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El papa León XIV bendijo la noche del miércoles por la noche la torre más alta de famosa basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, en una breve ceremonia en la explanada del monumento que concluyó con un espectáculo de luz y sonido, después de una majestuosa misa.
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“Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”, dijo el papa en su homolía, en referencia a la cruz de la torre, que bendijo rociándola con agua bendita entre los aplausos de la multitud.
Un espectacular espectáculo de luz y sonido puso fin a la velada en la explanada.
La visita de León XIV, la tercera de un papa a la obra maestra modernista aún inacabada de Antoni Gaudí, después de Juan Pablo II y Benedicto XVI, tiene lugar un siglo, día por día, después de la muerte del venerado arquitecto, ferviente católico cuyo proceso de canonización avanza en el Vaticano.
Unas 9.000 personas participaron en la misa en el interior del edificio o en su explanada, pero fuera del amplio perímetro de seguridad que lo rodeaba, decenas de miles barceloneses y turistas siguieron la ceremonia en la pantalla gigante instalada frente a la Sagrada Familia.
“Me parece algo memorable, para recordar”, dijo a la AFP Isabel Magallón, administrativa de 60 años. “Quería estar en el acto. He dudado, por la masificación y por todo, pero estoy contenta”, explicó.

El papa León XIV bendice, esparciendo el agua bendita con el hisopo, la Torre de Jesús, tras la misa celebrada en la Sagrada Familia, este miércoles en Barcelona dentro de la visita oficial del Papa a España. Foto: EFE/Alejandro García
/ Alejandro García
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“Toda nuestra vida ha estado la Sagrada Familia en construcción y el hecho de que ahora venga (el papa) es como poner un punto final”, declaró María José Sedano, una abogada de 30 años que llegó con varias horas de antelación con la esperanza de ver al líder espiritual de los 1.400 millones de católicos en el mundo.
La construcción de la Sagrada Familia sufrió numerosos altibajos desde que Gaudí asumió el proyecto en 1883.
La iglesia debía terminarse en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, pero la pandemia obligó a abandonar este plan.
Consagrada y elevada al rango de basílica por Benedicto XVI en 2010, la iglesia podría estar terminada dentro de unos diez años.
Los planes dependen de que no haya nuevos contratiempos que afecten al flujo de visitantes, que pagan entrada, y de que se solucionen las diferencias para construir los polémicos accesos a la fachada de la Gloria, la entrada principal que todavía queda por edificar.
El proyecto que defienden los constructores implicaría derribar varios edificios de viviendas, pero los vecinos se oponen.

El papa León XIV bendice, esparciendo el agua bendita con el hisopo, la Torre de Jesús, tras la misa celebrada en la Sagrada Familia en Barcelona, España. (EFE/Quique García).
/ Quique García
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León XIV, de 70 años, estadounidense y con nacionalidad peruana, visitó la mañana del miércoles la prisión de Brians, a 40 km de Barcelona, para después ir en helicóptero a la espectacular abadía de Montserrat, en la montaña del mismo nombre.
Por la tarde, en la iglesia de San Agustín en el barrio del Raval de Barcelona, donde se reunió con representantes de asociaciones que atienden a personas desfavorecidas, el papa hizo un guiño a los hinchas del fútbol, a un día del comienzo del Mundial.
León XIV dijo que, al igual que en el fútbol, en la vida se debe jugar “en equipo”.
Para cerrar su viaje, el papa visitará las islas Canarias jueves y viernes.
En ese archipiélago atlántico ubicado frente a África, vía de entrada a Europa para muchos migrantes irregulares, el pontífice insistirá en otro de los mensajes clave de su viaje: la acogida del inmigrante.















