En su cuarto día como titular del MEF, Elmer Cuba tiene problemas urgentes e importantes por delante. Recibe a El Comercio después de brindar su primera conferencia de prensa y asegura que se destinarán mayores recursos a la seguridad ciudadana y a las políticas sociales. Además, afirma que el directorio de Petro-Perú tiene el apoyo máximo del gobierno; en el corto plazo, no se plantea el ingreso de una gestión privada a la estatal.
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No quiero mencionar las cuatro normas que son más importantes todavía. La prensa se va a enterar cuáles son cuando se presenten al TC.
El ministerio no lo está presentando. Una de las demandas la está presentando el Colegio de Economistas.
(Asiente).
Eso está abierto, va a depender mucho de lo que diga el Consejo Nacional de Trabajo; este tema se discutirá en las próximas semanas. Además, vamos a ver como viene El Niño, cómo viene la inflación y, también, vamos a ver cómo están las microempresas. En la medida que sigan creciendo de esta manera, van a tener su mejor año en décadas. Vamos a buscar el momento oportuno para dar ese primer aumento importante que es de S/100, y el segundo más adelante, ya durante el verano seguramente.
Sí, es correcto.
Los ministros ya están actuando con sus propios presupuestos y se está evaluando el monto adicional que se les va a dar en diciembre para moderar los impactos negativos –anularlos es imposible–.
Ninguna en particular. Se trata, básicamente, de darle presupuestos al Ministerio de Agricultura, porque es un tema de aguas, y a la Autoridad Nacional del Agua para enfrentar el fenómeno con éxito.
Sí, eso es más complejo porque hay elecciones y las nuevas autoridades entran en enero. Hay que coordinar con el saliente y el entrante; con el saliente para la prevención, y con el entrante para reparar daños.
La Presidenta dijo que no se va a tocar el número de feriados, se va a tratar de optimizarlos. Una optimización es pasarlos a un fin de semana. Puede ser viernes, pero también puede ser un lunes. ¿Por qué los lunes? Hay mucha gente que trabaja los sábado. No está cerrado que sean solo los viernes; lo que está claro es que se van a mover a un fin de semana, sea viernes o sea lunes.
Lo que está en evaluación es cuándo lo sacamos. Queremos minimizar su efecto negativo. Cortar la semana un martes, miércoles o jueves afecta a los servicios. La parte positiva, que podría ser el turismo, no ocurre. Nadie viaja por una noche.
Sí. Pero, el sector privado de mediana y gran empresa no quiere los feriados. Creo que aceptarán la idea de mover los feriados a un fin de semana. Ellos saben lo que pierden en productividad cuando tocan feriados en medio de la semana. Y, el mundo del sector turismo sabe claramente que es muy beneficioso moverlo a un lunes para que no toque hacer un puente.
No hay nada no negociable, es un proceso. Si no salen con facultades, saldrá más adelante. La prisa ha sido arreglar Petro-Perú, enfrentar El Niño y enfrentar estas normas populistas que pueden descarrilar las cuentas públicas. A eso es lo que estamos abocados ahora. Las reformas urgentes son las que están vinculadas a seguridad ciudadana y al Niño, esas son no negociables. Las reformas estructurales han esperado 10, 15, 20 años, podemos tomarnos unos meses más. Además, las reformas de las comisiones que estamos creando también nos van a ayudar a ponerlas en la mesa.
Tenemos ya las normas, las discutimos por la vía electrónica. Todos ya hemos opinado, el MEF opinó hace tiempo. Estamos esperando que todos nos pongamos de acuerdo para avanzar.
Buen punto. No estamos hablando de una reforma tributaria, estamos hablando de recalibrar las normas tributarias para la microempresa. Lo otro es gestión pura de la Sunat y para eso ha entrado un nuevo superintendente.
Sí. Los regímenes óptimos en el mundo son los del Impuesto a la Renta (IR), no a las ventas. Tú puedes vender lo mismo que yo y ganar el triple. Es injusto que todos paguemos un porcentaje de las ventas cuando tú ganas el triple. Lo mejor es que el que gane el triple pague más IR. Vamos a migrar hacia regímenes más generales de IR.
Sí. No es una prioridad per sé o algo personal, son un conjunto de normas para lograr bajar la informalidad laboral y empresarial de manera sensible por mal diseño de la norma. Esto va a permitir, en un periodo de gobierno, bajar informalidad laboral de 70% a un 50%.
De un 50% no se va a poder bajar mucho más rápido, porque el tema tiene que ver con productividad.
Es un combo de normas laborales y tributarias. La parte laboral tiene que ver con los aportes a EsSalud y los aportes a pensiones, que pueden resultar muy onerosos para alguien que gane el salario mínimo. Ahí está mal calibrado, no se tocan vacaciones ni la CTS, no se toca ningún derecho adquirido. Más bien, se parte de la ley actual vigente. Esa norma de la microempresa que existe, que ha fracasado, la vamos a mejorar. No se tocará la ley General del Empleo que, además, no aplica a la microempresa. Pero no solamente es la parte laboral, es la parte tributaria también. Si mejora la parte laboral, pero la parte tributaria no la cambias, no llegamos a ningún sitio. Un microempresario que está en el RER, que paga (como impuesto) un porcentaje de las ventas, es ciego a tener empleados formales porque no los puedes contar para pagar IR. No conversa el régimen laboral con el régimen tributario. Por eso, se trata de un combo laboral- tributario.
Sí, pero eso no es urgente. Yo puedo, con mucho gusto y las veces que sean necesarias, visitar a mis colegas en el Congreso para convencerlos de que es hora de actuar. No se está quitando a nadie ningún derecho laboral y estamos perfeccionando la ley de IR. Los microempresarios van a estar felices, porque van a estar en un régimen que les permite ser formales, crecer, ser progresivos y, básicamente, les permite estar en la senda del desarrollo. Hoy viven en cuartos separados: el RER, el RUS y el Mype Tributario.
Cualquier diputado nacional que quiera a su pueblo y recibe políticas sensatas de mejora, (lo aceptaría). Tendría que haber una razón para que no; la decisión tendría que ser casi unánime. Creo que nadie está favor de la informalidad laboral.
La meta del BCR ya está en 4%, seguramente no va a bajar tan rápido. Aunque, sí vamos a ayudar (al BCR) con el fondo de los combustibles (Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles). La idea es poner eso en funcionamiento lo antes posible.
Está parado.
Acomodar la deuda, rediseñar los parámetros y operar. Es cosa de un par de semanas.
Hay que pagar la deuda.
Sí, pero se recupera. En términos de posición fiscal –de hoja de balance– no empeoras, porque vas a recuperar eso cuando ocurra a la inversa, cuando el precio baje y tú recuperes el dinero (que deben pagar los privados).
Lamentablemente no se ha dado por problemas de diseño, porque se hizo en un mal momento. Ahora estamos en pleno choque, ahora es el momento de ponerlo en la mesa. No es dinero público, es de los privados. Los consumidores le dan un crédito a los refinadores, a los importadores, y luego, ese dinero vuelve. El fisco ahí no juega, es solo el diseñador. Ese segundo momento, el de la devolución, nunca pasó, y el MEF tuvo que girar cheques. Pero, ahora lo vamos a hacer mejor.
Si lo logramos hacer en lo que resta de agosto, podría haber una bajada de combustibles (pronto). Vamos a conversar para mejorar ese proceso. Ya debería estar operativo en octubre y, ojalá, en septiembre. Estamos a punto de ver una reducción en los precios.
Vamos a calibrar los parámetros nuevamente.
(Sonríe). Es mi cuarto día, he tenido que resolver otros problemas…
Lo más importante es un buen manejo gerencial. Si una compañía como Petro-Perú comienza a tener pérdidas importantes en los últimos cinco años, es un reflejo de un pésimo manejo gerencial y empresarial. Las refinerías del mundo no quiebran de esa manera. Eso lo tenemos que cambiar, y por eso hemos nombrado a este nuevo directorio, para que baje las pérdidas y comience a tener utilidades. Y, que con esas utilidades pueda enfrentar los compromisos de deuda que tiene la compañía.
Eso sería si fracasa este plan. El plan A es poner un directorio empoderado al máximo nivel, que logre un adecuado manejo gerencial y la compañía pronto comience a generar utilidades. Ese es el escenario central. Si eso fracasa, un plan B tendría que ser ya otra gestión.
Para nada. Pero, ni siquiera quiero pensar en ese escenario. Quiero pensar que el primer escenario va a funcionar.
Petro-Perú ha estado a punto de perderse, estaba a punto de ir a un esquema en el que los acreedores tomaban el control y la perdíamos para siempre. Eso se ha evitado creando este esquema con ProInversión, que a su vez ha contratado a Deloitte para que los asesore en la parte financiera. En la práctica, Petro-Perú está intervenido por por otra unidad del Estado, que no es el mundo ideal, es un extremo para no perder la compañía en el futuro. Si esto se comienza a mejorar, ese esquema de urgencias se va a ir eliminando. Debería, autónomamente, Petro-Perú, cumplir sus compromisos, cumplir sus metas y manejar bien su chequera. Por ahora, se le ha quitado la chequera.
Ahora no hay rescate; hay una nueva gestión que tiene un fondo que se debe enfocar en ese camino.
No debería ser necesario si tiene éxito la nueva gestión.
Sí, hemos tenido una primera reunión, y una segunda la tendremos este lunes, ya con el directorio de Petro-Perú. Nos pusimos al día de varios procesos, no solo por Petro-Perú. Había cierto malestar porque no estaba yendo rápido el tema de Petro-Perú con ProInversión.
La resisitencia era suicida, era un camino que solamente te llevaba a quebrar o privatizar. Ese camino lo hemos evitado, y ahora hay una colaboración intensa y cercana entre la nueva administración y ProInversión, que es transitoria.
Ahora está parada. Es la unidad de negocio más importante que tenemos, no puede perderse. Hay que hacer que funcione y gane dinero.
Sí, se continuará con el plan inicial de separar activos; eso viene fuerte junto con la revisión del nuevo directorio. Además, el directorio tiene un sesgo financiero -económico.
Sí.
Estamos generando un problema fiscal. Hay muchos gastos ocultos que no se han puesto en el presupuesto público. Te pongo un ejemplo importante, no anecdótico: las pensiones militares no estaban financiadas en el presupuesto para este año. Estaban solamente hasta junio. Hay esqueletos en el closet de ese tipo. Seguramente el déficit fiscal va a subir el próximo año marginalmente, quizá medio punto más.
Eso ya está fuera de la mesa. Este año es 1,8% y el próximo año va a ser algo más. De allí, comenzaremos una secuencia de convergencia fiscal hacia el fin del gobierno.
Deberíamos cumplirla sin problema, salvo que en los últimos tres meses el Niño realmente sea mucho más complejo de lo que pensamos; quizá podríamos ir a un 1,9%, que es totalmente manejable. Pero el Perú es un país solvente, tiene una deuda pública de lujo.
(Asiente) Chile tiene 40%.
No creo que lleguemos a 32%, stamos hablando de decimales, es menos de 1%. Vamos a lograr la convergencia fiscal hacia un número mucho más bajo ayudados el crecimiento económico, que esperamos que sea –por lo menos– 4% de aquí en adelante, y ya no el 3% que hemos tenido en los últimos cuatro años.
Si es que el Niño no golpea mucho en el verano, 4% es un número alcanzable.
Sí, 6% va a ser posible en la segunda parte del gobierno. Al tercer año del gobierno podríamos llegar ahí. No lo digo porque sea un optimista –que no soy– , sino por las expectativas mismas.
Y las de empleo son las más altas de la serie. Eso se refleja en inversión privada. Si la inversión privada nos acompaña y las reformas que vamos a ver con el viceministro de Economía –enfocadas en productividad– funcionan, nos moveremos suavemente a esas tasas.
Conservadoramente, sí, pero internamente pienso que va a ser más.
Lo acabas de decir. Sin Niño este año podríamos haber crecido entre 4,5% y 5%.
El ajuste lo hemos firmado el miércoles en la noche en el Consejo de Ministros. Hemos pedido a todos los ministerios un máximo esfuerzo para poder recaudar más o menos S/2.500 millones de acá a diciembre para poder enfrentar el fenómeno de El Niño.
En número de personal.
Personal que ha estado un poco inflado en muchas áreas. Y, vamos a poner freno también a incrementos salariales, porque ha estado esto desbocado.
Básicamente terceros. Y, también cosas que no se iban a gastar, cosas que no afectan el servicio que brindan los ministerios.
Si cumplimos las normas inconstitucionales que están amenazando la solvencia fiscal, el déficit fiscal irá de 1,8 a 3%, y se quedará ahí los cinco años. La deuda pública se volvería explosiva y eso no puede ocurrir, eso sería jugar con la estabilidad macroeconómica del país. Por eso, estamos acudiendo al TC para quitarle ese veneno a las cuentas fiscales. El presupuesto tiene que reflejar la nueva postura del Gobierno y por eso, el margen del déficit fiscal va a subir un poco.
Van a ver más recursos en dos frentes, básicamente: seguridad ciudadana y en políticas sociales.














