Cuando se habla de música puertorriqueña, usualmente dominan nombres del reggaetón y la salsa como Bad Bunny, Daddy Yankee o Héctor Lavoe. Sin embargo, una nueva corriente sonora comienza a abrirse paso desde la isla: el rock boricua, representado por Ed Harvest.
Este multiinstrumentista y compositor, egresado de Berklee College of Music, llega nuevamente al Perú a grabar tres nuevos videoclips que acompañarán la promoción de su primer disco, titulado ‘Cosecha’.
Esta producción marca un antes y un después en la propuesta del rock latino, al integrar potentes guitarras con los ritmos tradicionales puertorriqueños como la bomba, la plena y la música urbana.
“Perú es clave en el desarrollo de mi carrera. Aquí encontré un equipo que entiende y potencia mi visión artística, así como un país con una gran cultura rockera y tropical donde tenemos mucho en común. Me encanta volver”, afirma Ed Harvest.
LEE: Oasis regresó a los escenarios: Así fue el reencuentro de Liam y Noel Gallagher
En esta nueva visita suma ya ocho videoclips trabajados junto a un equipo creativo peruano, liderado por Gonzalo Calmet, Diego Sarmiento y Vanessa Rossi.
Anteriormente, ha grabado en Lima los videoclips de ‘Déjame’ y ‘Tell Me Baby’, y en Puerto Rico, en colaboración con el mismo equipo, realizó los videos de ‘Tendencias Obsesivas’, ‘Brujita de Bayamón’ y ‘Fear of Missing Out’.
CONOCE MÁS: Bad Bunny defiende a los migrantes en su nuevo videoclip de ‘Nuevayol’
“Cosecha”: una declaración de identidad sonora
El álbum ‘Cosecha’ es una afirmación de la identidad cultural boricua, desde una óptica rockera y moderna.
La producción incluye colaboraciones de renombre como Ramón Ortiz (guitarrista de Puya), Nabeel Abdulrahman (de Viva Nativa), LaPerrera (rapero puertorriqueño) y el legendario Dr. William Cepeda, quien aporta barriles de bomba y caracoles.

También participan jóvenes talentos como Aurelio Adasme, en una propuesta que viaja entre el funk, el rock, el rap y la introspección lírica.
Actualmente, Harvest promociona su segundo sencillo, “Tus Ojos Verdes”, una de las piezas más eclécticas del disco, que narra la intensidad emocional de una relación adictiva.














