martes, abril 7

Estamos a pocos días de una nueva elección general, probablemente una de las más complejas de los últimos años. No solo por el elevado número de candidatos, sino también porque elegiremos un Congreso bicameral, además de representantes al Parlamento Andino. La cédula será extensa y exigirá atención para evitar errores que puedan invalidar nuestro voto.

Estamos a pocos días de una nueva elección general, probablemente una de las más complejas de los últimos años. No solo por el elevado número de candidatos, sino también porque elegiremos un Congreso bicameral, además de representantes al Parlamento Andino. La cédula será extensa y exigirá atención para evitar errores que puedan invalidar nuestro voto.

Según el Reniec, de los 27 millones de peruanos habilitados para votar, 2,5 millones son jóvenes que lo harán por primera vez: cerca del 10% del electorado. No es un dato menor. Tengo un hijo de 13 años y, en cinco años, él también participará por primera vez en una elección presidencial. Quisiera que, cuando le toque votar, lo haga informado, con criterio y con un real sentido de responsabilidad sobre el país que quiere construir.

Esa aspiración empieza hoy. Quienes somos adultos tenemos la responsabilidad de orientar a estos jóvenes, los que votan este domingo y los que lo harán en los próximos años, para que se interesen por la realidad del país y comprendan que, sin necesidad de militar en un partido, pueden ejercer ciudadanía, civismo y participación activa. Debemos alentarlos a exigir autoridades que los representen y que prioricen temas urgentes como la seguridad ciudadana, la calidad de la educación y la salud, así como el acceso a servicios básicos y la igualdad de oportunidades.

Pero no hay exigencia posible sin información. En un entorno donde las noticias falsas circulan con facilidad, informarse bien es clave. Hoy contamos con herramientas y plataformas que permiten comparar propuestas y verificar datos como nunca antes. Sin embargo, persisten la desinformación y el desinterés. Por eso, influir desde el ejemplo y la conversación es fundamental.

En estas elecciones tenemos una nueva oportunidad de decidir el rumbo del país. Votar a conciencia no es solo un acto individual, sino una responsabilidad colectiva. Nos lo debemos como sociedad y, sobre todo, como referentes de quienes recién empiezan a ejercer su ciudadanía. Porque un voto informado no solo define una elección: contribuye a construir el país que queremos para las próximas generaciones.

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