En América Latina, los emprendimientos liderados por adultos de 50 años a más, la llamada Economía Plateada, representan una porción significativa del tejido empresarial emergente. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), alrededor del 25% de los nuevos negocios en la región provienen de personas de ese rango etario. Además, un informe reciente para el Perú estima que, en el ámbito urbano, hay unos 6,5 millones de personas de 50 años a más, de las cuales cerca de 4,9 millones tienen entre 50 y 70 años. De este último grupo, un 14% ya tiene un negocio propio.
En América Latina, los emprendimientos liderados por adultos de 50 años a más, la llamada Economía Plateada, representan una porción significativa del tejido empresarial emergente. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), alrededor del 25% de los nuevos negocios en la región provienen de personas de ese rango etario. Además, un informe reciente para el Perú estima que, en el ámbito urbano, hay unos 6,5 millones de personas de 50 años a más, de las cuales cerca de 4,9 millones tienen entre 50 y 70 años. De este último grupo, un 14% ya tiene un negocio propio.
Pese a su potencial, este segmento enfrenta obstáculos que se mantienen sin resolver, como brechas digitales, procesos de formalización poco claros, escaso acceso a financiamiento y redes limitadas para vincularse con otros actores del ecosistema emprendedor. Estas barreras reducen su capacidad de crecer, aun cuando cuentan con habilidades y trayectoria valiosas.
Para Elizabeth Gómez, jefa de Proyectos del Centro de Emprendimiento de la Universidad del Pacífico y Líder del Proyecto Ecosistema Plateado, el reto no está en la falta de motivación del talento 50+, sino en la ausencia de herramientas y acompañamiento adecuados. “Existe un grupo de personas de 50 años a más, con alta disposición a emprender, pero necesitan formación útil, orientación práctica y espacios donde su experiencia tenga valor real”, señala.
Para aprovechar todo el valor de esta generación la especialista sugiere cinco recomendaciones clave:
- Fortalecer las habilidades digitales fundamentales: familiarizarse con herramientas de ofimática, plataformas de comunicación, redes sociales y soluciones digitales para ventas o gestión financiera permite administrar mejor el negocio y acceder a nuevos mercados.
- Consolidar la propuesta de valor a partir de la experiencia acumulada: la trayectoria profesional aporta conocimiento del sector, contactos y credibilidad. Convertir ese capital en una propuesta clara, por ejemplo, qué problema se resuelve y para quién, es un punto que marca la diferencia frente a otros competidores.
- Acceder a formación empresarial orientada a la toma de decisiones: comprender aspectos como flujo de caja, costos, fijación de precios, formalización y gestión de riesgos ayuda a evitar errores frecuentes y a sostener el negocio en el tiempo.
- Construir redes de contacto y espacios de colaboración: integrarse a comunidades de emprendimientos senior, participar en redes empresariales y vincularse con el ecosistema emprendedor facilita alianzas, derivados comerciales y acceso a nuevas oportunidades.
- Buscar acompañamiento especializado para escalar el negocio: mentores, asesores y programas como Emprende 50+ brindan una mirada externa, ayudan a ajustar el modelo de negocio y orientan sobre financiamiento, crecimiento y sostenibilidad.