Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La confianza empresarial dio un giro en junio. Luego de dos meses en terreno pesimista, las expectativas de las empresas sobre la economía peruana para los próximos tres meses volvieron a ubicarse en el tramo optimista; reflejando un cambio en el ánimo del sector privado tras el proceso electoral y un entorno macroeconómico que comienza a mostrar señales más favorables.
La confianza empresarial dio un giro en junio. Luego de dos meses en terreno pesimista, las expectativas de las empresas sobre la economía peruana para los próximos tres meses volvieron a ubicarse en el tramo optimista; reflejando un cambio en el ánimo del sector privado tras el proceso electoral y un entorno macroeconómico que comienza a mostrar señales más favorables.
Según el Banco Central de Reserva (BCR), el indicador de expectativas económicas a tres meses pasó de 44,6 puntos en mayo a 55,5 puntos en junio, mientras que la expectativa a 12 meses avanzó de 55,9 a 68,6 puntos. En total, 16 de los 18 indicadores de expectativas empresariales cerraron el mes en terreno optimista.
Para Víctor Fuentes, gerente de Políticas Públicas del Instituto Peruano de Economía (IPE), el principal factor detrás de esta recuperación fue la reducción de la incertidumbre política. “El indicador de expectativas retornó a terreno optimista, lo cual coincide con la culminación de la segunda vuelta electoral, que reduce la incertidumbre sobre el entorno de negocios”, señaló.
Eduardo Jiménez, jefe del Sistema de Información de Macroconsult, coincide en que el resultado refleja un retorno al escenario previo al proceso electoral. “Las buenas expectativas que se registraban antes de las elecciones han vuelto a su nivel anterior. No es que hoy estén por encima de ese nivel, sino que regresaron tras disiparse la incertidumbre”, explicó.

Luego de dos meses en terreno pesimista, las expectativas de las empresas sobre la economía peruana para los próximos tres meses volvieron a ubicarse en el tramo optimista (Fuente: Andina)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El cambio no solo se limitó a la percepción sobre la economía. Las empresas también mejoraron sus expectativas respecto a la evolución de su propio negocio, la demanda de sus productos, la contratación de personal y la inversión.
César García, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), destacó que el principal valor del reporte es que la mejora fue generalizada. “No mejoró un indicador puntual: mejoraron todos los indicadores de expectativas al mismo tiempo. Cuando el optimismo es tan amplio, tiene mucho más peso analítico que cuando solo mejora un aspecto aislado”, sostuvo.
El especialista añadió que algunos indicadores incluso superaron sus promedios históricos. La expectativa de inversión a 12 meses alcanzó 67 puntos, frente a un promedio histórico cercano a 59, mientras que la demanda esperada llegó a 71 puntos, por encima de su media de largo plazo.
“Las empresas no solo están menos pesimistas; hoy son más optimistas de lo que normalmente suelen ser”, indicó.
Entre los factores que impulsaron este cambio de ánimo, García mencionó un contexto macroeconómico más favorable, el fortalecimiento esperado del sol, menores expectativas de costos de insumos y una mayor previsibilidad en las tasas de interés.
Luego de dos meses en terreno pesimista, las expectativas de las empresas sobre la economía peruana para los próximos tres meses volvieron a ubicarse en el tramo optimista (Foto: iStock)
/ shironosov
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Pese al fuerte rebote, los analistas consideran que todavía es prematuro hablar de un cambio estructural en la confianza empresarial.
Fuentes señaló que será necesario observar si los indicadores permanecen en terreno optimista durante los próximos meses. “Los indicadores de confianza deberán consolidarse durante los siguientes meses para concluir que existe un cambio de tendencia”, indicó.
En esa línea, recordó que una reciente encuesta del IPE mostró que el 83% de economistas considera prioritario que el próximo gobierno nombre rápidamente un equipo económico sólido para fortalecer la confianza empresarial e impulsar la inversión privada.
Jiménez también descartó que pueda hablarse de un cambio permanente. “Las expectativas son el ánimo del momento. Hoy el ánimo es bueno, mañana puede cambiar. No corresponde hablar de un cambio estructural, aunque sí podríamos ver niveles de confianza superiores a los observados durante los últimos gobiernos”, comentó.
Luego de dos meses en terreno pesimista, las expectativas de las empresas sobre la economía peruana para los próximos tres meses volvieron a ubicarse en el tramo optimista (Foto: GEC)
/ VICTOR IDROGO
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Aunque el optimismo empresarial suele anticipar una mejora de la actividad económica, los especialistas recuerdan que ese efecto no es inmediato.
Según Fuentes, estudios del propio BCR muestran que las mejoras en las expectativas suelen trasladarse a la inversión privada con un rezago cercano a dos trimestres. “La recuperación de la confianza empresarial tendrá impacto en la economía hacia fines del 2026 e inicios del 2027”, explicó.
García coincide en que los primeros efectos podrían comenzar a observarse antes en algunos indicadores. “Las órdenes de compra suelen reaccionar en uno o dos meses; la contratación demora entre dos y cuatro meses, mientras que la inversión puede tardar entre seis meses y un año. Si este optimismo se mantiene durante julio y agosto, podríamos ver efectos concretos hacia el cuarto trimestre”, indicó.
Pese al mejor ánimo empresarial, la situación actual todavía refleja cierta cautela. Uno de los pocos indicadores que permanece en terreno pesimista es la demanda respecto a lo esperado, mientras que algunos sectores y regiones aún muestran debilidad.
Luego de dos meses en terreno pesimista, las expectativas de las empresas sobre la economía peruana para los próximos tres meses volvieron a ubicarse en el tramo optimista (Foto: iStock)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
García explicó que existe una diferencia natural entre las expectativas y la actividad presente. “Las empresas perciben que el piso ya se tocó y que el camino hacia adelante será mejor, pero todavía no lo ven reflejado en sus resultados actuales. Esa es la diferencia entre el termómetro y el pronóstico del tiempo”, afirmó.
En el caso del norte del país, por ejemplo, la producción y las ventas actuales retrocedieron, influenciadas por la menor actividad de minería e hidrocarburos. Sin embargo, las expectativas de inversión para los próximos 12 meses alcanzaron el nivel más alto entre las tres macrorregiones analizadas.
Para los especialistas, el comportamiento de julio y agosto será clave para confirmar si la mejora observada en junio marca el inicio de una recuperación más sostenida de la confianza empresarial o si solo representa un rebote tras el fin de la incertidumbre electoral.




