miércoles, junio 10

La tensa situación en Medio Oriente sigue contribuyendo a mantener la volatilidad alta en el mercado del petróleo, y es una situación que no parece que cambie en el corto plazo, advirtió Scotiabank en su Reporte Semanal.

La persistencia de tensiones en la región, junto con la interrupción del Estrecho de Ormuz, mantiene presiones alcistas sobre los precios del crudo y limita el espacio para una corrección sostenida en el corto plazo”, explicó.

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Si bien por ahora la prima de riesgo se ve parcialmente compensada con los reiterados comentarios del presidente Donald Trump de un acuerdo pronto, cualquier intensificación del conflicto, nuevos ataques sobre infraestructura energética o una prolongación de las restricciones en Ormuz podría volver a reforzar el sesgo alcista.

La situación volvió a escalar el fin de semana y este lunes tras ataques de Israel contra el Líbano lo que provocó una respuesta directa de Irán contra Israel y represalias israelíes sobre territorio iraní. Posteriormente, Irán anunció el fin de sus ataques contra Israel, pero advirtió que retomará las acciones si Israel continúa sus agresiones contra el Líbano. Según informes, el presidente Trump criticó los ataques israelíes en Irán, instó a Netanyahu a no tomar represalias y presionó a Irán para que reanudara las conversaciones.

En ese contexto, el petróleo WTI inició la semana con sesgo alcista, impulsado las nuevas tensiones, en torno a los US$92 por barril antes de tocar máximos intradía de US$95. En los niveles recientes, el crudo se ubica cerca de 15% por debajo de los picos de abril, y más de 35% por encima de los números antes de la guerra.

Respecto al análisis técnico, el WTI, que se mantenía por encima de su media móvil de 50 días hasta la primera parte de mayo, perforó este nivel reflejando la alta volatilidad y un mercado que sigue reaccionando más a titulares que fundamentos físicos del petróleo.

Ahora, los US$85 funcionan como un soporte importante, donde se han reconocido un par de pisos, mientras que la zona de US$105 se mantiene como un techo. Una ruptura sostenida por encima de ese nivel abriría espacio para retomar la tendencia alcista; por el contrario, una caída por debajo de los US$85 haría que la tendencia principal cambie a bajista.

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Respecto al balance físico, el Departamento de Energía de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés) estimó que el mercado físico se mantenga en déficit hasta setiembre del 2026, como resultado de las restricciones de oferta debido a la guerra en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del comercio mundial de petróleo.

La principal caída se ve en la producción proveniente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), donde alrededor de tres cuartas partes del crudo exportado por el cártel depende del Estrecho de Ormuz. Mientras que las expectativas por el lado de la demanda es que se mantendría relativamente estable por lo menos hasta fin de año”, remarcó Scotiabank.

Por otro lado, los inventarios de crudo en EEUU siguen dando señales de un mercado más estrecho. Los stocks estadounidenses acumularon una sexta caída semanal consecutiva a fines de mayo, con una reducción de más de 50 millones de barriles en ese periodo.

Solo en la semana terminada el 29 de mayo, las existencias cayeron en 8 millones de barriles, hasta 433.7 millones, ubicándose alrededor de 3% por debajo de su promedio de cinco años para esta temporada del año.

De acuerdo con el informe, la caída responde principalmente a dos factores. Por un lado, las refinerías siguieron operando casi a plena capacidad, con una utilización de 94,7%. Por otro lado, las exportaciones de crudo repuntaron y alcanzaron 5.9 millones de barriles diarios, el segundo mayor nivel registrado, impulsadas por la mayor demanda de refinadoras asiáticas y europeas que continúan sustituyendo barriles de Medio Oriente por crudo estadounidense.

En ese sentido, Scotiabank proyectó que el petróleo WTI promedie alrededor de US$85 por barril en el 2026, asumiendo que el conflicto se extienda por dos trimestres y que, tras un eventual acuerdo, los precios se moderen gradualmente.

En ese escenario, la reapertura paulatina del Estrecho de Ormuz, la normalización progresiva de los flujos comerciales y la recomposición lenta de inventarios deberían permitir una corrección ordenada en los precios, aunque sin volver este año a los niveles previos a la guerra. Sin embargo, si el conflicto se prolonga hasta fines de año, el precio promedio de 2026 se ubicaría más cerca de los US$90 por barril, comparables a lo observado en 2022 durante la guerra Rusia-Ucrania.

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