José María Balcázar podría ser ese fondo que el país teme tocar. O tal vez el abismo aún sea más profundo. Hemos pasado de un mandatario denunciado por violación a un apologista de las relaciones sexuales con menores de edad.
José María Balcázar podría ser ese fondo que el país teme tocar. O tal vez el abismo aún sea más profundo. Hemos pasado de un mandatario denunciado por violación a un apologista de las relaciones sexuales con menores de edad.
A lo largo de este quinquenio, la banda presidencial ha sido mancillada por personajes indignos de portarla. Y el principal responsable de ello sigue impunemente en libertad, presentándose como gran estratega en entrevistas y redes sociales. Postula a la presidencia, pero está prófugo de la justicia. Vladimir Cerrón asegura que no mantiene comunicación con Balcázar, pero hay órdenes que se pueden disfrazar de consejos o que pueden ser transmitidas por emisarios.
Por lo pronto, el fugitivo más poderoso del Perú ya ha dispuesto la remoción del comandante general de la PNP. Dos de sus principales operadores políticos despachan con el presidente, probablemente armando el gabinete y repartiendo las cuotas de los aliados que apoyaron su elección. El primer botín que el nuevo gobierno y sus comparsas deben tener en la mira es Petro-Perú. Los nombramientos de los próximos días revelarán las responsabilidades y nos darán más luces sobre una votación secreta que permitió el retorno de Perú Libre al poder.
El Comercio ha informado esta semana que Balcázar fue defensor de dos sentenciados por cometer delitos sexuales contra niños. A ello se suma su conocida posición a favor del matrimonio infantil. No queremos ni imaginar cuáles serán las “políticas a favor de la infancia” que desplegará su gobierno. Ni quién se atreverá a ser su ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.
El gobierno de Balcázar y Cerrón puede tener la intención de cometer todos los disparates y tropelías necesarias para arruinar al país en pocos meses. Sin embargo, hay algo que lo puede frenar y es el mecanismo que permitió su elección y propició la caída de Jerí. El Congreso, de manera inconstitucional, bajó la valla para destituir a un presidente transitorio. Y eso es algo que Perú Libre debe tomar en cuenta antes de llenar la administración pública de ‘Lolys’ y ‘Pinturitas’.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.




