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La declaratoria de emergencia del Ministerio de Energía y Minas (Minem) tras la fuga y llamarada registrada el 1 de marzo en el kilómetro 43 del sistema de Camisea, en Megantoni (Cusco), activó un esquema excepcional de racionamiento que ha dejado prácticamente sin gas natural a cerca de 1.000 empresas y ha restringido la venta de GNV para vehículos livianos.
La declaratoria de emergencia del Ministerio de Energía y Minas (Minem) tras la fuga y llamarada registrada el 1 de marzo en el kilómetro 43 del sistema de Camisea, en Megantoni (Cusco), activó un esquema excepcional de racionamiento que ha dejado prácticamente sin gas natural a cerca de 1.000 empresas y ha restringido la venta de GNV para vehículos livianos.
“Durante este periodo, la venta de GNV en grifos no ha sido priorizada para vehículos livianos debido a que son unidades duales que pueden operar alternativamente con gasolina”, explicó Martín Mejía, director general de Cálidda a El Comercio.
Según precisó el ejecutivo, la prioridad se ha establecido para usuarios residenciales, comerciales esenciales y el transporte público masivo cuyo único combustible es el GNV, a fin de garantizar servicios básicos y el traslado de miles de ciudadanos. De acuerdo con lo informado por TGP, los trabajos de reparación tendrán una duración estimada de 14 días.

La fuga y posterior llamarada en el sistema operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP) redujo en 90% el volumen disponible de gas natural.
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En Lima y Callao existen aproximadamente 314.000 vehículos livianos que utilizan GNV y que cuentan con sistema dual, lo que les permite operar temporalmente con gasolina. “Somos conscientes de que, aunque exista esa alternativa, el cambio representa un impacto económico para los conductores y sus familias. Estamos trabajando en coordinación con TGP y las autoridades para superar esta situación lo más pronto posible”, añadió Mejía.
El directivo hizo además un llamado a la moderación en el consumo mientras dure la contingencia. “Resulta fundamental la colaboración y comprensión de todos los usuarios. La participación consciente contribuirá a preservar la estabilidad del sistema y evitar medidas más restrictivas”, sostuvo.
El incidente —calificado como el primero de esta naturaleza en más de 20 años de operación— paralizó el transporte de líquidos de gas natural y redujo drásticamente el volumen de gas seco disponible para el mercado interno: de entre 670 y 680 millones de pies cúbicos diarios a apenas 70 millones, es decir, cerca del 10% de lo habitual, lo que obligó al Ejecutivo a priorizar la demanda.
“Eso es parte de la restricción o el racionamiento de gas natural que se ha establecido”, explicó Erick García, ex director general de Hidrocarburos.
Para el exfuncionario, la decisión de priorizar fue clave para evitar un escenario más crítico. “Imagínate que, por atender a una industria, no hubiese gas para los hogares o para el Metropolitano. Siempre en un tema de racionamiento tienes que priorizar. Ha sido bueno que el ministerio haya actuado rápido”, afirmó.
Las más afectadas son las industrias. Alejandro Daly, director de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), confirmó que unas 1.000 empresas que utilizan gas natural como principal fuente de energía se ven impactadas por la restricción.
La fuga y posterior llamarada en el sistema operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP) redujo en 90% el volumen disponible de gas natural. (Foto: Difusión)
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Según explicó, muchas empresas migraron – en los últimos años – hacia el gas natural por ser más competitivo y menos contaminante. Sin embargo, ante esta emergencia, hoy deben recurrir a diésel, al GLP o al residual.
García, por su parte, precisó que el impacto dependerá de cada sector, pero recordó que muchas de estas empresas tienen un sistema dual que les permite usar gas natural, diésel o GLP. “Van a incrementar los costos, eso va a depender de cada industria, pero el combustible más caro es el que no tienes”, consideró.
Sin embargo, desde la SNI, afirmaron que esto solo se podría realizar mediante un decreto de urgencia. “Este sería un paliativo que no va a solucionar el problema al 100%, pero necesitamos que se habilite el uso del GLP o diésel para no detener completamente las operaciones”, explicó Daly.
El mismo principio aplica para los vehículos livianos. Según García, van a gastar un poco más porque usarán gasolina, pero podrán movilizarse. “Es similar a cuando hay oleaje anómalo y los autos a GLP pasan temporalmente a gasolina”, comentó.
Desde el sector industrial se evalúan medidas de contingencia. Algunas empresas han advertido que requieren flexibilización de permisos para usar GLP de forma temporal.
El impacto también alcanzó al sector eléctrico. Con la reducción del gas de Camisea, el sistema dejó de utilizar gas natural para generación y activó centrales térmicas de respaldo que operan con diésel.
Según Eduardo Ramos Arechaga, director en Optima Energy Perú, el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES) confirmó que el suministro eléctrico está garantizado gracias al mayor aporte hidroeléctrico —favorecido por la temporada de lluvias— y al uso de la llamada “reserva fría”.
Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH), explicó que el 40% – 45% de la generación eléctrica viene por gas natural. De esa cifra, el 80% se sitúa en Lima y Callao.
La fuga y posterior llamarada en el sistema operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP) redujo en 90% el volumen disponible de gas natural.
Gas natural gas domestico instalado en hogar. Gas es instalado por Calidda
Foto Victor Idrogo
/ VICTOR IDROGO
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No obstante, el costo marginal de generación se ha elevado de forma significativa, ya que el diésel es el combustible más caro del sistema y el Perú importa cerca del 75% de estos combustibles líquidos. Además, el contexto internacional —marcado por tensiones en Medio Oriente— presiona al alza el precio del crudo.
“El diésel es mucho más caro y más contaminante. Generalmente es la última energía que entra al sistema, pero cuando no hay otra opción se tiene que utilizar”, explicó el titular de la SPH.
El regulador Osinergmin informó que supervisa el cumplimiento del racionamiento y verificó que las centrales termoeléctricas a gas fueron reemplazadas temporalmente por unidades a diésel, lo que permite preservar la continuidad del servicio eléctrico a nivel nacional.
Para García, la emergencia deja lecciones estructurales. “El tema no es que pase la emergencia o no, el tema es cómo estás preparado para afrontarla”, señaló.
El exfuncionario planteó trabajar en almacenamiento descentralizado de combustibles y en sistemas más robustos de transporte. “Hay que propiciar más inversiones, dar facilidades para que las empresas tengan tanques adicionales y flexibilizar permisos en casos de emergencia”, afirmó.
La recuperación del ducto depende de factores logísticos y climáticos. El tramo afectado está enterrado a tres metros de profundidad en una zona de difícil acceso, donde solo se puede ingresar por helicóptero.
“El ducto pesa dos toneladas por tramo y todo debe trasladarse por vía aérea: maquinaria, personal y equipos. Si el clima no ayuda, el plazo podría extenderse”, indicó Cantuarias.
El Minem declaró el estado de emergencia por 14 días, aunque el plazo definitivo dependerá de la evaluación técnica en campo. Mientras tanto, al cierre de esta nota, TGP aseguró que ya ingresaron a la zona.




