Si creciste a finales de los 90, e incluso en los primeros años de este siglo, es probable que recuerdes las cabinas telefónicas. Estaban en todas partes, en las esquinas, en las tiendas, en las paredes. Pero eso cambió con la masificación del celular.
Si creciste a finales de los 90, e incluso en los primeros años de este siglo, es probable que recuerdes las cabinas telefónicas. Estaban en todas partes, en las esquinas, en las tiendas, en las paredes. Pero eso cambió con la masificación del celular.
Aun es posible ver algunas cabinas en las calles, olvidadas, enmohecidas, con los cables expuestos, pero también reinventadas.
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En Londres las cabinas telefónicas son parte de su historia y del atractivo turístico. Señala informe de Computer Hoy que en Reino Unido, Alemania o Países Bajos, se puede ver las cabinas telefónicas convertidas en pequeñas bibliotecas.
Otros usos han pasado por mini cafeterías, puestos de comida o incluso tiendas de regalos. Incluso son puntos de recarga de dispositivos.
Es una forma de vivir la nostalgia: reinventar las cabinas telefónicas.
Pero también en algunos lugares se conserva su uso original. En Japón siguen usándose para llamar por teléfono. No solo admiten monedas, sino que pueden usarse con tarjetas prepago. La razón es muy concreta: funcionan en casos de pérdida de un smartphone o por si sucede alguna catástrofe natural.