La líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, calificó de “excelente” la reunión que sostuvo el martes 31 en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en medio de las gestiones internacionales para impulsar una transición política en Venezuela.
La líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, calificó de “excelente” la reunión que sostuvo el martes 31 en Washington con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en medio de las gestiones internacionales para impulsar una transición política en Venezuela.
“Excelente reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio. Gracias por su compromiso con la democracia, la libertad y el bienestar de los venezolanos”, escribió Machado en una publicación en Instagram acompañada de una fotografía del encuentro en el Departamento de Estado. “¡Se acerca el día en que reuniremos a nuestras familias en Venezuela! ¡Avanzamos!”, añadió.
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El encuentro se produjo un día después de que Estados Unidos reanudara oficialmente las operaciones de su embajada en Caracas, luego de que la Administración de Donald Trump y el Gobierno interino de Delcy Rodríguez restablecieran las relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas desde el 2019.
La reunión se celebró, además, en un contexto en el que Machado ha reiterado su intención de regresar a Venezuela, tras haber salido del país en diciembre pasado para recibir en Noruega el Premio Nobel de la Paz luego de pasar un año en la clandestinidad para evitar ser arrestada por las autoridades venezolanas.
La líder opositora de Venezuela María Corina Machado llega a la sede del Departamento de Estado este martes, en Washington (Estados Unidos). Foto: EFE/ Lenin Nolly
/ Lenin Nolly
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La opositora ha intensificado en los últimos meses sus contactos en Washington con organismos internacionales, legisladores estadounidenses e incluso con el presidente Donald Trump, a quien ha agradecido por su respaldo a la causa democrática venezolana.
Sin embargo, desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero en Caracas, la administración de Trump ha elogiado la labor de Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro y actual gobernante interina, a quien Trump le atribuye un “liderazgo fuerte”. El mandatario ha recomendado incluso a Machado no regresar a Venezuela.
Este escenario —marcado por la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas, el reciente encuentro entre Machado y Rubio y la posibilidad de un regreso de la líder opositora a Venezuela— ha abierto interrogantes sobre si estas señales pudieran anticipar un eventual cambio en el poder en el país sudamericano.
¿Transición democrática?
“Ya se da como un hecho el inminente regreso de la líder democrática María Corina Machado a Venezuela”, escribió el internacionalista William Santana en un artículo de opinión en el medio venezolano El Nacional.
La opositora regresará a Venezuela “en los próximos días”, reiteró el sábado su partido Vente Venezuela (VV), sin precisar una fecha de retorno de la dirigente.
En este contexto, Santana considera cuatro factores clave para una transición de poder en Venezuela.
Primero, convencer a actores políticos en Washington de que una transición democrática es la mejor vía para estabilizar Venezuela y la región.
Segundo, reducir la persecución judicial y de los aparatos de seguridad contra la oposición y la diáspora para permitir su participación política.
Además, impulsar la actividad política y social —partidos, sindicatos, estudiantes y sociedad civil— para respaldar una salida electoral.
Y finalmente, reforzar el respaldo de gobiernos democráticos de la región para acompañar el proceso de democratización.

Sede de la Embajada de Estados Unidos este lunes en Caracas (Venezuela). Foto: EFE/ Ronald Peña R
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Estructura del poder intacta
Sin embargo, no todos los analistas comparten esa lectura optimista. El internacionalista Alonso Cárdenas, profesor de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), considera que una transición democrática sigue siendo poco probable en el corto plazo.
A su juicio, la estructura de poder del chavismo se mantiene prácticamente intacta, pese a la caída de Maduro. “Del régimen de Nicolás Maduro, prácticamente las mismas figuras, se mantiene en el poder”, señala Cárdenas, quien agrega que Delcy Rodríguez —junto con su hermano Jorge Rodríguez— conserva el control político y militar del país. “Le aseguran a Trump el control tanto de las Fuerzas Armadas como de las milicias bolivarianas, que son el poder real de Venezuela”.
Según el analista, el actual acercamiento entre Washington y Caracas responde más a intereses estratégicos que a un intento de democratización. En medio de la guerra con Irán, explica, Venezuela mantiene un valor energético para Estados Unidos. “En este contexto de guerra empantanada y caótica que hay con Irán, también puede suministrar petróleo y energía”, afirma el especialista.
En ese escenario, Cárdenas considera que existe un entendimiento pragmático entre ambos gobiernos. “Creo que hay un pacto táctico entre Rodríguez y Donald Trump que se necesitan mutuamente”, señala. Incluso, añade, el mandatario estadounidense podría depender más de Caracas que a la inversa. “Trump necesita más a Delcy que Delcy a Trump”, sostiene.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez; y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (Fotos de Juan BARRETO y Mandel NGAN / AFP).
/ JUAN BARRETO MANDEL NGAN
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“En este contexto de debilidad cada vez mayor del presidente de los Estados Unidos, Delcy puede desconocer los acuerdos. Y Trump ya no tiene la fuerza ni la capacidad para, por ejemplo, removerla del cargo como él había advertido varias veces”, añade
El especialista añade que tampoco existe un incentivo claro para que Washington impulse una transición democrática en este momento. La prioridad del mandatario republicano sería mantener estabilidad en lo que considera su “patio trasero”. “Él necesita estabilidad en el ‘patio trasero’ para poder enfocarse en el desastre que se está convirtiendo la guerra del Golfo con Irán”, explica.
Además, la oposición venezolana enfrenta otra limitación estructural: no controla a los actores reales del poder dentro del Estado venezolano. “Ni Capriles ni María Corina controlan a los actores reales de poder en Venezuela, esos están con el chavismo”, afirma Cárdenas.
A largo plazo, el analista no descarta que pueda producirse una transición, pero advierte que esta dependería de cambios políticos externos, especialmente en Estados Unidos. “Podría haber una transición si es que hay un cambio de gobierno en los Estados Unidos”, señala. Sobre todo, si llega un gobierno de algún demócrata, como el gobernador Gavin Newsom de California,
Incluso en ese escenario, reconstruir Venezuela sería un desafío enorme. El especialista recuerda a este Diario que cerca de diez millones de venezolanos han emigrado en las últimas décadas, muchos de ellos profesionales en plena edad productiva. “Más allá del proceso democrático, el daño demográfico que se le ha hecho a Venezuela es inconmensurable”, advierte.
“Y eso será muy difícil de revertir, no tanto por la reconstrucción de las instituciones, sino por la falta de personas —especialmente de jóvenes— que deberán encargarse de reconstruir esas instituciones políticas en Venezuela”, finaliza.




