Accede a esta función exclusiva
Resume las noticias y mantente informado sin interrupciones.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Antes de convertirse en un nombre habitual de Hollywood, James Gunn aprendió que el ingenio suele rendir más que el dinero. A mediados de los noventa, bajo el ala de Lloyd Kaufman y Michael Herz, fundadores de Troma Entertainment, escribió y produjo “Tromeo y Julieta” (1996), una versión punk y deslenguada de Shakespeare, hija directa de una fábrica de excesos donde el mal gusto era método y quien dictaba las narrativas era el hijo pródigo de la compañía: “El vengador tóxico” (1984).
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El éxito inesperado de El vengador tóxico dio paso a una saga tan irregular como persistente. Entre finales de los ochenta y los noventa llegaron “The Toxic Avenger Part II” y “Part III: The Last Temptation of Toxie”, que llevaron al personaje a escenarios cada vez más absurdos —del viaje temporal a la sátira desbordada— empujando el splatter y el humor ofensivo hasta el límite. Lejos de refinar la fórmula, las continuaciones la tensaron: más violencia, menos sutileza y una voluntad explícita de incomodar, incluso a sus propios seguidores.
Sin embargo, todo acabaría tras una década de excesos y un cuarto filme estrenado en 2000, “Citizen Toxie: The Toxic Avenger IV”, que cerró la etapa clásica del personaje en pantalla y dejó a Toxie en un limbo creativo durante años, incluso cuando la franquicia se extendió a formatos tan disímiles como una serie animada para niños o cómics que exploraban su espíritu satírico en versiones inevitablemente descafeinadas.

La película original, dirigida por Lloyd Kaufman y Michael Herz, se convirtió en un título de culto del cine clase B gracias a su humor salvaje, efectos artesanales y una sátira social que desafiaba los límites del buen gusto.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Cuarenta años después, El vengador tóxico regresa a los cines en una versión que no oculta su herencia, pero tampoco se limita a reproducirla. Dirigida y escrita por Macon Blair —actor habitual del cine independiente estadounidense—, la nueva película cuenta con Lloyd Kaufman como productor, un gesto que garantiza continuidad simbólica más que control creativo.
El protagonista ahora es Winston Gooze, interpretado por Peter Dinklage, un trabajador de limpieza explotado y menospreciado que sufre un accidente químico y se convierte en una criatura monstruosa de fuerza sobrehumana. Desde ese cuerpo deformado, el nuevo Toxie se enfrenta a corporaciones corruptas, criminales violentos y figuras de poder que encarnan una degradación social menos caricaturesca que en los ochenta, pero igual de reconocible.

Ganador del Emmy por Game of Thrones, Dinklage encarna a Winston Gooze en esta nueva adaptación, reinterpretando al antihéroe desde una perspectiva más humana sin abandonar el exceso que define al personaje.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El camino hasta este regreso fue largo. Anunciada en 2023, la película atravesó retrasos, dudas de distribución y una expectativa constante por saber si era posible trasladar el espíritu Troma a un contexto industrial distinto. Con un reparto que incluye a Kevin Bacon y Elijah Wood, y un presupuesto impensable para la productora original, el riesgo era evidente: perder la suciedad que definía al mito.
Blair opta por otra estrategia. Su Vengador Tóxico sigue siendo indecente, violento y deliberadamente excesivo, pero ajusta el tono a una sensibilidad contemporánea. Hay menos salvajismo gratuito y más atención a los personajes, especialmente a un Toxie tratado con una empatía inesperada.
LEE MÁS: Sam Raimi no descarta un “Spider-Man 4” con Tobey Maguire: “A los niños les gustaría”
Al igual que la cinta original, la película no está destinada a encabezar listas de fin de año, pero su reaparición confirma algo que Troma demostró desde los setenta: incluso desde los márgenes más desaliñados del cine puede surgir un ícono capaz de reinventarse, vestirse como superhéroe y enfrentarse a los problemas que Superman prefiere ignorar.















