domingo, febrero 15

La popularidad del presidente José Jerí continúa resquebrajándose en medio de revelaciones sobre sus reuniones con empresarios chinos, contratos otorgados a jóvenes tras encuentros en Palacio de Gobierno, así como mociones en su contra en el Congreso e investigaciones fiscales. Este mes registra un 37% de aprobación, lo que significa una pérdida de hasta 21 puntos porcentuales respecto de la cifra que obtuvo al asumir el poder. Así lo revela la última encuesta de Datum Internacional para El Comercio.

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Sin embargo, el rechazo no solo alcanza a Jerí, sino a todo su gobierno. Tanto el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, como los titulares de las carteras de Economía e Interior registran caídas de entre cuatro y hasta siete puntos porcentuales, únicamente en el último mes. Ni el mandatario ni su círculo ministerial han logrado revertir el rechazo ciudadano.

La encuesta cerró su trabajo de campo el 3 de febrero, por lo que no mide por completo el impacto del destape sobre las visitas a Palacio de Gobierno que terminaron en contratos con el Estado, revelada el domingo 1 de febrero. No obstante, la tendencia a la baja en la popularidad presidencial es más que clara.

Tanto es así que la opinión de que el presidente Jerí está implicado en presuntos actos de corrupción es mayoritaria. Un 68% de los peruanos así lo considera luego de la difusión de fotos y videos de los encuentros del jefe de Estado con empresarios chinos que licitan con el Estado.

Apenas el 18% de la población respalda la versión del gobierno de que Jerí sería víctima de un complot. Un 14% no tiene una postura definida. La posición mayoritaria, sin embargo, es contundente.

Aun así, frente a las mociones que buscaban censurar o vacar a Jerí —la pregunta fue formulada antes de la convocatoria al pleno extraordinario de este martes para definir la censura—, el 86% de los peruanos considera que el Congreso actúa en función de sus propios intereses.

Además…

«El mismo círculo de desconfianza», por Urpi Torrado*

El trabajo de campo de la última encuesta concluyó el 3 de febrero, en un contexto que desde entonces ha seguido evolucionando con nuevas investigaciones y revelaciones en torno al presidente José Jerí. Leer la popularidad en medio de una crisis política siempre resulta complejo. La opinión pública se mueve al ritmo de los acontecimientos y cualquier medición corre el riesgo de quedar rápidamente desactualizada. Aun así, los datos permiten identificar una tendencia clara.

La desaprobación presidencial continúa en aumento y ya acumula una caída de 23 puntos desde el inicio de la gestión. El desgaste no se limita a la figura del mandatario. También alcanza al gabinete. Todos los ministros evaluados registran retrocesos en sus niveles de aprobación, lo que evidencia un arrastre negativo típico de los momentos de crisis, cuando la ciudadanía no distingue responsabilidades individuales sino que evalúa al conjunto del gobierno.

Este deterioro responde a una percepción mayoritaria instalada en la opinión pública. Dos de cada tres peruanos consideran que José Jerí es sospechoso de corrupción. Las explicaciones ofrecidas hasta ahora no han logrado revertir esa idea, y las acciones operativas del Ejecutivo pierden impacto frente a un clima de desconfianza. Cuando la credibilidad se erosiona, incluso las medidas que podrían ser valoradas positivamente dejan de tener efecto en la percepción ciudadana.

El impacto de la crisis también alcanza al Congreso. La aprobación del Parlamento vuelve a caer (a un dígito) y pierde los puntos que había recuperado tras la vacancia de Dina Boluarte. La lectura ciudadana es especialmente severa en este caso. Un 86% considera que cualquier decisión sobre una eventual vacancia presidencial responde más a cálculos políticos y a intereses propios que al bienestar del país.

Así, tanto el Ejecutivo como el Legislativo quedan atrapados en un mismo círculo de desconfianza. La crisis deja de ser únicamente un problema de liderazgo presidencial y se convierte en una señal más profunda de desgaste institucional, donde la ciudadanía observa a las autoridades con escepticismo creciente y con la sensación de que la política vuelve a girar sobre sí misma, lejos de las preocupaciones reales del país.

*Urpi Torrado es CEO de Datum Internacional.

Puntos de vista

Para Augusto Álvarez Rodrich, periodista y conductor del programa “Enfrentados”, la caída de 21 puntos en la popularidad de Jerí ha sido muy fuerte y —explicó— se debe a “los actos indignos” que, según indicó, reconoce el 68% de la población. Según estimó, la aprobación presidencial “va a seguir cayendo”.

No obstante, señaló que el 37% que aún registra “es superior al de los presidentes previos y mucho mayor que el del Congreso”. Esto, añadió, además de la proximidad de la elección, constituye “un problema para su destitución”.

Remarcó que el Congreso carece de legitimidad para censurar a Jerí, que la vía correcta sería la vacancia y que lo mejor para el país es que sea procesado a partir del 29 de julio.

“Quienes tomarían la decisión carecen de legitimidad y respeto en la población, lo que se expresa en el contundente 86% que cree que la eventual censura de Jerí sería una decisión del Parlamento por sus propios intereses, y no los del país. Censura que implicaría pervertir el proceso, pues lo correcto sería la vacancia. Lo mejor para el país y la ciudadanía sería que Jerí sea procesado desde el 29 de julio. Los peruanos estamos hartos de las consecuencias de la turbulencia política permanente”, expresó.

El analista José Carlos Requena señaló que, si bien una caída tan brusca “es significativa”, también llama la atención que, pese a los cuestionamientos, su aprobación se mantenga relativamente alta.

No obstante, consideró poco probable que esta tendencia a la baja pueda revertirse. “Aun en el escenario, muy improbable, de que Jerí se mantenga en el cargo, afrontaría el resto de su mandato con un deterioro muy marcado en su aprobación”, expresó.

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