Es inevitable no detenerse a escuchar una canción e imaginar que el estribillo, el ritmo o el coro son similares a los de otro tema compuesto hace mucho tiempo por un artista distinto. Ya sea porque palabras como remix, que se refiere a una versión modificada de una canción original, y cover, que indica la interpretación de una canción existente, están a la orden del día, o por la popularidad de estas canciones que no se olvidan, sino que vuelven a aparecer en diferentes formatos adaptados para las nuevas generaciones.
Uno de los casos más particulares dentro del universo de las reinterpretaciones musicales es el de “Que nadie sepa mi sufrir” -también conocido como “Amor de mis amores”- canción que fue publicada en 1936 de la mano de los argentinos Enrique Dizeo y el Angel Cabral, quienes se inspiraron en la estructura del vals criollo para crear este tema que no tardó en popularizarse gracias a Tita Merello en 1944.
No sería hasta la década de los cincuenta que el tema encontraría un segundo momento de gran popularidad tras ser reinterpretado por Édith Piaf, quien, Inspirada al escuchar la interpretación de Alberto Castillo en el Teatro Ópera de Buenos Aires en 1953, creó la canción más icónica de la música francesa, “La Foule”, donde conservó el ritmo criollo y gran parte de la estructura de la canción original, aunque no la letra.
Otros artistas que acogerían el tema como parte de su repertorio, alterando también el estilo original en mayor o menor medida, son Julio Jaramillo, quien popularizó por tercera vez el tema en la década de los ochenta, Julio Iglesias que convirtió esta canción en un éxito en Japón, Rafael, José Feliciano, Gipsy Kings, Los Lobos, María Dolores Pradera, entre otros artistas que hasta la fecha suman más de 700 reinterpretaciones con diferentes ritmos e idiomas.

Al estilo peruano
Una de las primeras interpretaciones realizadas en el Perú se encuentra registrada en el álbum “La Peña de Lucha Reyes, Vol.2 (1973-2023)”, donde se escucha una versión en vivo del tema “Que Nadie Sepa Mi Sufrir” interpretado por Lucha Reyes, quien coincidentemente nació el mismo año en que se creó el tema.
Sin embargo, el tema se popularizaría en el Perú gracias a la agrupación Los Kipus, quienes bajo el sello Odeon del Perú publicaron un cover de la canción en 1960. Luego de este periodo, otros artistas como Arturo “Zambo” Cavero, el trío Los Morunos y Eva Ayllón también realizarían una versión propia que se conserva en álbumes recopilatorios.

Tras situarse la cumbia como uno de los géneros musicales más escuchados en el Perú hasta la actualidad, este género integraría a su repertorio grandes clásicos del vals criollo, tanto nacionales como internacionales. Pero no sería hasta el 2007 cuando “Que Nadie Sepa Mi Sufrir” se transformaría en una cumbia alegre y enérgica titulada “Amor de mis amores”, publicada por el Grupo 5, e interpretada por primera vez por Lucho Cuellar, en el 2007 para su álbum “La amante”. Esta versión se popularizó en las radios peruanas y sería incluida durante los más recientes conciertos de la agrupación norteña.
Desde su creación hasta las más recientes versiones llevadas a la música urbana, este tema originalmente pensado como un vals romántico que habla sobre la decepción de un hombre por su amada y el orgullo herido, continúa en constante transformación, desapareciendo por unas temporadas y volviendo a aparecer adaptándose a las necesidades del mercado o la nostalgia por los himnos clásicos del vals al estilo criollo.






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