Cuando veo cada cierre y despeje de Kevin Becerra recuerdo a Carlos Lugo. Cuando no duda y ataja bajos los palos como un grande, Ítalo Espinoza se siente un Óscar Ibáñez. Por garra y determinación, Santiago se apellida Arias pero muy bien podría llamarse Bazalar. Y ese enano que patea fuerte, amaga y frena, y vuelve a patear es Alejandro Hohberg que le hace honores a Paolo Maldonado. Este Cienciano 2026 ya es histórico. Primero Lanús y ayer Botafogo para gritarle al continente que el ‘Papá de América’ resurgió de sus propias cenizas para volver al estrellato en su amada Copa Sudamericana.
Es el 2026, pero sueño como si fuese el 2003. Todo es posible con este equipo del loco Horacio Melgarejo. Que se molesta cuando lo acusan de tirar pelotazos, que se enoja cuando le piden explicaciones por más goles, pero que también llama a la calma en el ‘Colling Break’ del segundo tiempo y le ordena a sus soldados: “En defensa, seamos firmes hasta el final”. La arenga resuena y el ‘Rojo’ resiste el 1-0 que asustó al minuto 7 y que no cambió hasta el pitazo final.
Fue, en total, un 6-2 que se comenzó a construirse en el Garcilaso de la Vega y encontró el premio mayor en el Olímpico Nilton Santos de Río de Janeiro. Al pie del Corcovado, las plegarias fueron escuchadas y ese Botafogo furioso que querían remontar sí o sí la llave de octavos de final, se encontró con un Cienciano criterioso y valiente.
Becerra sumó 13 despejes, pero ninguno fue más importante que aquel que sacó de la línea de meta en su arco a los 24′. Y cuando los planetas se alinean, hasta la justicia del VAR actúa con razón. Primero para anular el 2-0 por mano previa de Danilo en el primer tiempo, y luego para cancelar un penal cobrado en el arranque del segundo tiempo por falta previa contra un jugador cusqueño.
Todo le salió bien al ‘Papá’, y ni la actitud matonesca de los jugadores de Botafogo al final del partido contra Melgarejo y sus dirigidos pudo empañar la clasificación histórica. Además, en el vuelo de regreso a Perú, Cienciano se metió al bolsillo 700 mil dólares. Y sumada toda su participación lleva 2 millones 575 mil en ganancias.
El dato es irrefutable, y en la siguiente etapa, cuando Cienciano se enfrente al Montevideo City Torque (9 y 16 de setiembre, arranca en Cusco) podrá alargar su legado copero. En una estadística que envidian clubes más grandes como la ‘U’ y Alianza Lima, Cienciano ondea la bandera de ser el mejor peruano en llaves directas.
“CIENCIANO ha disputado 20 ‘Mata Mata’ en toda la historia de torneos Conmebol. Ganó 13 y perdió 7. Ningún club peruano ha ganado más partidos de eliminación directa que el cuadro cusqueño”, tuiteo la cuenta “Son Datos y no Opiniones”.
Solo este 2026, Cienciano ha dejado atrás a Melgar en la fase previa y a dos gigantes del continente. El último campeón de la Copa, Lanús, y Botafogo, que con una plantilla de más 120 millones de dólares, hace más de un año le ganó al PSG en el Mundial de Clubes.
Así de inmenso es el Cienciano. Con cuerpo mítico y jugadores aguerridos. Habrá que ir aprendiendo los nombres donde los hombres ya se abren paso con la camiseta roja del Cusco.
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