A puertas de celebrar sus 125 aniversario, Alianza Lima no se pudo sacudir de una mala semana marcada por los resultados deportivos. El último sábado, el cuadro victoriano igualó sin goles ante Alianza Atlético en Trujillo y estiró el malestar que viven jugadores, entrenador, dirigentes e hinchas. El encuentro dejó algunas frases sueltas y reveló cierta impotencia y ansiedad por parte de los jugadores dirigidos por Pablo Guede.
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A lo largo del primer tiempo, Alianza Lima se mostró como un equipo con generación de ocasiones pero con muy poca tranquilidad para concretarlas. Una vez que el árbitro pitó el final de los primeros 45 minutos, la molestia en los hinchas victorianos en el estadio Mansiche se hizo escuchar.
Cuando los jugadores caminaban hacia el vestuario, los insultos y pifias llovían encima de los dirigidos por Pablo Guede y, sobre todo, al mismo entrenador. Fue Fernando Gaibor quien decidió caminar al último y, antes de dirigirse a los vestuarios, le dejó un mensaje a los aficionados de la tribuna occidente.
“Hay que unirnos”, gritó Gaibor haciendo un gesto con las manos en referencia a su mensaje. Para el volante ecuatoriano, el apoyo de los hinchas ’íntimos‘ debía sostenerse, sobre todo considerando que faltaba un segundo tiempo por jugarse. Por su parte, varios hinchas lo aplaudieron reconociendo que viene siendo uno de los que tiene mejor desempeño en el equipo, aunque no el último sábado.

Alianza Lima vs Alianza Atlético por la Liga 1 | Foto: ITEA Sports
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Pablo Guede, de cuclillas y masticando un chicle, una vez más se convertía en el personaje a seguir. Su intensidad al momento de dar indicaciones es lo que lo caracteriza, pero el último sábado se encontró con una respuesta que no le gustó.
En el segundo tiempo había hecho ingresar a Paolo Guerrero y Federico Girotti para buscar el gol de alguna forma. Sus indicaciones al delantero argentino eran bastante claras: no acercarse mucho a Guerrero, desmarcarse y jugar de ‘9’ estático, mientras que el peruano debía posicionarse unos pasos detrás de él.
En las primeras ocasiones que tuvo, Girotti no pudo embocarla y su frustración era notoria: manos a la cabeza, cabeza hacia abajo, entre otros gestos. Quizá fue por eso que, cuando Pablo Guede le dio varias indicaciones, el futbolista solo le alzó la mano en referencia a que no quería escucharlo y le respondió como negando lo que decía el entrenador.
Por su parte, Guede no tomó a bien esta reacción y volteó a hablar con su comando técnico claramente ofuscado. Fue, sin duda, el cruce más claro que ha tenido Guede con un jugador desde que asumió en Alianza Lima, aunque se conoce que ambos tienen una buena relación en el vestuario.
Con este resultado, Alianza Lima continúa con una crisis deportiva que empezó con la derrota en Paraguay, una victoria muy ajustada ante Comerciantes Unidos, la eliminación ante Dos de Mayo en Matute y un empate ante Alianza Atlético en una plaza que le era claramente favorable. Su siguiente gran reto será Sport Boys en La Victoria.
Al término del partido, cuando los jugadores se dirigían al vestuario, escucharon un cántico al unísono: “Olé, olé, olé, Barcos, Barcos”, gritaban los aficionados bastante enojados y dejando en claro su preferencia por el ‘Pirata’, jugador al que la dirigencia decidió no renovarle a finales del año pasado.
Por su parte, los futbolistas de Alianza Lima solo se dirigieron hacia el vestuario cabizbajos y sin ningún tipo de respuesta a los insultos ni reclamos por parte de la afición ‘blanquiazul’ que colmó el estadio Mansiche.
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