domingo, febrero 1

—Con 36 discos de estudio, 50 colaboraciones y una trayectoria llena de premios que lo consagran como una de las grandes voces de la salsa, ¿qué lo impulsa a despedirse de los escenarios?

No es una despedida. Es el último por la magnitud del show que vamos a dar, pero yo sigo. No me retiro.

—¿Cuál ha sido el momento más determinante en estas 5 décadas de carrera?

El día que Héctor Lavoe me llamó en 1978 para cantar con él marcó el verdadero inicio de mi carrera. Yo era solo un muchacho que miraba su disco ’Crime Pays’ en mi cuarto, soñando con algún día parecerme a él… y de pronto, me invitó a su orquesta. Compartimos un año entero: fue mi amigo, mi hermano, el primero que creyó en mí. Ese momento fue profundamente feliz, inolvidable.

Tito Nieves se presentará el próximo 29 de junio en el Gran Teatro Nacional, como parte de su gira “50 años - La historia: mi último tour”.  (Foto: Richard Wolff)

—¿Y el más triste?

Lo pasé en Perú, en el 2013. Aterrizaba en Lima cuando recibí la llamada que mi madre había fallecido. Tenía tres presentaciones. Y las hice. Canté con el alma destrozada. ¿Sabes por qué? Porque mi mamá me dijo una vez: “Si un día yo falto, tú cumple con tu público”. Y eso hice.

—Su vínculo con Daniela Darcourt es muy especial. ¿Cómo nació?

Daniela llegó a mi vida como una bendición. Cuando está en Orlando, se queda en mi casa, no en un hotel. Es como la hija que nunca tuve. Es educada, talentosa, una artista completa. Habla cuatro idiomas, canta, baila, actúa. Es incansable. Y tiene algo que no se aprende: alma. Me llena de orgullo ser su padre musical, y ella lo sabe. La quiero con todo mi corazón.

—¿Volverán a grabar un tema juntos?

Claro que sí. Ella tiene ahora una producción llamada “La sinvergüenza” y está trabajando con jóvenes talentos como Christian Alicea y Motiff. Me encanta que se rodee de nuevas generaciones. El futuro de la salsa está en ellos. Y Daniela tiene un camino brillante por delante. Yo la veo en la pantalla de Hollywood un día de estos.

—“Fabricando fantasías” es un tema que ha tocado muchos corazones, incluyendo el suyo. ¿Qué representa para usted?

Es una canción que me ayudó a calmar mi alma tras la muerte de mi hijo. No fue escrita para mí, pero cuando la escuché, supe que debía cantarla. Esa parte que dice: “quisiera verte despertar al lado mío” es exactamente lo que viví. Cada vez que le hacían quimioterapia a mi hijo, yo me sentaba esperando que abriera los ojos. En cada concierto, alguien me la pide. Y muchos me muestran fotos de sus seres queridos. Esa canción alivia, consuela. Es un regalo de Dios y de sus compositores.

—Siempre ha hablado con valentía de sus luchas con las adicciones al alcohol y las drogas. ¿Cómo logró superarlas?

En 1979 caí en el alcohol y la cocaína. Nunca culpé a nadie: fue mi decisión. Para 1986 ya había perdido el rumbo. Falté a 30 presentaciones y toqué fondo. Entonces inicié mi primer tratamiento de rehabilitación. En 1990 logré recuperarme. Por ironía de la vida, nací en Río Piedras, Puerto Rico, y el doctor que me sanó -Ricardo Soler, un médico mexicano- atendía justo allí. Desde entonces, llevo 35 años limpio. La familia ha sido fundamental. Y algo que nunca olvido: no soy un ídolo, soy un ser humano.

— “Superó un cáncer de garganta y una cirugía a corazón abierto por pericarditis. ¿Qué significa para usted poder seguir cantando?”

Es una bendición. El cirujano literalmente tuvo mi corazón en sus manos. Pero aquí estoy. Vivo agradecido con Dios, con la vida, con el público.

Me dicen que solo queda tiempo para una pregunta más. Después de esta gira por sus 50 años, ¿qué se viene en su carrera?

Seamos realistas: tengo 65 años y no voy a celebrar otros 50 años de carrera. Este será el último tour de gran magnitud. Pero no es el final. Seguiré grabando en otros formatos, cantando baladas, explorando nuevos estilos. Tengo muchas canciones inéditas que pronto saldrán a la luz. Aún tengo mucho por conquistar. Me quedaré mientras Perú me siga apoyando y el mundo me siga aplaudiendo. Tengo que seguir disfrutando este regalo que Dios me dio: el talento. Él decidirá hasta cuándo cantaré.

Además…

Tito Nieves se presentará el próximo 29 de junio en el Gran Teatro Nacional, como parte de su gira “50 años – La historia: mi último tour”. Las entradas están a la venta en Ticketmaster

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