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La victoria de Senegal por 1-0 en tiempo extra frente a Marruecos no solo quedó marcada por el título continental, sino también por las secuelas que dejó el polémico final del partido. Tras una decisión arbitral muy discutida que derivó en un penal tardío para Marruecos y la respuesta de los jugadores senegaleses que caminaron fuera del campo en protesta, el ambiente terminó siendo tenso tanto dentro como fuera del estadio en Rabat.
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En medio de ese escenario, el entrenador de Senegal, Pape Bouna Thiaw, ha sido fuertemente cuestionado por su reacción durante el partido, especialmente por la orden de sacar a sus jugadores del campo. Aunque Senegal finalmente regresó y ganó con un gol de Pape Gueye, la postura de Thiaw generó críticas incluso dentro de la prensa y en redes sociales, por lo que se dice que está pensando seriamente en presentar su renuncia como consecuencia del impacto de lo sucedido.
El técnico ya ha ofrecido disculpas públicas por cómo manejó la situación, reconociendo que su reacción fue fruto del calor del momento y señalando que aceptan los errores arbitrales tras el partido. Sin embargo, figuras del fútbol africano y varios medios han debatido sobre si su conducta fue la adecuada para un partido de tal magnitud, y esto alimenta aún más la discusión sobre su continuidad.
La controversia va más allá de un reclamo técnico: también ha levantado un debate más amplio sobre la imagen del fútbol africano en el mundo, con dirigentes y comentaristas pidiendo respeto por las reglas y la competición, y otros defendiendo la pasión y frustración que viven los equipos en instancias tan decisivas. Lo que parecía una celebración deportiva terminó generando una discusión intensa sobre liderazgo, reacción y repercusiones para los responsables del banquillo.




