A partir de hoy tendremos un nuevo congresista encargado de la presidencia de la República que gobernará por un periodo de apenas 23 semanas. Resulta difícil pensar que, en tan poco tiempo y con tantas presiones desde el propio Parlamento, se pueda establecer una mínima agenda para el país.
A partir de hoy tendremos un nuevo congresista encargado de la presidencia de la República que gobernará por un periodo de apenas 23 semanas. Resulta difícil pensar que, en tan poco tiempo y con tantas presiones desde el propio Parlamento, se pueda establecer una mínima agenda para el país.
Lo más probable es que la carta de reemplazo de Jerí salga de las filas de Acción Popular, un partido que no presenta conflictos debido a que no se encuentra participando del proceso electoral en curso. La única congresista de esta bancada que no está salpicada por el caso ‘Los Niños’ es María del Carmen Alva, quien logró el consenso en su bancada, pero tiene un reto mayor para obtener el respaldo entre sus colegas del resto de bancadas.
En los últimos años, el proceder de Acción Popular no dista mucho de lo que vimos de Somos Perú en las últimas semanas con José Jerí en el poder: un partido en busca de negociar concesiones de poder y de utilizar la planilla estatal como refugio para sus militantes más engreídos.
En la Unidad de Investigación de este Diario hemos revelado —con chats de WhatsApp incluidos— cómo la actual dirigencia acciopopulista ofrecía cargos en el Congreso a personas que no contaban con el perfil académico para las áreas destacadas. De asumir Acción Popular el encargo presidencial, lo más probable es que esta figura se busque replicar a una mayor escala, con 19 ministerios a disposición, especialmente en sectores clave como el Ministerio de Energía y Minas, donde ya se ha venido documentando la influencia de un miembro de la bancada como Ilich López.
Este Acción Popular ya no es el de Fernando Belaunde, Valentín Paniagua o Víctor Andrés García Belaunde. Este es el Acción Popular de ‘Los Niños’, y en esos parámetros es que se debe dimensionar su posible ascenso. Ya sea por su accionar (congresistas capaces de negociar con Pedro Castillo) o por su pensar (en 2021, en una entrevista a este Diario, Silvia Monteza alegaba que “sí es factible hacer cambios de algunos artículos económicos [de la Constitución]”).
A todo esto se suman las componendas políticas a las que cederá con sus “aliados” del Congreso, como Fuerza Popular, Podemos y APP. Puede que algunas de estas bancadas no los respalden con votos para la asunción, pero es innegable que deberán sentarse con ellos para la repartición de cuotas, con la finalidad de evitar que en unas semanas vuelvan con una censura bajo el brazo.
En un Congreso donde el péndulo de votos lo mueven los Acuña y los Luna, tampoco nos debe causar sorpresa si estas bancadas finalmente deciden bloquear a María del Carmen Alva por cálculos electorales y dejar a un izquierdista como nuevo inquilino de Palacio de Gobierno.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.




