Mientras que Perú culminó último y con cero puntos en los dos últimos Sudamericanos Sub 20; Thiago resultó bicampeón con Brasil como asistente técnico. Si hay alguien que puede gestionar un progreso en esta categoría desde la Videna es Kosloski, por eso el inmenso reto él lo ve como una oportunidad de hacer historia con la selección peruana. Su filosofía de ganador va de la mano con un proyecto ambicioso: modernizar el ADN peruano con rigor físico y desarrollando una estructura que se potencie a partir de una profesionalización del trabajo formativo en los clubes.
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¿En ese perfil la posición de enganche, que era clave para Perú, queda de lado?
Si solo tenemos talento, nos faltará el perfil. A veces, si no encuentras el perfil adecuado para una posición, hay que adaptar a un jugador que tenga el talento. Es complicado jugar con dos defensores bajos contra delanteros de 1.90 m; por más talento que tengan, perderán en la disputa física. En un Sudamericano te enfrentas a Uruguay o Paraguay que juegan al pelotazo largo y a pelear el segundo balón, y hay que estar preparados para todo tipo de rival.
Entonces es importante que la Federación tenga una mirada amplia. No podemos perder el ADN del fútbol peruano, pero hay que adaptarlo a la modernidad mundial para ser competitivos y lograr resultados. Si jugamos bonito pero no ganamos, no sirve. Hoy yo estoy en ese camino, de tratar de hacer al futbolista peruano más competitivo, porque sino podemos jugar muy bonito y no ganar nada, y yo no quiero eso. Brasil en el 94, por ejemplo, fue criticado por ser defensivo, pero Parreira se adaptó para ganar con jugadores espectaculares como Romário y Bebeto, y un Dunga que fue el mejor mediocampista con el récord de pases correctos. Entonces sí, la calidad está ahí, lo que se hizo es cambiar la estrategia de juego para ganar. El mundo cambió y nosotros debemos adaptarnos a esos cambios para volver a ser competitivos.
Para usted entonces el biotipo es un factor clave.
Sí, talento y biotipo es fundamental. En Brasil, por ejemplo, hay mucha mezcla genética; yo mismo soy descendiente de ucranianos y brasileños, con esta mixtura yo salí con 1,94m, en Brasil hay mucha mixtura. Mira el voleibol en Brasil: la media de altura de la juvenil es mayor que la de la selección absoluta, entonces las jugadoras que vienen atrás son más fuertes y más rápidas. El fútbol va por el mismo camino. Jugamos contra Senegal y el jugador más bajo medía 1.85 m. Lo que me llamó la atención es en el área común, donde estaban los papás de los jugadores, todos con un patrón de talla alta. Francia es otro ejemplo; sus jóvenes de 18 o 19 años ya valen millones por su perfil de fuerza y velocidad.
Es muy difícil seguir en una competición con rivales así si no llegamos preparados. Solamente un juego bonito, de pases y de dribling no alcanza porque el juego es cada vez más físico. Hoy un defensor recorre 10 u 11 km por partido, cuando antes eran solo 5 km. El tiempo que tienes para pensar en el juego es más corto también, entonces el objetivo es transferir todo este conocimiento al proceso formativo.
¿Es más probable encontrar esa condición en el extranjero? En europeos con ascendencia peruana, los llamados ‘eurocausas’?
Sobre los jugadores nacionalizados o fuera de Perú, en la selección deben estar los mejores. Si hay jugadores que hicieron su proceso formativo en Europa, en centros de desarrollo mundial, tienen una ventaja. Francia es el mejor ejemplo de aprovechar esto. Si tienen raíces peruanas y quieren venir, tenemos que traerlos. Pero también debemos mirar hacia adentro y mejorar el proceso de desarrollo de nuestros propios jugadores para que puedan jugar en grandes equipos de Sudamérica o Europa.
¿Cuál es el mayor desafío para los clubes peruanos en ese proceso de formación?
El gran desafío es profesionalizar el proceso formativo. No se trata solo de traer a un jugador de Suecia o de otro club local; se trata de quién lo entrena y qué estructura se le da: buena alimentación, cuerpo médico, campos de entrenamiento. En Brasil, clubes como Palmeiras entendieron esto y vendieron jugadores (Endrick, Estevão, etc.) por cientos de millones de euros porque profesionalizaron su base.
Aquí en Perú los clubes necesitan directores profesionales, no solo hinchas con dinero que no saben evaluar si un entrenador es bueno. Es un proceso de gestión. En Brasil pusimos especialistas en todas las áreas, como se hace en Europa.
Se habla mucho de que los jóvenes no tienen suficientes minutos en el torneo local. ¿Cómo afecta esto en su trabajo teniendo en cuenta que a la mayoría de Sub 20 del medio local usted solo puede verlos en los microciclos porque en sus clubes no juegan.
Un futbolista joven necesita unas 10,000 horas de juego para llegar al profesionalismo; eso implica jugar de enero a diciembre. El problema es que a veces entrenan con el primer equipo pero no juegan, y ahí se pierde el talento. Endrick, por ejemplo, subió al primer equipo de Palmeiras a los 16 años, pero seguía bajando a la Sub-20 para jugar cuando no era titular arriba.
Aquí debemos dar más espacio a los jóvenes. Si no juegan, ¿cómo se van a desarrollar?. Es una cuestión de gestión profesional: poner los intereses del club por encima de los del entrenador.

Perú fue colero y no sumó puntos en el Sudamericano Sub 20 del 2025. (Foto: AFP)
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¿Qué opina de casos específicos como Maxloren Castro o Piero Cari, jugadores que parecen no despegar del todo?
Maxloren es muy joven, y la maduración emocional y física varía en cada persona. Hay que tener calma con él; ahora está empezando a tener buenos juegos en secuencia. Yo trabajé con Estevão y no fue titular de inmediato; hubo un proceso de protección por parte de jugadores experimentados.
En el caso de jugadores como Piero Cari, si no tienen una secuencia de juego, es difícil evaluarlos. Mira a Andrey Santos en el Chelsea: tuvo que ir a un equipo menor para madurar y ahora es mediocampista titular del Chelsea. No se puede desistir de un activo del club. La Federación puede ayudar cambiando reglas, pero la responsabilidad total es de los clubes.
¡Absolutamente! Un club tiene tres pilares para ganar dinero: patrocinios, acciones de marca y venta de jugadores, que es lo que más dinero deja. Si clubes como River Plate o Boca Juniors venden jugadores por 20 millones de euros, es porque les dan espacio. El modelo antes era: ‘Me gusta mucho Alianza, soy un hincha que tiene dinero y me vuelvo director’. La pregunta es: ¿tengo capacidad para serlo? No la tengo. (…) En Europa y en Brasil ahora los clubes profesionales contratan a una persona profesional para montar toda la estructura. La gestión profesional está pendiente de lo que es bueno para el club, no de lo que es bueno para el entrenador. El club está por encima de todo. Palmeiras el año pasado hizo 300 millones de euros en ventas. Se trata de volverse cada vez más profesional
Maxloren Castro jugó contra Palmeiras en Libertadores y recibí miles de llamadas de Brasil preguntando por él. Es el mejor que he visto en este corto tiempo. El producto hay que ponerlo en la vitrina. Si un defensor joven tiene buen perfil y rinde en Libertadores, los clubes europeos o brasileños lo vendrán a buscar. Erick Noriega es un gran ejemplo: fue al Gremio porque lo vimos, tenía biotipo y buen juego. A veces, si un jugador no tiene el perfil para central, lo adaptas a lateral o contención para que tenga una carrera más amplia. Entonces, ¿Cuál es la estructura física que les vas a dar? Una buena alimentación, un buen cuerpo médico, un buen campo de entrenamiento. Tiene que subir todo de nivel, no solo lo que pasa en el campo. Hoy el fútbol es globalizado. Si un jugador juega bien aquí, el Real Madrid puede venir a buscarlo porque tienen scouts por todo el mundo.












