El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció esta semana la nominación de Nick Adams como embajador del país norteamericano en Malasia. La posible designación del influencer y ferviente seguidor del líder republicano ha generado rechazo no solo dentro del territorio estadounidense sino también en el país en el que ejercería funciones.
A pesar de los comentarios críticos, Adams se ha mostrado encantado con la posibilidad de encabezar una embajada y ha agradecido al mandatario estadounidense por la nominación.
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“¡Gracias, presidente Trump! Servir bajo su administración será el gran honor de mi vida», escribió en X.
De momento, la decisión final sobre el nombramiento de Adams debe ser confirmada por el Senado.
Mal visto por los malasios
Malasia es un país de 34 millones de habitantes y tiene como religión oficial el islam, que profesa casi el 60% de la población. Este punto es un primer obstáculo serio de cara a un posible nombramiento de Adams.

El influencer es un férreo defensor de Israel, país que Malasia no reconoce, además de tener una visión negativa del islam. A raíz del anuncio de Donald Trump, los comentarios de Adams en torno a esa religión han salido nuevamente a la luz y han circulado entre los ciudadanos malasios.
El rechazo hacia el Estado hebreo está bastante arraigado entre un sector importante de la población malasia y la ausencia de relaciones diplomáticas entre Israel y Malasia ha sido un foco de tensión entre Estados Unidos y el país del sudeste asiático.
Este no es el único factor de desencuentro, pues la amenaza estadounidense sobre posibles aranceles del 25% bajo la gestión de Trump ha contribuido a complicar las relaciones con Malasia.
Diversas voces desde la nación asiática se han mostrado en contra de una eventual designación de Adams como embajador, considerándola poco respetuosa y calificando al influencer de “islamófobo”. Exfuncionarios, el oficialismo y la oposición se han mostrado indignados.
Mus’ab Muzahar, del partido Amanah, integrante de la coalición de gobierno, señaló que Adams “no es diplimático ni estadista” y que “Malasia no es un campo de pruebas para los títeres políticos de Estados Unidos”.
“Es simplemente un propagandista de extrema derecha, trumpista y un firme defensor del régimen sionista de Israel. Su retórica en redes sociales está llena de odio, racismo y sentimientos islamófobos que se alejan de unas relaciones bilaterales maduras”, declaró Muzahar.
Kasthuri Patto, secretaria internacional del Partido de Acción Democrática (DAP), dijo que, además de su islamofobia, Adams tenía un historial de comentarios negativos sobre las mujeres y “opiniones conservadoras extremas”.
“Malasia merece algo mejor que Adams como embajador, incluso más ahora que el país preside la Asean (Asociación de Naciones de Asia Sudoriental) en este periodo y Estados Unidos es un socio estratégico integral”, comentó.
El exministro de Justicia malasio, Zaid Ibrahim, también se mostró muy crítico con la posible designación.
“Malasia no debería ser tratada como vertedero de agitadores ideológicos e influencers partidistas”, sostuvo.
La prensa malasia e internacional ha considerado que un nombramiento de este tipo es una provocación evitable que incluso podría poner en riesgo la posición de Estados Unidos en esa región del mundo.
“No hay un auténtico reconocimiento y aprecio por el rol crucial que tiene Malasia en la economía estadounidense y la importancia crítica de estos lazos para la seguridad”, contaba a The Guardian la especialista en política del Sudeste Asiático Bridget Welsh.
De influencer ‘macho alfa’ a embajador
Nick Adams nació en Sídney (Australia) en 1984. Originalmente llamado Nicholas Adamopoulos, tiene ascendencia griega y estudió en la Universidad de Sidney.
En su país natal tuvo actividad política, siendo elegido concejal en el pequeño municipio de Ashfield (Nueva Gales del Sur) y más tarde llegó a ser teniente alcalde en la misma localidad.
Su trayectoria política en Ashfield dejó algunas iniciativas peculiares como un plan para prohibir las palomas con el fin de prevenir la gripe aviar o usar pruebas de ADN para rastrear a las personas que no recogieran los excrementos de sus mascotas.
Durante ese período, los incidentes más problemáticos del historial de Adams fueron una acusación de uso de fondos públicos para gastos personales y algunos altercados con la prensa local.
Finalmente, Adams optó por abandonar la política en Australia y emigró a Estados Unidos en el 2012, donde progresivamente fue convirtiéndose en un comentarista de actualidad dentro de las redes sociales y un fervoroso propagandista de Donald Trump.
Adams se define como ‘macho alfa’ y defensor de la masculinidad tradicional y es creador de la Fundación para la Libertad y la Grandeza Americana, organización sin fines de lucro que tiene como finalidad inculcar valores conservadores entre niños y jóvenes. También ha sido autor de libros en esa línea ideológica que el mismo Trump ha recomendado.
Sus comentarios en torno a los roles de hombres y mujeres, así como sus opiniones sobre el islam, han sido objeto de controversia.
Designaciones peculiares
El inicio del segundo mandato de Donald Trump se ha caracterizado por nombramientos alejados del tradicional perfil de experiencia dentro del Estado. Amigos personales, conductores de televisión e incluso rostros de internet como Nick Adams han sido algunos de los funcionarios nombrados por Trump desde que asumió el poder en enero.
El influencer de origen australiano no es el primer candidato a embajador de Trump que ha generado controversia. Hace tan solo una semana su nominado para encabezar la legación estadounidense en Singapur dejó una muy mala impresión.
Anjani Sinha, médico y empresario de origen indio, se presentó ante el Senado para que su candidatura fuera evaluada. La senadora demócrata Tammy Duckworth lo interrogó severamente sobre las relaciones entre el citado país asiático y Estados Unidos, siendo las respuestas de Singha muy poco convincentes, lo que le valió críticas y burlas en Singapur.
Los críticos del actual gobierno estadounidense han mostrado su rechazo a nombramientos de este tipo y apuntan directamente una “puerta giratoria” entre el entorno de Trump, Fox News y la Casa Blanca. Muchos de los nombres de confianza del mandatario republicano en el Estado fueron asesores legales suyos, socios o rostros conocidos de la cadena televisiva.
Uno de los nombramientos más controvertidos fue el de Pete Hegseth, comentarista político de Fox News, como secretario de Defensa. Pese al trasfondo militar de Hegseth como integrante de la Guardia Nacional del Ejército, su historial era considerado demasiado limitado como para estar al frente de las Fuerzas Armadas.
La gestión del personal de Hegseth fue muy cuestionada desde el inicio y su uso de la aplicación de mensajería Signal para conversaciones confidenciales de Estado —como los pormenores de ataques militares en Yemen— horrorizó a especialistas en seguridad. Dentro de su gestión también se filtró información confidencial a los medios.
La lista de funcionarios con pasado o apariciones frecuentes en Fox News incluye a Jeanine Pirro (fiscal federal interina en Washington D. C.), Sean Duffy (secretario de Transporte) y Mehmet Oz (administrador de Centros de Servicios de Medicare y Medicaid).
Asimismo, profesionales como Todd Blanche y Dean Sauer han sido colaboradores reconocidos del jefe de Estado en el ámbito privado. Sauer es llamado “el abogado del Gobierno” y fue representante legal de Trump ante la Corte Suprema por el caso de subversión electoral. Blanche, por su parte, fue abogado del mandatario en varias ocasiones, incluyendo los procesos por sobornos y falsificación de registros en Nueva York.




