domingo, agosto 16

Matute volvió a ser una fiesta aliancista. Casi 30 mil hinchas ocuparon las tribunas para empujar a un equipo que necesitaba volver a encontrarse con una versión conocida de sí mismo. Y Pablo Guede, quizá consciente de que algo se había perdido en las últimas jornadas , decidió mirar hacia atrás para encontrar una solución: volvió a la fórmula que le había funcionado durante el Apertura.

Matute volvió a ser una fiesta aliancista. Casi 30 mil hinchas ocuparon las tribunas para empujar a un equipo que necesitaba volver a encontrarse con una versión conocida de sí mismo. Y Pablo Guede, quizá consciente de que algo se había perdido en las últimas jornadas , decidió mirar hacia atrás para encontrar una solución: volvió a la fórmula que le había funcionado durante el Apertura.

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El técnico argentino dejó a Paolo Guerrero en el banco y armó un 4-4-2 con un mediocampo en rombo. Esteban Pavez fue el eje, acompañado por Fernando Gaibor y Jairo Vélez, mientras Jesús Castillo regresó a una posición que conoce bien: la de ese futbolista que corre, presiona y persigue cada pelota como si fuera la última. Y Alianza necesitaba eso.

Porque frente estaba UTC, un equipo que todavía no sabe lo que significa ganar en este Clausura. Y durante buena parte del primer tiempo, la diferencia entre ambos fue evidente. Los íntimos hicieron del partido un monólogo. Remataron 17 veces, seis de ellas al arco defendido por Ricardo Bettocchi, un arquero de 24 años que hacía su debut profesional en el fútbol peruano tras las lesiones de Ángelo Campos y la expulsión de Ignacio Barrios.

Bettocchi, de pronto, se convirtió en el hombre que debía sostener a UTC. Y lo hizo. Alianza llegaba, insistía y volvía a llegar. Pero no encontraba el golpe final. Pasaban los minutos y la ansiedad comenzó a instalarse en Matute. Desde las tribunas aparecieron los cánticos que pedían más. “¡Vamos, Alianza!”, pero también ese reclamo que se repite cuando el equipo domina y no concreta: ir hacia adelante.

Hasta que llegó el segundo minuto de descuento. A los 45’+2’, una falta cerca de la banda izquierda parecía una acción más. Pero Jesús Castillo vio algo que los demás no. Mientras dos futbolistas de UTC discutían con el árbitro Joel Alarcón y Bettocchi se encontraba fuera de su arco, el volante puso rápidamente la pelota en el suelo y decidió jugarla.

Los jugadores de UTC reclamándole al árbitro el gol de Gaibor. (Foto: Paloma del Solar / GEC)

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No hubo tiempo para que el rival reaccionara. Castillo se la cedió a Fernando Gaibor y el ecuatoriano remató con el arco vacío. Gol.

Una viveza para romper un partido que Alianza había dominado, pero que se negaba a entregarle un premio. Una inocentada de UTC que los íntimos supieron aprovechar. Y una jugada que resumió lo que Guede había buscado durante toda la noche: intensidad, atención y rapidez para leer lo que sucede.

La escena tuvo un detalle especial. Teófilo Cubillas bajaba las escaleras de la tribuna Occidente cuando llegó el gol. El ‘Nene’ se preparaba para ser homenajeado por el club en el entretiempo y por los hinchas que le dedicaron un coro que resume lo que significa para ellos: “¡Nene es corazón!”. Cubillas vio la celebración y aplaudió la viveza de Castillo.

Matute volvía a abrazar a uno de sus ídolos y, casi al mismo tiempo, celebraba el gol que podía devolverle el liderazgo a Alianza.

Teófilo Cubillas fue homenajeado por Alianza Lima en el entretiempo. (Foto: Paloma del Solar / GEC)

Teófilo Cubillas fue homenajeado por Alianza Lima en el entretiempo. (Foto: Paloma del Solar / GEC)

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El segundo tiempo comenzó con otra noticia favorable. A los 56 minutos, UTC se quedó con diez jugadores. Muñoz fue expulsado después de una plancha irresponsable sobre Renzo Garcés en una disputa dividida. El escenario parecía perfecto para que Alianza liquidara el partido. Pero no ocurrió.

Con un hombre más, los íntimos dominaron todavía con mayor comodidad. Movieron la pelota, encontraron espacios y mantuvieron a UTC lejos del arco de Alejandro Duarte. Sin embargo, los segundos 45 minutos fueron más de trámite, de un Alianza conformista con el resultado. Y Guede lo sintió.

El técnico salió molesto del campo porque esperaba mucho más de su equipo en ataque. El 1-0 no reflejaba el dominio que había tenido Alianza durante buena parte del encuentro y, sobre todo, la superioridad numérica del segundo tiempo.

“No me gustó Alianza en el segundo tiempo. Nada. Cero”, respondió, tajante, en conferencia de prensa. “Si hubiéramos ido 0-0, hubiéramos atacado muchísimo más. Por la desesperación que te lleva hacia adelante. Y eso no lo podemos perder. Por eso no me gustó el segundo tiempo. Esa mirada de tigre, de ir a buscarlo, es lo que lo podemos perder. Pero hay que seguir trabajando. Es la primera vez que nos pasa en todo lo que llevo (en el club)”, explicó después.

Alianza Lima saludando a sus hinchas en la tribuna sur de Matute. (Foto: Paloma del Solar / GEC)

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Garcés tampoco pudo completar el partido. A los 79 minutos fue reemplazado. El defensor no aguantó más después del planchazo que había recibido y que terminó dejando a UTC con un jugador menos.

El pitazo final encontró a Matute celebrando otra vez. No fue una goleada. Tampoco una actuación perfecta. Fue una victoria trabajada desde la presión, la paciencia y, finalmente, la viveza. Un resultado que se festeja, pero que no termina de llenar. Ni a los hinchas ni al técnico.

Alianza suma ahora 11 puntos y es líder momentáneo del Torneo Clausura. El único equipo que puede desplazarlo es Deportivo Garcilaso, que tiene nueve unidades y este domingo visitará a Cienciano en el estadio Inca Garcilaso de la Vega, donde ambos juegan como locales.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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