Si hay un factor que ha resultado determinante para impulsar las negociaciones orientadas a reducir las tensiones entre Estados Unidos e Irán, ese ha sido el precio del petróleo y su efecto sobre las expectativas inflacionarias de mediano plazo. Aunque persisten dudas sobre su sostenibilidad, los mercados ya asumen que la convergencia de la inflación tomará más tiempo de lo previsto.
Si hay un factor que ha resultado determinante para impulsar las negociaciones orientadas a reducir las tensiones entre Estados Unidos e Irán, ese ha sido el precio del petróleo y su efecto sobre las expectativas inflacionarias de mediano plazo. Aunque persisten dudas sobre su sostenibilidad, los mercados ya asumen que la convergencia de la inflación tomará más tiempo de lo previsto.
Las minutas de la Reserva Federal de Estados Unidos son ilustrativas. El ‘dot plot’ muestra que no solo se han moderado las expectativas de recortes de tasas este año, sino que nueve de los dieciocho miembros del comité consideran posible un aumento. Las implicancias son significativas. Las tasas de interés determinan el costo del financiamiento e influyen sobre las condiciones de crédito en el resto de las economías.
Para el Perú, una economía abierta e integrada a los mercados internacionales con la menor presión posible sobre las cadenas globales de suministro constituye una noticia positiva. Sin embargo, los factores externos explican solo una parte de la historia. La inflación peruana ha repuntado hacia niveles cercanos al 4%, por encima del rango meta del BCRP. La autoridad monetaria sostiene, con razón, que buena parte de estas presiones responde a factores transitorios: el encarecimiento de los combustibles, las interrupciones en el suministro local de gas y los potenciales efectos climáticos asociados a El Niño. Y es que, para el Perú, los precios internacionales importan tanto como la temperatura del Pacífico.
A diferencia de lo que está pasando en Estados Unidos o Europa, donde la inflación responde a factores de demanda, empleo o salarios, El Niño impacta al Perú principalmente por el lado de la oferta, elevando temporalmente los precios de bienes esenciales, especialmente alimentos.
Este tipo de inflación plantea un desafío para los bancos centrales. Aunque afecta el costo de vida, responde a factores que la política monetaria no puede controlar. Por ello, el BCRP busca evitar que estos choques temporales se vuelvan permanentes. A ello se suma una demanda interna moderada, que contribuye a mantener las expectativas inflacionarias ancladas.
La reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán es, sin duda, una noticia positiva para los mercados financieros. Sin embargo, para las empresas peruanas, la trayectoria futura de las tasas de interés locales no depende solo de Washington o del petróleo, sino de que se seguirá escribiendo, en buena medida, frente a nuestras propias costas.




