Una violenta jornada de protestas en la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) dejó como saldo preliminar al menos diez estudiantes heridos. Los enfrentamientos entre alumnos y efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) se produjeron la noche del lunes 6 de julio dentro del campus universitario en Pucallpa en un intento de dispersar a los manifestantes que exigían la renuncia inmediata de la máxima autoridad de la institución.
Una violenta jornada de protestas en la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) dejó como saldo preliminar al menos diez estudiantes heridos. Los enfrentamientos entre alumnos y efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) se produjeron la noche del lunes 6 de julio dentro del campus universitario en Pucallpa en un intento de dispersar a los manifestantes que exigían la renuncia inmediata de la máxima autoridad de la institución.
El incidente se desencadenó al finalizar una sesión del Consejo Universitario, instancia que se había reunido tras el reinicio parcial de las actividades académicas y administrativas esta semana. Al concluir la reunión, un grupo de manifestantes permaneció en los exteriores del auditorio con la intención de interceptar al rector, Edgardo Leoncio Braul Gomero, para reiterar sus reclamos. Ante esta situación, un contingente policial ingresó a las instalaciones para resguardar la seguridad de la autoridad universitaria.
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Durante la intervención, las fuerzas del orden emplearon bombas lacrimógenas y perdigones para dispersar a la multitud. Se reportó que aproximadamente diez universitarios resultaron con heridas producidas por impactos de perdigones; algunos de estos impactos se localizaron en la zona abdominal, según registros audiovisuales difundidos por la comunidad estudiantil. Asimismo, los alumnos denunciaron el uso excesivo de la fuerza física por parte de los efectivos, afectando a estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud y a personas que se encontraban en las inmediaciones de las aulas.
El conflicto en la UNU se originó a finales de mayo, cuando los estudiantes iniciaron una serie de medidas de fuerza que incluyeron la toma del campus por más de cuatro semanas. El pliego de reclamos de los manifestantes exige la conformación de una comisión investigadora sobre presuntos actos de corrupción y la sobrevaloración de servicios en la universidad. Además, los alumnos demandan la renovación de los órganos de gobierno y una mayor transparencia en la gestión institucional.
Aun no hay cifra oficial de personas detenidas o si se registraron efectivos policiales heridos durante la gresca. Versiones de testigos presenciales indicaron que el rector Braul Gomero logró abandonar el campus bajo custodia policial, presuntamente utilizando un uniforme de la PNP para evitar ser interceptado por los manifestantes. Las autoridades de la fiscalía y la defensoría del pueblo han realizado diligencias previas en el lugar, pero el conflicto universitario permanece sin una resolución definitiva.




