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Expertos del Instituto SETI y del Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, ambos en Estados Unidos, han encontrado hallazgos inesperados en el meteorito que impactó en una casa en Nueva Jersey (Estados Unidos), tal y como se publica en la revista ‘Science Advances’.
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Un fragmento del meteorito de Hillsborough. (Foto: seti.org)
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El dueño de la casa describió la escena de la siguiente manera: “Estaba en casa en ese momento, oí un fuerte estruendo y encontré un agujero en el techo del dormitorio principal. Olí un fuerte olor a azufre y vi muchos fragmentos negros junto con escombros y polvo negro que cubrían mi cama, la alfombra y las áreas circundantes”.
Acto seguido, preservó y documentó inmediatamente toda la escena utilizando guantes desechables y papel de aluminio para colocar los fragmentos de meteorito en frascos de vidrio.
Cuando los científicos examinaron las rocas, determinaron que pertenecían a uno de los dos tipos conocidos de meteoritos primitivos llamados condritas carbonáceas de tipo CM, donde la letra “M” se refiere al meteorito Mighei que cayó en Ucrania en 1889.
Según Mike Zolensky, coautor del artículo y meteoriticista del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, el análisis del meteorito de Hillsborough reveló fragmentos que habían sido alterados por el agua en el asteroide progenitor del meteorito de forma más extensa de lo que se observa normalmente en las condritas carbonáceas CM2, y clasificó la muestra como una condrita carbonácea CM1/2, una clasificación intermedia entre los tipos petrográficos CM1 y CM2.
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Hillsborough es la vigésimo segunda caída de meteorito de tipo CM observada, pero solo la segunda caída presenciada de una condrita carbonácea CM1/2, después del meteorito Kolang que cayó en el norte de Sumatra, Indonesia, en 2020. Todos los demás son de tipo CM2. No se ha presenciado ninguna caída de tipo CM1.
“Gracias a la rápida reacción del propietario, estos son los meteoritos CM1/2 en mejor estado de conservación que conocemos”, comentan los investigadores.
Otro tipo destacado de condrita carbonácea primitiva se denomina CI, con la “I” en honor al meteorito Ivuna, que cayó en Tanzania en 1938. La misión Hayabusa 2 de la JAXA trajo muestras de este tipo en perfecto estado del asteroide Ryugu, y la misión OSIRIS-REx de la NASA las trajo del asteroide Bennu. Se descubrió que contenían abundante evidencia de la influencia de fluidos salinos provenientes de las proximidades de la superficie de su asteroide de origen.
Los investigadores hallaron pequeños fragmentos de CM1 ricos en sales dentro del meteorito de Hillsborough, lo que sugiere que se originaron en una región cercana a la superficie del asteroide progenitor, donde el agua líquida se evaporó y concentró las sales. Ahora trabajan para identificar los minerales de sal y compararlos con fases similares encontradas en muestras traídas a la Tierra de los asteroides Ryugu y Bennu.
La alta concentración de sal en los fluidos salinos puede generar moléculas cruciales para la vida en la Tierra. Las salmueras permiten que el fosfato permanezca en solución y pueden catalizar reacciones químicas entre compuestos orgánicos y precipitar minerales.
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“Los estudios isotópicos del carbono y el nitrógeno sugieren que las condritas carbonáceas primitivas, incluidas las de tipo CM, aportaron materia orgánica a la Tierra primitiva. El meteorito de Hillsborough contenía un 1,8% de carbono en peso y un 0,07% de nitrógeno, y presentaba isótopos de carbono y nitrógeno típicos de los meteoritos de tipo CM”, detallan los autores.
El meteorito contenía una amplia variedad de compuestos orgánicos solubles, y su composición confirma que el meteorito de Hillsborough fue alterado por el agua en mayor medida que la mayoría de los demás meteoritos de tipo CM.
“Una gran proporción de los compuestos eran producto de reacciones químicas orgánicas con minerales. Desconocemos si estos compuestos orgánicos de magnesio fueron aportados por la química de la salmuera o si simplemente eran restos de procesos de choque de impacto anteriores”, agregan.
En los organismos vivos, los compuestos organometálicos se encuentran en la sangre y se utilizan en la fotosíntesis. Entre los compuestos orgánicos solubles también se hallaron numerosos aminoácidos, similares a los encontrados en los condritos CM2 con alteraciones más moderadas.
Algunos de los fragmentos del meteorito se conservarán en el Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York.













