lunes, abril 13

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Las Elecciones Generales de este domingo dieron cuenta de una marcada pugna por el segundo lugar que da acceso a la segunda vuelta, pero también tuvieron como claros perdedores a varios candidatos que asomaron como potenciales actores de relevancia en diversos pasajes de la campaña y se terminaron despidiendo de esta con cifras de votación discretas.

Las Elecciones Generales de este domingo dieron cuenta de una marcada pugna por el segundo lugar que da acceso a la segunda vuelta, pero también tuvieron como claros perdedores a varios candidatos que asomaron como potenciales actores de relevancia en diversos pasajes de la campaña y se terminaron despidiendo de esta con cifras de votación discretas.

Candidatos como César Acuña, Mario Vizcarra o George Forsyth iniciaron este año con presencia relevante dentro de la dispersa intención de voto. La encuesta electoral de Datum para El Comercio que se publicó en enero de este año situaba al hermano de Martín Vizcarra con un 5,8% de las preferencias y ocupando el cuarto lugar de estas, mientras que Forsyth y Acuña se mantenían en posiciones expectantes con el 2,8% y el 2,5% de la intención de voto respectivamente.

En diálogo con El Comercio, el periodista y analista político Enrique Castillo sostuvo que estas tres candidaturas tuvieron como factor común el haber “dilapidado el capital político con el que llegaron a la campaña”, aunque con matices distintos.

En el caso de Mario Vizcarra, el especialista consideró que se trató de una figura política deficiente que no supo aprovechar el arrastre de su hermano, el expresidente Martín Vizcarra.

Mario Vizcarra en el debate del JNE. (Foto: JNE)

/ AGQ JNE

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“Mario Vizcarra tenía un bolsón electoral heredado que era mucho más grande que el de Pedro Castillo y lo dilapidó. Ese capital ha terminado hecho polvo por un muy mal candidato que no solamente no ha sabido hacer una buena campaña, sino que tampoco ha sabido ser un buen representante de su hermano y su partido”, comentó el especialista.

Tras el buen posicionamiento inicial en enero, el aspirante a la presidencia de Perú Primero cayó al 3,6% en el sondeo de Datum en febrero y para marzo apenas llegaba al 1,2%, empeorando su posición en los posteriores estudios electorales.

Enzo Elguera, CEO de Imasolu y analista político, comparte esta visión, pero añadió que otro elemento clave que terminó de sepultar a Vizcarra en los comicios fue su intento de deslindar de la figura de su hermano cuando sus adversarios mencionaron los procesos judiciales de este último.

“Este error táctico hizo que el público votante no lo viera como alguien que iba continuar la línea de Martín Vizcarra y, pese a que Mario Vizcarra luego trató de corregirse, creo que fue demasiado tarde”, apuntó Elguera.

Sobre César Acuña, ambos especialistas coinciden en que la oportunidad perdida se situó alrededor de que fue incapaz de capitalizar su gran influencia en el gobierno con Alianza Para el Progreso (APP) como la segunda fuerza con mayor presencia en el Ejecutivo, además de contar con una vasta presencia en los gobiernos subnacionales y contar con amplios recursos económicos.

César Acuña votando en la jornada electoral de este domingo. (Foto: Johnny Aurazo)

César Acuña votando en la jornada electoral de este domingo. (Foto: Johnny Aurazo)

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La candidatura de Acuña fue más estable que la de Mario Vizcarra en términos porcentuales, teniendo como pico el quinto lugar que compartió con Alfonso López-Chau en la encuesta de inicios de marzo con un 3,8%. No obstante, el pobre desempeño en los debates y la incapacidad de respuesta de APP ante los cuestionamientos del exgobernador de la Libertad fueron también determinantes.

“La mala estrategia política en la campaña y el abuso de lo que significa el uso de recursos haciendo alarde de esto ha llevado a que APP muy probablemente no pase la valla o tenga una bancada muy pequeña”, dijo por su parte Castillo.

“Hay investigaciones de las que los medios de comunicación dieron cuenta de forma masiva y la capacidad de respuesta de Acuña y los voceros (de su partido) fue mínima. No hubo ninguna aclaración respecto de los hechos ni respuesta que debilitara esos argumentos”, comentó Elguera.

El caso de Somos Perú fue similar al de APP desde la perspectiva de que también contaba con una presencia importante en gobiernos regionales y municipales, pero que la elección de un representante comprobadamente fallido terminó por desperdiciar ese buen punto de partida.

“Somos Perú no supo elegir un candidato e insistió con una figura que ya había perdido y que se notaba que carecía de raza política como para una segunda oportunidad”, indicó Enrique Castillo.

George Forsyth, candidato de Somos Perú. (Foto: Renzo Salazar/GEC)

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La primera encuesta de Datum en 2026 mostraba al candidato de Integridad Democrática (ID), Wolfgang Grozo, en el grupo de “otros candidatos”, con apenas el 0,5% de las preferencias en dicho estudio. El siguiente informe, publicado el 8 de febrero, registró una leve mejoría para Wolfgang Grozo con un 0,7% que todavía lo mantenía lejos de los primeros puestos en la consideración de los votantes.

Marzo marcaría la irrupción de Grozo de forma más clara en el panorama electoral, pues el estudio de Datum durante la primera mitad de marzo lo colocaba en un expectante séptimo lugar con una intención de voto del 2,5%. A pesar de esto, el estudio de simulación de voto de finales de dicho mes mostraría un retroceso en su posicionamiento pues, a pesar de que el exdirector de inteligencia de la FAP sumaba un 2,6% de los votos válidos, estos lo colocaban en la decimosegunda posición en dicho estudio.

Wolfgang Grozo negó tener vínculos con Zamir Villaverde durante la campaña. (Foto: Álvaro Figueroa/@photo.gec)

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El siguiente simulacro de la encuestadora situaría mucho más abajo a Grozo, en el grupo de “Otros” con una cifra de votos emitidos inferior al 1%.

Desde el punto de vista de Enzo Elguera, es uno de los casos más representativos de lo que denomina el “voto emocional” en la actual campaña, que se caracteriza por su alta variabilidad.

“En el caso del señor Grozo y otros candidatos más, el voto de ellos es mayormente emocional; es decir, no tenían un voto duro y al carecer de este, lo que ha sucedido es que este votante se trasladó rápidamente en busca de otro candidato que conecte con públicos específicos o con algunos ejes programáticos y estilos de liderazgo similares” explicó el director ejecutivo de Imasolu.

“Este votante emotivo ha hecho que muchos candidatos en las últimas semanas alcancen picos importantes, pero cuando sus vidas privadas se han escudriñado generaron decepción y con la misma emotividad han terminado cayendo electoralmente”, añadió el analista.

Por su parte, Enrique Castillo atribuye la caída electoral de Wolfgang Grozo no solo a no haber podido disipar sus cuestionamientos y quedar como “mentiroso”, sino también a la notoriedad de su candidatura desde las redes sociales, lo que le otorgó una alta volatilidad a su voto. La única excepción en la actual campaña sería Jorge Nieto desde el punto de vista del especialista.

“Como estos candidatos son lanzados temporalmente y tan abruptamente no tienen sustento y estructura política, por tanto, crecen como espuma, pero igual que la espuma desaparecen rápido ayudados por sus propios errores”, indicó el periodista.

Carlos Espá, candidato presidencial del partido Sí Creo, durante su entrevista con Milagros Leiva para la plataforma digital de El Comercio. (Foto: Captura YouTube / El Comercio)

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Castillo coloca en este espectro también a Carlos Espá, aspirante de Sí Puedo, quien tuvo un impulso inicial en Internet, pero que terminó cayendo de forma prematura por tratar de sostener la candidatura parlamentaria de Jorge Montoya en su agrupación. En enero Espá tenía un 1% de intención de voto, pero esa cifra se evaporó hasta el 0,6% en las dos encuestas posteriores de Datum.

En el caso de candidatos como Marisol Pérez Tello (Primero La Gente) y Mesías Guevara (Partido Morado), ambos iniciaron el año en posiciones poco favorables en los sondeos, con 0,4% y 0,2% de intención de voto, respectivamente.

Pérez Tello fue la que logró escalar más posiciones al llegar a un 4,6% de votos válidos en el simulacro de Datum de inicios de abril, ubicándose séptima en las preferencias; no obstante, el crecimiento sería insuficiente. Enzo Elguera menciona que el punto débil de estas alternativas electorales se encontró en la ausencia de cimientos apropiados en sus propios partidos.

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