Corría el minuto 37 cuando Luis Advíncula decidió pegarle a media distancia y una mano dentro del área determinó penal para Alianza Lima tras una innecesaria revisión del VAR. Paolo Guerrero, ubicado en la zona de los doce pasos, se vio rodeado de Federico Girotti y Eryc Castillo, dos futbolistas que también tienen la tarea de anotar. Pero fue Castillo quien le solicitó al capitán ‘íntimo’ poder patear y, de esta forma, abrir el marcador para empatar la llave ante 2 de Mayo.
Corría el minuto 37 cuando Luis Advíncula decidió pegarle a media distancia y una mano dentro del área determinó penal para Alianza Lima tras una innecesaria revisión del VAR. Paolo Guerrero, ubicado en la zona de los doce pasos, se vio rodeado de Federico Girotti y Eryc Castillo, dos futbolistas que también tienen la tarea de anotar. Pero fue Castillo quien le solicitó al capitán ‘íntimo’ poder patear y, de esta forma, abrir el marcador para empatar la llave ante 2 de Mayo.
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El estadio, repleto y con un cántico ensordecedor, parecía no entender la decisión del capitán de ceder el penal. Sin embargo, no es algo que nunca haya hecho. En la temporada pasada repitió esta acción algunas pocas veces. Castillo, por su parte, se llenaba de confianza para patear su primer penal con Alianza Lima. Decidió definir hacia su lado izquierdo y el arquero adivinó. Erró y el estadio, por unos segundos, bajó el volumen mientras el capitán se llevaba las manos a la cintura y se lamentaba, seguramente, no haber pateado él, quien lleva dos goles de penal en dos fechas de la Liga 1.
No bastó la suerte de una bandera pequeña de Ecuador levantada en la tribuna occidente para que Castillo pudiera embocar. En los minutos siguientes, la ilusión de los paraguayos creció casi saboreando la hazaña y uno de sus jugadores decidió fingir una falta y tenderse sobre el campo para hacer tiempo.
En ese momento, Castillo, descolocado y casi quebrándose, se acercó al banquillo de suplentes -pese a ubicarse al otro extremo- y recibió el abrazo y mensajes de aliento de todos los que estaban calentando: Alan Cantero, Kevin Quevedo, Alessandro Burlamaqui, Piero Cari y Fernando Gaibor.
Si bien parecía que Castillo los había buscado grupalmente, la realidad es que se acercó a Fernando Gaibor, su compatriota y mejor amigo en Alianza Lima. Una vez que lo abrazó a él, soltó varias lágrimas. Gaibor lo consoló y le dejó un mensaje de aliento que la televisión no pudo captar. El resto de compañeros se apartaron y ambos ecuatorianos conversaron por unos segundos más.
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En el segundo tiempo Luis Advíncula abrió la esperanza del cuadro victoriano y el estadio se vino abajo. Por su parte, Pablo Guede levantó lo puños y se unió en el mismo abrazo con sus jugadores suplentes.
Tras el gol de empate de 2 de Mayo, Guede quedó en una pieza por unos momentos como si no entendiera lo que estaba pasando. Luego vinieron errores tontos propios de la ansiedad: un mal pase al lado, un resbalón, una mala anticipación, entre otros. Guede, por su parte, recobró ese espíritu intenso en los últimos 15 minutos del partido y no paraba de dar indicaciones con todo lo que le permitía la voz.
Al termino del partido, Guede se puso de cuclillas, como es su estilo, y se quedó mirando el campo de juego sobre el que jugadores como Paolo Guerrero, Mateo Antoni, quien acababa de errar, y Erick Castillo estaban tendidos. El capitán, por su parte, soltó lágrimas cubriéndose la cara y tuvieron que llegar Pedro Aquino y Alan Cantero a reanimarlo y llevarlo al vestuario. Entre tanto, Guede y su comando técnico ya se encontraban cruzando la cancha.
La tribuna, enfurecida, lanzó cánticos en contra de ambos Franco Navarro y de los propios jugadores, desde “¡Que se vayan todos!“ como la frase más reproducible. En su recorrido al vestuario, los blanquiazules tuvieron que ser resguardados por la PNP ante la posibilidad de que les avienten objetos desde la tribuna de oriente.

Alianza Lima
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El entrenador blanquiazul tuvo una conferencia de prensa fuera de lo común. Sin muchos periodistas locales por un incidente en los accesos, el técnico argentino se mostró tranquilo tras la eliminación y hasta explicó el penal fallado por Eryc Castillo. “No me voy a meter en esas cosas, pero no estoy enojado porque ayer entrenamos los penales. Eryc los pateó bien y hoy le tocó fallar”, sostuvo.
En cuanto a la explicación del resultado, pareció apelar al azar al explicar que el rival solo llegó dos veces en 180 minutos: “Nos faltó concretar. Todo el mundo puede sacar conjeturas, pero creo que, en los 180 minutos, me puedo equivocar, nos patearon 2 veces al arco. Te quedas afuera. Esa es la Copa Libertadores. Y nos metieron 2 goles”.




