Su interés no tendría ningún inconveniente si no fuera porque en las dos oportunidades que buscó obtener concesiones mineras enfrentó impedimentos de ley.
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María Acuña, abogada de profesión, obtuvo su primera concesión minera en Incahuasi, Lambayeque -denominada “Mary uno”- en 2012, la cual caducó, dos años después, al no pagar la renovación de vigencia.

En 2013, Acuña solicitó un segundo derecho minero -denominado “Mary dos”- pero esta vez su pedido fue rechazado porque su hermano, Humberto Acuña, era el gobernador de Lambayeque.

Por aquel entonces, el gobernador sufría críticas, no solo porque se reveló que su hermana había obtenido una primera concesión durante su mandato, sino porque el esposo de esta, su cuñado Elver Díaz, también obtuvo derechos mineros.
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“Antes de ser congresista, tenía una concesión en 2012, pero terminó su derecho de vigencia y ahí quedó el tema, ahora no tengo ninguna concesión”, indicó Acuña a este Diario.
Sin embargo, la hermana de César Acuña tuvo un nuevo intento en 2019, donde buscó revivir la denominación “Mary dos”, aunque volvió a tener un revés debido a que sus RUC se encontraba suspendido. Acuña apeló, pero su recurso no se vería hasta 2022, cuando ya estaba instalada en una curul.

—Como congresista—
En 2022, el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) decidió no proceder con la apelación de Acuña y mantener la denegando la concesión minera. La congresista no se quedó de brazos cruzados y envió dos oficios.

En el primer documento solicita copia de todo lo actuado en su caso. Luego de esto, se programó una audiencia para revisar su apelación, a la cual Acuña no se presentó. Ante ello, la congresista insistió con un segundo documento alegando que no pudo conectarse de manera virtual a la audiencia por descoordinación.
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Fuentes allegadas al proceso suponen que Acuña quería obtener la concesión sin la necesidad de presentarse al proceso porque podría implicar un conflicto. La Ley General de Minería indica que los congresistas no pueden ejercer actividades mineras durante sus funciones.
La misma ley hace la salvedad para los derechos obtenidos con anterioridad al cargo. Pero en este caso, Acuña no había logrado la concesión antes de asumir el cargo, por lo que si lo conseguía en 2022 entraría dentro del impedimento de ley. “El tema fue que se solicitó en 2019 y al final se perdió”, respondió Acuña cuando se le explicó este punto.
—Negocio familiar—
El entorno de María Acuña ha mostrado un interés particular por la minería. En los registros de concesiones figuran petitorios de su esposo Elver Díaz y de Flavio De Fina, gerente de Los Alamos, la empresa de Acuña que fue denunciada por apropiarse de un espacio público en Surco.
De Fina ha intentado obtener cuatro concesiones sin éxito. En uno de estos pedidos, consignó como dirección un domicilio donde funciona una empresa del esposo de Acuña. “Tengo edificios que alquilo. Mis inquilinos tienen la libertad de hacer sus negocios”, justificó Acuña.
En otros petitorios, tanto De Fina como el esposo de Acuña consignaron el mismo número de celular. Elver Díaz, quien ha tenido y tiene concesiones mineras, dijo no recordar ese hecho y minimizó la coincidencia.














