A una semana de las elecciones, el dato más llamativo es el tamaño del voto blanco y viciado. Ambos suman 24.9%, una cifra extraordinariamente alta si se compara con el 6.5% registrado en la segunda vuelta de 2021. Al mismo tiempo, la distancia entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se encuentra dentro del rango del empate estadístico. No se observa una tendencia clara que favorezca a uno u otro candidato. Ambos cuentan con un alto porcentaje de voto duro y el crecimiento no depende de quitarle electores al rival, sino de convencer a quienes todavía no han tomado una decisión.
El principal bolsón de indecisos se encuentra en Lima, donde alcanza el 27.6%, mientras que el menor nivel se registra en el sur del país, con 18.2%. También destaca una mayor presencia de mujeres dentro del grupo de indecisos. Se trata de un perfil distinto al observado en la primera vuelta, cuando la indefinición era más fuerte en las zonas rurales.
La mayoría de peruanos considera que el debate presidencial será decisivo. No es una percepción menor. En la primera vuelta, los niveles de indecisión se redujeron después de la primera ronda de debates. En ese sentido, el encuentro de esta noche representa una oportunidad para ambos candidatos de reducir su antivoto. Aunque las opiniones negativas hacia los dos se han reducido en las últimas semanas, siguen siendo elevadas. En el caso de Roberto Sánchez, además, persiste un desafío adicional, uno de cada cuatro peruanos aún no lo conoce. Esto ayuda a explicar que su principal fuente de apoyo no sea una adhesión a su candidatura, sino el rechazo a Keiko Fujimori. En cambio, entre los votantes de Fujimori predominan razones asociadas a sus propuestas y a las expectativas sobre un eventual gobierno, mientras que, en segundo plano, aparece el deseo de impedir un triunfo de Sánchez.
Este es el primer simulacro y la segunda encuesta de intención de voto de segunda vuelta que publica Datum, pero también será la última que pueda difundirse. Importante precisar que Datum decidió no publicar encuestas hasta que se proclamaran los resultados oficiales, pues la diferencia en el segundo lugar era ajustada y para el elector es complicado declarar su intención de voto sobre un resultado no definido.
En este contexto, Datum aprovechó estas semanas para revisar sus procesos internos y someter a auditoría externa el trabajo realizado en la primera vuelta. El conteo rápido concluyó con resultados dentro del margen de error para todos los candidatos, con una sola excepción. La auditoría confirmó que el diseño muestral fue técnicamente correcto. Las diferencias observadas estuvieron asociadas a restricciones operativas impuestas en algunos locales de votación, lo que implicó reemplazar parte de la muestra originalmente seleccionada. Se trata de una situación específica del conteo rápido y no afecta la calidad ni la validez de las encuestas que Datum realiza.
La campaña entra ahora en su fase final. En estos últimos días, el componente emocional del voto suele ganar peso frente al racional. Los electores no solo evalúan propuestas; también reaccionan a percepciones, expectativas y temores. Cada gesto, cada mensaje y cada aparición pública puede fortalecer o debilitar la confianza. Y en una elección tan ajustada, la confianza puede ser más decisiva que cualquier propuesta.




