Apple presentó este miércoles los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max, que incorporan por primera vez en un teléfono de la compañía una cámara principal de 48 megapíxeles con apertura variable. Esta tecnología permite modificar físicamente la cantidad de luz que llega al sensor y controlar con mayor precisión la exposición y la profundidad de campo.
La apertura variable aparece como una de las principales novedades fotográficas de esta generación. En los últimos años, fabricantes como Samsung, Honor, Xiaomi y Huawei han ganado terreno en aspectos como el zoom, el tamaño de los sensores, la fotografía nocturna y los controles manuales. Con esta incorporación, Apple busca ampliar las posibilidades creativas del iPhone y acercar su funcionamiento al de una cámara tradicional.
Así como la pupila del ojo humano se abre o se cierra para regular la cantidad de luz que recibe, el diafragma de una cámara controla cuánta iluminación llega hasta el sensor. La mayoría de los celulares utiliza una apertura fija, mientras que un sistema variable puede ampliar o reducir físicamente esa abertura mediante pequeñas láminas internas.
En el caso del iPhone 18 Pro, el diafragma está formado por seis láminas más delgadas que un cabello humano. Apple no precisó durante la presentación el rango exacto de apertura que ofrece la cámara. En comparación, el iPhone 17 Pro utiliza una apertura fija de f/1,78, por lo que no puede regular físicamente la entrada de luz a través del lente.
Una apertura amplia, representada por un número f más pequeño, permite captar más luz. Esto puede ayudar a obtener fotografías nocturnas con menos ruido, utilizar velocidades de obturación más rápidas y generar un desenfoque de fondo más natural. Según Apple, el nuevo mecanismo permitirá realizar capturas más rápidas y de mayor calidad con el modo Noche.
Una apertura más cerrada deja pasar menos luz, pero amplía la profundidad de campo para que una mayor parte de la escena permanezca enfocada. Esto puede resultar útil en paisajes, retratos grupales y fotografías de objetos cercanos. Sin embargo, el efecto será menos pronunciado que en una cámara profesional debido al menor tamaño del sensor y del lente de un celular.
Apple también confirmó que la apertura podrá controlarse manualmente mediante la nueva función Pro Controls. Esta herramienta permite modificar la exposición, el balance de blancos, la apertura y la velocidad de obturación desde la aplicación de cámara. Los controles estarán disponibles tanto para fotografías como para videos.
Durante la grabación, el diafragma ajustable puede ayudar a controlar la exposición sin depender completamente del procesamiento digital. Los nuevos iPhone también incorporan grabación de videos timelapse en resolución 4K con HDR y Dolby Vision, además de controles para modificar la textura y el grano de los estilos fotográficos.
Apple no es la primera compañía que utiliza esta tecnología en un teléfono. Samsung incorporó una apertura dual en los Galaxy S9 y S10, capaz de alternar entre f/1,5 y f/2,4. Posteriormente, Xiaomi presentó sistemas más avanzados: el Xiaomi 13 Ultra cambiaba entre f/1,9 y f/4, mientras que el Xiaomi 14 Ultra ofrecía un ajuste continuo entre f/1,63 y f/4.
Samsung retiró la función después del Galaxy S10 y Xiaomi volvió a una apertura fija en el Xiaomi 15 Ultra. El espacio que ocupa el mecanismo, su costo y las mejoras alcanzadas mediante la fotografía computacional pueden explicar por qué esta tecnología no se convirtió en una característica habitual entre los celulares.
La apertura variable tampoco garantiza por sí sola mejores fotografías, pues el resultado depende del sensor, la calidad de los lentes y el procesamiento de imagen. Sin embargo, su combinación con controles manuales brinda al usuario mayores posibilidades creativas. Las pruebas de uso permitirán determinar si se convierte en una mejora realmente perceptible o si su utilidad queda limitada a situaciones específicas.



