El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió este miércoles que Estados Unidos no conseguirá “nada” con las nuevas medidas económicas anunciadas contra la república islámica, a la que Washington amenazó con “asfixiar”.
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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó este miércoles que le dijo a Trump durante su último encuentro en julio, en Washington, que “duda” que “pueda alcanzarse un acuerdo diplomático con esa gente, con esos salvajes”.
“Se lo digo a ustedes, no se puede llegar a un acuerdo”, recalcó en declaraciones en las que elogió la política de sanciones de Trump.
Por su parte, Irán condiciona el final del conflicto y, en particular, la reapertura del estrecho de Ormuz, a que Estados Unidos cumpla lo que prometió cuando se firmó un memorando de acuerdo bilateral a mediados de junio que ratificaba el cese al fuego alcanzado en abril. Un documento que quedó en letra muerta.
El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Qaribabadi, reiteró este miércoles que el estrecho, cerrado de facto por Teherán, solo se reabrirá cuando Washington cumpla “plenamente con todos los compromisos que ha violado”.
“El estrecho de Ormuz solo se reabrirá a cambio del fin de la guerra en todos los frentes, del levantamiento del bloqueo y de una solución a la situación en Yemen”, donde combaten sus aliados los rebeldes hutíes, sostuvo.
Además, agregó que la respuesta de Irán a las sanciones estadounidenses consistirá en “atacar sus intereses económicos”.
Al mismo tiempo, Irán y Omán, los dos países ribereños del estrecho de Ormuz, están negociando un acuerdo marco para establecer un “corredor temporal” y poner en marcha una operación de remoción de minas, anunciaron el martes en un comunicado conjunto.
Según precisaron, continuarán negociando para establecer un corredor “permanente” y definir “la gestión futura del estrecho”, así como un mecanismo para “proporcionar los servicios de navegación y seguridad necesarios”.
En cuanto se cierre ese acuerdo provisional, ambas partes tendrán de 30 a 60 días para negociar un corredor permanente, dijo Qaribabadi a la agencia iraní Tasnim.
El viceministro iraní explicó a medios locales que el acuerdo propuesto contemplaría que los barcos que ingresaran al Golfo por aguas iraníes, mientras que los que salieran utilizarían aguas omaníes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca en Washington, D.C., EE. UU., el 24 de agosto de 2026. Foto: EFE/EPA/WILL OLIVER / POOL
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El investigador omaní Abdallah Baabood afirmó que ambos países están negociando “los elementos de una arquitectura de gobernanza y de seguridad para después de la guerra en el estrecho de Ormuz, lo que explica la lentitud del proceso”.
Según los Guardianes de la Revolución iraníes, implicados en esas conversaciones, “se alcanzaron algunos acuerdos sobre qué parte corresponde a cada país de las aguas del estrecho y sobre qué parte de los ingresos corresponde a Irán y a Omán”.
Un pacto logrado en unas negociaciones que Estados Unidos intenta “obstaculizar”, según el portavoz de los Guardianes, Hosein Mohebi.
Recientemente, Trump amenazó con bombardear Omán si “se interpone” en el camino de un acuerdo de Washington con Irán sobre la administración del estrecho de Ormuz.
“A Washington pueden incomodarle algunos aspectos de la diplomacia omaní pero también necesita el canal que proporciona Omán”, analizó Abdallah Baabood, en referencia a su papel como intermediario en la región.

