Hay algo inquietante en una pregunta aparentemente inocente cuando quien la formula tiene el poder de cambiar las reglas de la conversación. En I.D.I.O.T.A., obra dirigida por David Carrillo, Carlos Varela entra a una sala para responder un test y pronto descubre que aquello tiene poco de examen convencional. Cada respuesta abre una nueva situación y convierte al espectador en testigo de un juego en el que nadie parece tener el control completo.
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Para David Carrillo —director de la primera puesta en escena de I.D.I.O.T.A. en Lima—, uno de los principales desafíos estuvo en construir esos cambios sin perder al público en el camino. Sandra Bernasconi y Armando Machuca sostienen ese enfrentamiento sobre el escenario y deben modificar el registro de sus personajes a medida que la situación deja de parecer un simple juego.
Pero el título de la obra también plantea una lectura que trasciende el experimento. “El idiota —explica Carrillo— era aquel ciudadano que, pese a formar parte de la polis, se desentendía de sus asuntos públicos para concentrarse únicamente en su vida privada”. Para el director, esa idea conserva vigencia. “Estamos tan imbuidos en nuestras pequeñas miserias, en nuestras pequeñas dificultades, que casi hay una sensación de apolítica. ‘Yo no me meto, no me importa’, se dice hasta que el problema toca tu puerta”, agrega.
Carlos Varela interpreta a Carlos, un hombre que, presionado por sus problemas económicos, acepta participar en un experimento que pondrá a prueba sus límites.(Fotos: Álvaro Dávila)
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La situación económica de Carlos es fundamental para entender por qué entra al experimento. Ha intentado levantar un pequeño negocio, pidió un préstamo al banco y terminó enfrentando deudas e hipotecas. Su necesidad no es un detalle de la historia, sino la condición que hace posible que alguien acepte aquello que, en circunstancias distintas, probablemente habría rechazado.
Para Carrillo, el dinero puede ser una de las formas más evidentes de presión, aunque no la única. “¿Cuántas veces, por la velocidad de la vida y por algún mecanismo de presión, no nos tomamos un tiempo para ver las consecuencias de ese pequeño acto, de ese pequeño ‘acepto’?”, se pregunta.
I.D.I.O.T.A. se presenta en el Teatro de Lucía hasta el 20 de septiembre, bajo la dirección de David Carrillo y con una historia que invita al público a cuestionar sus propias decisiones. (Fotos: Álvaro Dávila)
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Esa idea también está presente en la manera en que el director ha trabajado la puesta en escena. El director decidió concentrarse en el lugar del espectador y ajustar el ritmo de cada momento para que los cambios de género no se conviertan en desorden. Sandra Bernasconi y Armando Machuca deben pasar de la comedia al drama y del suspenso a situaciones más físicas sin perder la tensión del enfrentamiento. “Encontrar esos bits de cambio que permitan que el público tenga un viaje” ha sido, explica, uno de los mayores trabajos de la dirección.
Más que ofrecer una respuesta moral sobre lo que sucede en escena, Carrillo busca trasladar esa discusión a quienes la vean. Su interés está en que el público se pregunte qué habría hecho en el lugar de Carlos o si se arrepiente de haberlo hecho alguna vez. “El debate moral está en la platea, en lo que pasará después en sus vidas”, afirma.
Para el director, esa capacidad de detenerse a pensar está relacionada con una función que considera cada vez más necesaria en el arte: estimular el pensamiento crítico. En una vida atravesada por algoritmos y sistemas diseñados para acelerar nuestras decisiones, Carrillo advierte sobre el riesgo de convertirnos en aquello que se observa en escena. “El pensamiento crítico es lo único que te permite no automatizarte, no convertirte en un bot de la vida”, concluye.
Sobre la obra
I.D.I.O.T.A
Temporada del 20 de agosto al 20 de septiembre en el Teatro de Lucía. Las funciones son los jueves, viernes y sábados a las 8 p.m., y los domingos a las 7 p.m. Entradas disponibles en Joinnnus.

