A poco más de tres meses de haber asumido el poder, la aprobación del presidente José Jerí registra una caída de hasta siete puntos porcentuales desde su primera medición en noviembre y se ubica ahora en 51%, según la encuesta de Datum Internacional para El Comercio. Su desaprobación llega al 36%, aún por debajo de su nivel de respaldo; sin embargo, la variación de las cifras evidencia una tendencia a la baja en la popularidad del mandatario.
Todo ello se produce, incluso, cuando el estudio —realizado a escala nacional entre el 2 y el 6 de enero— no recoge el impacto de hechos destapados en los últimos días, como la reunión no registrada de Jerí con un empresario chino en un chifa de San Borja, una situación que el mandatario aún no logra explicar efectivamente.
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A nivel de regiones, el mayor deterioro en la aprobación de Jerí entre diciembre y enero se registró en el centro del país y en Lima/Callao, donde el respaldo cayó diez y ocho puntos porcentuales, respectivamente. Aun así, esta última continúa siendo la zona con mayor nivel de aprobación (55%), mientras que el sur se mantiene como la región más crítica, con una desaprobación que alcanza el 44%.
Sin embargo, el desgaste trasciende la figura de Jerí y se extiende al gabinete. El premier Ernesto Álvarez, así como los titulares de Economía e Interior, registran incrementos en su desaprobación que van de uno hasta los ocho puntos porcentuales en el mismo período. La más significativa es la del jefe de Gabinete, mientras que la ministra Denisse Miralles, pese a ello, al mismo tiempo registra un ligero incremento en su aprobación.
La frase “¡El Perú a toda máquina!”, instaurada como política comunicacional del gobierno, encuentra a los peruanos divididos, en un virtual empate: 45% está de acuerdo y 46% no lo está.
Pero donde sí hay mayor consenso es en la percepción sobre la capacidad de Jerí para gobernar: en suma, un 71% considera que el mandatario está poco o nada capacitado, frente al 23% que estima que está bastante o muy capacitado.
Análisis…
Una señal de desgaste, por Urpi Torrado
Los resultados de esta medición confirman la tendencia a la baja de la aprobación del presidente José Jerí. Inició su gestión con un estilo distinto que conectó con la población y generó expectativas de cambio. Hoy mantiene una aprobación mayoritaria de 51%, pero ha perdido siete puntos en dos meses. No es una cifra alarmante en sí misma, pero sí una señal clara de desgaste. Si no se introducen ajustes en el rumbo, la caída podría continuar.
El estilo comunicacional del presidente explica parte de su fortaleza inicial y también sus límites. Jerí conecta mejor con los jóvenes, entre quienes su aprobación es catorce puntos más alta que entre los adultos mayores. Su lenguaje directo, su presencia en redes y su tono menos protocolar han sido valorados por ese segmento. Esta brecha generacional revela que el respaldo no es homogéneo y que la cercanía, por sí sola, no basta para sostener la confianza.
Las expectativas frente a la gestión de José Jerí se concentran en dos grandes ejes: una mejora en la economía, tanto familiar como nacional, y una reducción del clima de confrontación entre actores políticos y sociales. Al mismo tiempo, existe una conciencia clara de los límites del contexto. Los ciudadanos saben que se trata de un gobierno de transición, con un horizonte que se extiende solo hasta el 28 de julio, cuando asuma el presidente elegido en las próximas elecciones generales. Por ello, las expectativas respecto a transformaciones profundas en seguridad ciudadana o en la lucha contra la corrupción son bajas, no por desinterés, sino por el corto plazo disponible.
Este realismo se refleja también en la percepción de capacidad. Poco más de la mitad de los peruanos considera que el presidente está poco capacitado para gobernar. Esta opinión se explica, en parte, por la forma en que llegó al cargo. Al no haber sido elegido por voto popular, Jerí no contaba con un plan de gobierno ni con un equipo previamente estructurado, lo que refuerza la idea de provisionalidad y limita la confianza en su margen de acción.
Un elemento simbólico que ha generado controversia es la frase y el logo adoptados para este año “Perú a toda máquina”. Aunque las opiniones están divididas, el rechazo es mayoritario entre las personas mayores. Estos detalles, que parecen menores, influyen en la percepción de seriedad y de sintonía real con el país.
*Urpi Torrado es CEO de Datum Internacional.
Puntos de vista
A opinión del analista político Enrique Castillo, la tendencia a la baja en la popularidad de José Jerí está gatillada por un “desencanto” de la población que se manifiesta de manera paulatina y que responde a la falta de resultados frente a una “sobreexpectativa” generada a partir de algunas actitudes y gestos del mandatario.
Castillo remarcó que existe una sensación de decepción en la ciudadanía, la cual podría acentuarse, dado que hay al menos tres factores coyunturales que no fueron recogidos por la medición: el escándalo por la reunión no registrada en un chifa, el paro de transportistas ante el incremento de la inseguridad y la situación de Petroperú.
“Los gestos, las acciones, las palabras de José Jerí generaron expectativas de que podíamos estar ante una joven revelación de la política peruana. Sin embargo, los hechos van demostrando que lamentablemente no es así y que estamos frente a una figura que puede llegar a tener o que tiene no solamente la misma dinámica y lógica del político tradicional, sino que puede tener los vicios propios de quienes integran el Congreso y quienes han llevado al nivel de aprobación que tiene”, sostuvo en diálogo con El Comercio.
Por ello, estimó que la caída en la popularidad del mandatario será sostenida, no solo a raíz de los escándalos, sino también porque las iniciativas que viene adoptando el gobierno para enfrentar la criminalidad —como la prohibición de dos pasajeros en motocicletas o las compensaciones económicas en casos de extorsión— carecen de respaldo.
“A estas alturas, el Ejecutivo tendría que hacer algo realmente extraordinario para generar un punto de inflexión en esa tendencia, y no veo que tenga la capacidad para hacerlo”, aseveró.
En símil, el analista político José Carlos Requena sostuvo que el entusiasmo y el ímpetu que inicialmente mostró José Jerí al asumir el poder “rápidamente se ha desgastado”, en gran medida porque el grueso de la población no siente que “la cosa haya cambiado”.
En ese sentido, precisó que el alivio que significó la salida del poder de la exmandataria Dina Boluarte y el “voluntarismo presidencial” de los primeros días de Jerí “dispararon” su popularidad de manera importante; sin embargo, advirtió que “eso ahora ya parece estarse diluyendo”. A buena cuenta —refirió—, “no se puede ser eternamente popular sin mostrar algo concreto”, y las cifras reflejan ello.
“Veo poco margen para que se recupere, quizás la pregunta es qué tan bajo podríamos llegar. Dudo que lleguemos a la situación de Boluarte, pero quizás continuemos con un deterioro así de dos o tres puntos por mes. Vamos a ver qué impacto tiene lo del ‘Chifagate’. En general, los presidentes al final del mandato como que recuperan cierto ímpetu, vamos a ver si eso sucede con el caso de Jerí. Pero, en general, parece difícil”, concluyó.




