martes, agosto 18

El domingo pasado se publicó en “Perú 21” una entrevista al ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, de Carlos Cabanillas. En ella, el ministro propone que el Lugar de la Memoria deje de estar a cargo del Ministerio de Cultura para pasar al Minjus o a las Fuerzas Armadas si se mantuviera como museo. Esto porque el LUM “es vocero de un falso relato, el de la CVR [Comisión de la Verdad y Reconciliación]”. Ese relato tendría como objetivo “salvar a la izquierda de su compromiso y complicidad con el terrorismo” y “desprestigiar a las FF.AA.”. El relato “verdadero” que el ministro propone señalaría que “un grupo de profesores universitarios en Huamanga declaró la guerra revolucionaria”; con una “ideología marxista-leninista-maoísta”, que tuvo al inicio una “mala respuesta del Estado”, en parte propiciada por el senderismo, donde “el negocio era propiciar víctimas civiles para poner a la población contra el Estado”. Pero al final “las FF.AA. fueron aprendiendo de los errores y fueron diseñando [una estrategia] más inclusiva con la participación de las comunidades campesinas e indígenas, y se le pudo ganar la guerra a la subversión”. Resumo bastante, pero creo que recojo lo esencial.

El domingo pasado se publicó en “Perú 21” una entrevista al ministro de Justicia, Ernesto Álvarez, de Carlos Cabanillas. En ella, el ministro propone que el Lugar de la Memoria deje de estar a cargo del Ministerio de Cultura para pasar al Minjus o a las Fuerzas Armadas si se mantuviera como museo. Esto porque el LUM “es vocero de un falso relato, el de la CVR [Comisión de la Verdad y Reconciliación]”. Ese relato tendría como objetivo “salvar a la izquierda de su compromiso y complicidad con el terrorismo” y “desprestigiar a las FF.AA.”. El relato “verdadero” que el ministro propone señalaría que “un grupo de profesores universitarios en Huamanga declaró la guerra revolucionaria”; con una “ideología marxista-leninista-maoísta”, que tuvo al inicio una “mala respuesta del Estado”, en parte propiciada por el senderismo, donde “el negocio era propiciar víctimas civiles para poner a la población contra el Estado”. Pero al final “las FF.AA. fueron aprendiendo de los errores y fueron diseñando [una estrategia] más inclusiva con la participación de las comunidades campesinas e indígenas, y se le pudo ganar la guerra a la subversión”. Resumo bastante, pero creo que recojo lo esencial.

El problema es que el informe final de la CVR no dice lo que dice el ministro que dice, y sí dice lo que el ministro dice que debería haber dicho. Cito muy apretadamente varias de las conclusiones generales del informe:

“La CVR encuentra la más grave responsabilidad en […] [la] dirección del PCP-SL por el conflicto que desangró a la sociedad peruana […]; por haber dado inicio a la violencia en contra del sentimiento abrumadoramente mayoritario de la población; por haber planteado su lucha contra la democracia peruana con una estrategia sanguinaria; por su política de genocidio mediante actos de provocación al Estado; por su decisión de proclamar el llamado ‘equilibrio estratégico’ que acentuó el carácter terrorista de sus acciones” (29/30).

“La CVR señala que, por decisión del gobierno constitucional […] las Fuerzas Armadas tenían el deber de enfrentar a los grupos subversivos que desafiaban el orden constitucional de la República […]. La CVR reconoce la esforzada y sacrificada labor que los miembros de las Fuerzas Armadas realizaron durante los años de violencia y rinde su más sentido homenaje a los más de un millar de valerosos agentes militares que perdieron la vida o quedaron discapacitados en cumplimiento de su deber” (52 y 53).

“La CVR señala que, en agosto de 1989, las Fuerzas Armadas aprobaron [una nueva estrategia que […] tenía como objetivo] la eliminación de [los] ‘comités populares’ senderistas; ganar a la población y aislar a la fuerza militar del PCP-SL. La estrategia produjo resultados decisivos, como alentar la reacción del campesinado contra el poder senderista y la masificación de los comités de autodefensa, que cambiaron las relaciones entre las Fuerzas Armadas y el campesinado” (60).

“La CVR hace notar […] que un deslinde ideológico insuficiente y en muchos casos tardío colocó a la mayoría de los partidos miembros de IU [Izquierda Unida] en una situación ambigua frente a las acciones del PCP-SL y más aún del MRTA. Esta ambigüedad hizo difícil para sus líderes, y también para las dirigencias sociales sobre las cuales [la] IU tenía influencia, luchar contra la ideología de violencia del PCP-SL y del MRTA” (108).

Seguiré con el tema.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Share.
Exit mobile version