A dos semanas de que el Perú vuelva a las urnas, la segunda ronda de debates presidenciales arrancó el lunes 30 de marzo con candidatos que apostaron por ataques frontales y propuestas sin sustento técnico.
A dos semanas de que el Perú vuelva a las urnas, la segunda ronda de debates presidenciales arrancó el lunes 30 de marzo con candidatos que apostaron por ataques frontales y propuestas sin sustento técnico.
En la jornada participaron 12 postulantes, entre ellos Carlos Álvarez (País para Todos), quien registra 8,9% de votos válidos en el último simulacro de Datum Internacional para América TV, además de Yonhy Lescano (Cooperación Popular), George Forsyth (Somos Perú) y Fernando Olivera (Frente de la Esperanza), junto a otros aspirantes rezagados en la intención de voto.
Para ellos, el margen de error se ha estrechado por el avance del calendario electoral y porque el mismo estudio de Datum reveló que el porcentaje de indecisos cayó de 35,8% a 23,9% en apenas una semana, tras la primera ronda de debates organizados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Esa primera ronda pareció dejar la lección de que los ataques funcionan.
Antes de que empezara la jornada, la tensión ya se había instalado en las inmediaciones del Centro de Convenciones de Lima, en San Borja. Simpatizantes del Partido Aprista rodearon la camioneta en la que llegó Olivera, golpearon la carrocería y arrojaron agua contra las ventanas. Desde el lado del copiloto, donde se encontraba el candidato, cayó un escupitajo. La escena estuvo cargada de hostilidad.
Simpatizantes del Partido Aprista Peruano golpearon la camioneta que trasladaba a Olivera. Foto: Julio Reaño / GEC
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Simpatizantes de Fernando Olivera (Frente de la Esperanza) simulan barrer la propaganda política de Enrique Valderrama (Partido Aprista Peruano) en las inmediaciones del Centro de Convenciones de Lima. Foto: Julio Reaño / GEC
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Ya en el debate, Olivera fue directo al ataque. “Cuando un pueblo sabe, no lo engaña nadie, no lo engaña una japonesa, un ladronzuelo, un charlatán o charlatancito”, señaló, en una arremetida que apuntó, entre otros, al candidato Enrique Valderrama (Partido Aprista Peruano).
Sin embargo, Valderrama no entró en el intercambio inmediato. Dejó pasar el golpe y administró sus minutos. Recién cuando Olivera había agotado su tiempo, respondió.
“Señor ‘Popper’ Olivera, perdón, Popi Olivera”, dijo, en alusión a una droga de uso recreativo.
“Usted encarna la corrupción en el país. Polvo de la corrupción, en la cual se regodeó durante el gobierno de su jefe, de su patrón, [Alejandro] Toledo”, agregó.
Sin tiempo oficial para responder, Olivera se ofuscó, intentó interrumpir y forzar una réplica fuera de turno. La tensión escaló y los moderadores intervinieron para restablecer el orden.
Pero el clima ya estaba marcado y las pullas entre candidatos continuaron, mientras intercalaban propuestas sobre empleo, desarrollo económico, educación e innovación.
Yonhy Lescano llamó “telonero de Fujimori” a Carlos Álvarez, y este devolvió el golpe al vincularlo con el grupo de congresistas conocidos como “Los Niños”, asociados a presuntos actos ilícitos durante el gobierno de Pedro Castillo.
George Forsyth optó por apuntar hacia quien lidera las encuestas, Keiko Fujimori (Fuerza Popular), aun sin su presencia en el escenario. La acusó de “meter las manos en la educación” por la censura del entonces ministro Jaime Saavedra en el 2016.
Afuera, la portátil de Forsyth no pasaba desapercibida debido a la aparición de un caballo, montado por una mujer con falda tradicional y sombrero.
La portátil de George Forsyth (Somos Perú) en la segunda ronda de debates presidenciales incluyó la presencia de un caballo. Foto: Julio Reaño / GEC
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Las pullas no se detuvieron. Alex Gonzales (Partido Demócrata Verde) cuestionó la gestión de Fiorella Molinelli al frente de EsSalud (2018-2021), pero la respuesta llegó de inmediato. “Un águila no responde a moscas”, dijo ella.
Fue atacar o desaparecer en una elección con 35 candidatos presidenciales, en la que gran parte busca salir del bloque de “otros”.
Carlos Álvarez optó por aprovechar su habilidad como humorista, tras el impacto mediático de su imitación a César Acuña la semana pasada, en la primera ronda de debates. Esta vez imitó al expresidente Alan García.
Lo que antes contenía para proyectar seriedad terminó convertido en un recurso político a su favor.
Y a lo largo de la sesión, los candidatos lanzaron propuestas sin mayor sustento sobre su viabilidad.
Álvaro Paz de la Barra (Fe en el Perú) prometió una subvención de S/ 1.500 mensuales durante seis meses para ciudadanos desempleados y, para los jóvenes, acceso libre a las universidades públicas y privadas; y Carlos Álvarez planteó imponer topes salariales a diputados y senadores.
Además, Fiorella Molinelli (Fuerza y Libertad) ofreció elevar a no menos de S/ 6.000 el sueldo docente y duplicar el programa social “Pensión 65″.
George Forsyth planteó el servicio militar obligatorio; Walter Chirinos (Partido PRIN) prometió aplicar el “Plan Bukele” contra la inseguridad ciudadana; y Carlos Espá (SíCreo) aseguró que desaparecerá la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) y eliminará el sistema de puntos en las licencias de conducir.
El candidato Ronald Atencio (Venceremos) apostó por un discurso ideológico. Durante el debate reiteró que en un eventual gobierno buscaría “la redistribución de la riqueza”.
El politólogo Paulo Vilca, investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), consideró que fue un debate sin grandes novedades porque no estuvieron los candidatos con mayor intención de voto, con excepción de Carlos Álvarez.
“En segundo lugar, porque hemos asistido a una suerte de rosario de propuestas, un listado de buenas intenciones”.
Para Vilca, no fue una jornada en la que se vio destacar claramente a uno de los candidatos.
“Con relación a Carlos Álvarez, que marcha tercero en las encuestas, sigue siendo casi más de lo mismo. No hay una idea o una propuesta nueva, sino básicamente mano dura y mostrar cierto tipo de empatía, pero no creo que haya destacado como un líder claro”, señaló en diálogo con El Comercio.
La politóloga Karen López, especialista en gestión pública, destacó que predominó una narrativa de expansión del gasto acompañada de una amplia lista de ejes prioritarios, pero sin una articulación clara entre estos y el aumento presupuestal propuesto.
“Algunos candidatos plantearon elevar la inversión en educación en dos o tres puntos del PBI, una cifra significativa en términos fiscales, pero sin precisar cómo se traduciría ese incremento en decisiones concretas de asignación: cuánto iría a cerrar brechas de infraestructura, cuánto a mejorar la calidad docente o cuánto a intervenciones tempranas. Esta falta de trazabilidad entre el anuncio macro y la decisión operativa termina vaciando de contenido la propuesta, y la acerca más a una promesa declarativa que a una política pública estructurada”, dijo a El Comercio.
Para López, lo que dejó el debate es una señal preocupante. “Se compite en promesas, pero no en capacidad de gobierno. Se anuncian incrementos millonarios en gasto sin claridad sobre su uso y se acumulan medidas sin una lógica que conecte inversión, productividad y empleo. Y es justamente en ese vacío, entre lo que se dice y lo que se puede ejecutar, donde el Estado peruano ha fallado sistemáticamente”, resaltó.
Este martes, nuevamente en el Centro de Convenciones de Lima, será el turno de Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Rafael López Aliaga (Renovación Popular), Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), Marisol Pérez Tello (Primero la Gente), entre otros.
Aunque lo que ocurra en esta segunda ronda de debates que se prolongará hasta el miércoles no definirá por completo la elección, puede inclinarla. En un escenario fragmentado, pequeños movimientos serían relevantes.




