Muchos iraníes temen ahora más al empobrecimiento que a la guerra mientras Estados Unidos ha intensificado las sanciones y mantiene el bloqueo naval a Irán para aislar financieramente al país, lo que ha agravado una crisis económica que ya golpea con fuerza a las familias.
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La mujer de 42 años relata que, a pesar de que su esposo también trabaja en el sector logístico de una empresa privada, no les alcanza para “comer como debe de ser o como lo hacíamos hace un año”.
“Gastamos el dinero solo en lo esencial. En Irán la mayoría no trabaja para vivir, sino para sobrevivir. La situación ha ido de mal en peor con la guerra, las nuevas sanciones y el bloqueo naval”, lamenta.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, admitió recientemente en el Foro Económico de los BRICS, en Nueva Delhi, que la situación del país ha entrado en “una fase mucho más difícil y peligrosa”, tras más de seis meses de guerra, con el lanzamiento de la operación ‘Paria Económico’ por Estados Unidos a finales de agosto contra el país, que se suma al bloqueo naval impuesto en junio.
Este domingo, Pezeshkian volvió a denunciar el impacto del cerco económico y naval estadounidense sobre la población iraní y afirmó que Washington está bloqueando el acceso de los ciudadanos a “alimentos y medicamentos”.
El mandatario iraní había informado anteriormente de que las exportaciones e importaciones del país se habían reducido un 35 %.
Ante la crisis, el diputado y presidente de la Comisión de Presupuesto y Planificación del Parlamento, Golamreza Tajgardun, dijo que “la población debe mostrar más paciencia”, ya que “la resistencia de Irán frente a las presiones externas y la guerra tiene un coste”.
Para el presidente de la Cámara de Comercio Irán-China, Mayidreza Hariri, la economía ha sido la “debilidad” de la República Islámica desde su establecimiento hace más de 47 años.
En una entrevista con EghtesadNews, Hariri dijo que la corrupción tiene mucho que ver con la crisis financiera iraní, ya que desde 2018 unos 85.000 millones de dólares en divisas no han regresado al circuito oficial de la economía.

Una mujer cruza la calle cerca de una valla publicitaria antiestadounidense en la plaza Enghelab de Teherán, Irán, el 2 de septiembre de 2026. (Foto de Atta KENARE / AFP).
/ ATTA KENARE
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Sin embargo, reconoció que la crisis se ha agudizado tras el conflicto militar con EE.UU. e Israel, pero sobre todo después de la “guerra económica” de Washington.
“Irán lleva unos 15 años comerciando en condiciones extremadamente difíciles, de una manera similar a la de los contrabandistas, y nos hemos acostumbrado a las sanciones. Pero un bloqueo económico es una situación diferente y puede tener un impacto mucho mayor en la economía del país”, alertó el responsable comercial.
Hariri considera que poner fin al “asedio económico” debe ser una prioridad y advierte de que, mientras en una guerra ambas partes pueden causarse daños, en un bloqueo marítimo “la economía iraní es la única que resulta perjudicada”.
Así, la guerra se ha convertido para los iraníes en una amenaza que convive con otra más silenciosa: la de no poder mantener el nivel de vida de ayer y sumergirse cada vez más en la pobreza.

