Elisa Vegas agita su batuta frente a una orquesta sinfónica que lleva la partitura del ballet “Pulcinella”, obra neoclásica de Igor Stravinsky. Así cultiva su faceta de directora de orquesta tradicional, pero su personalidad más moderna y libre se funde entre luces de colores y una banda a ritmo de bajo eléctrico en un concierto alternativo que está disponible en su sitio de YouTube. De perfil caribonito y con los hombros que sueltan el peso de un día en el tráfico de Lima, se confiesa ante El Comercio, mientras mira boquiabierta el salón con los muebles más clásicos del Diario. Ella aprecia lo único, lo exquisito, en todas sus formas.
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El concierto que la trae hasta aquí es, “en términos peruanos”, dice, una experiencia de varios platos de comida. En la primera parte, la Filarmónica aborda dos obras de Wolfgang Amadeus Mozart: la obertura de “Così fan tutte” y la Sinfonía n.º 35 “Haffner”, piezas de un clasicismo vibrante, de frases claras y energía luminosa. Después, un cambio de clima con la melancolía delicada de la Valse triste de Jean Sibelius, antes de entrar al territorio de Stravinsky, el compositor que sacudió el siglo XX con partituras como “El pájaro de fuego”, “Petrushka” o “La consagración de la primavera”. Aquí, el eje es la Suite Pulcinella, donde el ruso toma melodías atribuidas a autores barrocos italianos y las reescribe con armonías torcidas y acentos desplazados.
Según relata, su camino al podio no está marcado por una vocación infantil ni por un linaje de directores de orquesta. Su padre, Federico Pacanins, es un abogado, cronista y productor de teatro reconocido en el ámbito venezolano. De su parte, ella heredó el amor por las artes; de su madre, una ingeniera de profesión, tomó la disciplina, la seriedad y cierta ética del trabajo que se nota cuando habla de estudio y preparación. De su tía abuela por parte de padre, Carolina Herrera, diseñadora con cuatro décadas de trayectoria en la moda, llega otra rama de esa sensibilidad artística.

Carolina Herrera, una diseñadora venezolana que revolucionó la moda gracias a sus lujosos y exclusivos diseños basados en la elegancia. (Foto: AFP)
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No la menciona como un cartel de presentación, sino como parte de la atmósfera de la conversación. “Mi familia paterna siempre fue muy elegante, muy clásica y de guardar las buenas costumbres, como la lectura, y de esas Navidades vienen muchas cosas sobre mí”, reconoce.
El verdadero gesto, sin embargo, no está en los apellidos de Elisa, sino en la decisión geográfica de quedarse en su país, incluso en medio de una masiva migración de venezolanos y en lugar de exportarse como directora de orquesta a teatros europeos. “Me quedé en Venezuela, porque hay un muy buen nivel musical y porque, así como tengo pasión por la música, también por el servicio social”, dice.

Elisa fue elegida como Young Global Leader por el Foro Económico Mundial (desde 2020), distinción que subraya su liderazgo artístico y social. (Foto: JULIO REANO MESONES/EL COMERCIO)
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“La orquesta que dirijo no solamente toca en teatros, sino que va a zonas vulnerables, a lugares desconocidos. Tocamos en plazas, hacemos conciertos no solamente académicos, sino de fusión”, comenta. Ser directora de orquesta se combina con su vocación de enseñar e impulsar la educación musical. “Me encanta generar impacto en la sociedad y que ese impacto sea real, que transforme; que personas que nunca hayan estado cerca de una orquesta se enamoren de ella”, agrega.
La llegada de Vegas a Lima ocurre cuando la presencia venezolana dejó de ser una novedad para convertirse en parte de la vida cotidiana de la ciudad, y la directora de orquesta venezolana no ignora ese contexto. “El venezolano no es de emigrar por tradición. Esto es algo reciente, de los últimos años, por circunstancias que conocemos”, dice. Recuerda que su país fue, durante décadas, destino de migraciones latinoamericanas y europeas, y ahora lee la diáspora como si fuera un espejo.
“Venir para acá (Perú) y poder conectar con la comunidad venezolana que está aquí a través del arte y de la expresión cultural, para mí, es un honor y un privilegio”, dice, convencida de que habrá público venezolano en el auditorio: “Yo sí creería que hay venezolanos que irán a verme. De hecho, a través de redes sociales, me han escrito”, agrega.
Durante el gobierno de Nicolás Maduro, Vegas mantuvo la independencia institucional como línea de defensa. “La orquesta que dirijo no depende del Estado. En eso, se parece mucho a la Filarmónica de Lima”, comenta.
Pronuncia la palabra “neutralidad” cuando habla de su trabajo con diferentes orquestas. “Las instituciones donde he estado han sido lugares donde la neutralidad y la pluralidad siempre han estado presentes”, sostiene. Ante la pregunta por la presencia de figuras del poder en la platea, responde con tranquilidad: “Podemos versar sobre el amor, sobre la libertad, sobre derechos, sobre todo, pero a través de la música”. Para ella, el arte “es un idioma universal para hablar de todos los temas humanos”, y la política, si quiere acercarse, debería “apoyar las políticas culturales, no valerse de ellas”.
“Yo creo que Venezuela está, en este momento, en una etapa de transición, esa es la mejor palabra para describirlo. Se espera que pronto haya unas elecciones, en algún momento, y que sea el momento oportuno. Vamos a ver. Los últimos tiempos generan también una oportunidad de crecimiento”, finaliza.














