León XIV se ‘confesó’ este miércoles con un niño peruano, Renzo, quien le hizo un verdadero interrogatorio con preguntas personales que no dudó en contestar, hasta para hablar de fútbol en vísperas del Mundial: “El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos”.
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Luego, Renzo le leyó su carta: “¿Te gusta el fútbol? ¿Has querido ser papa? ¿Por qué el papa trabaja tanto?”, preguntaba en el escrito, tras lo que Robert Prevost le confesó su pasión por el tenis y cómo durante sus años de obispo en Perú le gustaba seguir a los equipos de fútbol locales.
“Todo niño es un sueño de Dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar, lleno de bondad; quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de Él”, le dijo el papa.
A la última pregunta de Renzo, sobre cómo podemos perdonar, León XIV le explicó que “perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño”.
“Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”, concluyó el papa.













