Mario Salcedo, un inversor de origen cubano, lleva más de 25 años viviendo de forma permanente en cruceros alrededor del mundo. Lo que comenzó como una experiencia puntual terminó convirtiéndose en su estilo de vida: desde entonces, ha enlazado más de 1.100 travesías y ha hecho del mar su hogar.
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Sin embargo, vivir en el mar de forma permanente también tiene consecuencias. Salcedo ha desarrollado la llamada enfermedad del desembarque, un trastorno poco común que afecta el equilibrio y genera una sensación constante de movimiento incluso cuando se está en tierra firme.
El propio Salcedo explicó a la revista Condé Nast que ha “perdido sus piernas terrestres” y que ya no puede caminar en línea recta cuando baja del barco. “Estoy tan acostumbrado a estar en barcos que me siento más cómodo que en tierra”, señaló.
Este trastorno suele ser temporal en la mayoría de personas, pero en su caso se ha vuelto crónico debido al tiempo prolongado que pasa en alta mar, donde solo pisa tierra unos 15 días al año.
Pese a ello, el millonario mantiene una buena salud general, lo que le permite seguir viajando sin restricciones. Solo baja a tierra en contadas ocasiones, principalmente por trámites, revisiones médicas o para tomar el siguiente crucero.














