Mano Menezes no vuelve al Perú para instalarse en una oficina de Videna. Lo hace para caminar, recorrer canchas, estadios y todo lo que sea necesario para saber en qué estado se encuentra el fútbol peruano. Su presentación oficial de fines de enero fue solo la parte ceremonial de un encargo mucho más grande: reconstruir a un equipo roto en lo anímico, inestable en lo futbolístico y sin brújula competitiva.
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3. Decidir si Perú jugará en la altura: elegir armas, no excusas
El debate sobre usar o no la altura como herramienta estratégica vuelve cada vez que empieza un proceso eliminatorio. Y ahora la decisión recae en Menezes. Arequipa y Cusco aparecen como posibilidades para ciertos partidos de la próxima Eliminatoria, pero antes de proponerlo a la Conmebol, la FPF quiere escuchar al técnico.
Ferrari lo graficó con una metáfora militar que revela la tensión del tema: “Yo esto lo veo como ir a la guerra. Si voy a la guerra y me dan una pistola de agua, estoy fuera al primer disparo. Tengo que utilizar todas las armas”. La altura, entonces, no es un capricho ni un amuleto: es un recurso. Pero solo servirá si se integra a un plan coherente, no como un parche desesperado.
Menezes deberá evaluar rendimientos fisiológicos, logística, adaptación, tipo de rivales, necesidades del calendario y rol de la localía. No es una decisión menor: podría definir puntos clave en una Eliminatoria que ya no admite errores.
4. Elegir a su asistente peruano: la llave de la conexión cultural
Menezes aterriza con un comando técnico propio, sólido y experimentado. Pero necesita una figura peruana que complete el puente con el futbolista local y acerque el vestuario a la idea del entrenador. Así como Gareca encontró en Nolberto Solano un enlace natural, Menezes necesita definir a su “mano derecha” local cuanto antes.
No es solo una cuestión logística. Es un cargo estructural: el asistente peruano será parte del proceso de seguimiento, de las visitas a clubes, de la lectura del torneo local y, sobre todo, de la comunicación interna. Ferrari lo explicó con claridad: “El asistente técnico peruano que se sume a Menezes tiene que tener proyección de entrenador importante. A Roberto Palacios no lo tenemos contemplado”. El nombre, aún desconocido, se convertirá en la primera decisión política del proceso.

Mano Menezes asumió como técnico de la selección peruana. (Foto: Ernesto Benavides / AFP)
/ ERNESTO BENAVIDES
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5. Preparar el amistoso ante Senegal y Honduras: los primeros exámenes
El cierre de esta primera etapa será, paradójicamente, el inicio de todo: el debut de la selección de Menezes ante Senegal, campeón de la Copa África, potencia física, técnica y mental, y actualmente en el puesto 12 del ranking FIFA. Un rival tan duro como necesario.
Los primeros amistosos se jugarán en Europa (vs Senegal en Francia el 28 de marzo y ante Honduras en España, tres días después). Los partidos allí suelen reunir a los mejores, a los más experimentados. ¿Llevará Menezes a todos los referentes? Todo indica que sí.
La frase que dejó en su presentación respalda esa lectura: “Los referentes son importantes. Porque los jóvenes, en determinados partidos, pueden ser ayudados por jugadores que pasaron por situaciones fuertes”.
El técnico deberá definir convocatorias, logística, plan táctico y lectura del rival. Senegal no dará margen. Y quizá por eso mismo representa el mejor punto de partida: un examen que obliga a competir desde el primer minuto.













