Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Del sin número de tareas asumidas por los equipos legales, las relacionadas con las coordinaciones que rodean a cada contrato —como el seguimiento de firmas, la solicitud de autorizaciones internas o las notificaciones— pueden generar una pérdida de entre 50 y 300 horas mensuales, lo que equivale a entre 20% y 50% del tiempo total que los equipos dedican a cerrar un contrato, según información de la ‘legaltech’ Binder.
Del sin número de tareas asumidas por los equipos legales, las relacionadas con las coordinaciones que rodean a cada contrato —como el seguimiento de firmas, la solicitud de autorizaciones internas o las notificaciones— pueden generar una pérdida de entre 50 y 300 horas mensuales, lo que equivale a entre 20% y 50% del tiempo total que los equipos dedican a cerrar un contrato, según información de la ‘legaltech’ Binder.
La empresa señala que un contrato promedio con dos autorizaciones y cuatro firmantes puede consumir hasta una hora únicamente en recordatorios y seguimiento manual. A ello se suma que la gestión asociada a la firma puede demandar entre una y tres horas, mientras que cada notificación física puede requerir entre 30 minutos y tres horas adicionales por documento, dependiendo del trámite.

El 71% de las organizaciones planea implementar automatización; pero la gestión humana sigue siendo esencial, de acuerdo con expertos. Foto: Tiffin University
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Carlos Arana, CEO de Binder, explica que este tiempo suele amplificarse en negocios con alta masividad contractual.
“Si una empresa alquila oficinas quizá firma cinco contratos al año. Pero en sectores como el retail, donde se celebran acuerdos de forma permanente con trabajadores o proveedores, incluso unos minutos adicionales por contrato terminan convirtiéndose en una pérdida de tiempo significativa”, señala.
A medida que la tecnología avanza, más puestos de trabajo se ven amenazados por la automatización. (Foto referencial: Pixabay)
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Desde el estudio Garrigues explican que estas tareas forman parte del denominado Contract Lifecycle Management (CLM), que abarca todo el ciclo de vida de un contrato: desde la elaboración y negociación hasta la firma, el seguimiento de obligaciones y el archivo de la documentación. En contratos recurrentes o de complejidad media, este tipo de coordinaciones puede representar entre 30% y 50% del tiempo total invertido por los equipos legales, especialmente cuando los procesos aún dependen de correos electrónicos, hojas de cálculo o revisiones manuales.
La carga operativa no solo impacta en la agenda de los abogados. De acuerdo con estimaciones citadas por Binder, una gestión poco eficiente de los flujos contractuales puede afectar directamente la operación de las empresas, ya que retrasos en la aprobación o firma de acuerdos pueden demorar decisiones comerciales e incluso afectar ingresos.
En paralelo, la complejidad de ciertos acuerdos también eleva los tiempos de revisión. Desde la ‘legaltech´ Juztina señalan que los contratos que suelen demandar más coordinación son los vinculados a proyectos de construcción, operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) y financiamientos, debido al alto monto involucrado y al nivel de negociación entre las partes.
Un especialista de Cibertec destaca que la IA, la automatización y el análisis de datos impulsarán la demanda de profesionales con pensamiento crítico, adaptabilidad y competencias digitales transversales. (Foto referencial: Freepick)
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“Estos contratos suelen requerir múltiples revisiones y validaciones antes de su cierre, lo que prolonga los tiempos de análisis y coordinación”, explica Rodrigo Álvarez, cofundador y CGO de Juztina.
Avanza la digitalización en las tareas legales
Ante este escenario, cada vez más organizaciones están recurriendo a herramientas tecnológicas para reducir la carga administrativa asociada a los contratos. Las soluciones disponibles van desde plataformas que automatizan los flujos de aprobación y firma hasta sistemas de inteligencia artificial que analizan documentos, detectan inconsistencias y facilitan la búsqueda de normativa o jurisprudencia.
Según Juztina, este tipo de herramientas puede ahorrar hasta dos horas de búsqueda de información jurídica por consulta, lo que permite que los abogados dediquen más tiempo al análisis estratégico y menos a tareas repetitivas. En paralelo, clientes de la plataforma Binder, han logrado casi duplicar la cantidad de contratos atendidos entre 2024 y 2025 sin incrementar sus equipos legales.
Las bandas salariales confirman que la especialización en data y automatización eleva significativamente la remuneración. Foto: Pixabay.
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Para estudios legales y departamentos jurídicos corporativos, la adopción de estas tecnologías también responde a un cambio en la organización del trabajo. Garrigues observa que cada vez más firmas buscan automatizar o externalizar tareas de menor valor jurídico, como el seguimiento de plazos, la gestión de firmas o el archivo documental, para concentrar el trabajo de los abogados en el asesoramiento legal propiamente dicho.
En esa línea, una parte creciente del gasto operativo de los equipos legales —que puede situarse entre 10% y 20% del presupuesto— se destina hoy a tecnología y servicios de apoyo orientados a mejorar la eficiencia y reducir los tiempos en la gestión contractual, refiere el despacho jurídico.




