Una espectacular bajada de peso cambió la cara, el ánimo y la suerte a José Jerí. Pero eso no fue nada. A partir del 10 de octubre tuvo su mayor transformación. Sedujo a la calle, acabó con la resistencia de la Generación Z, inspiró a un influencer que lo remedó bailando “La máquina”. Su viralidad se convirtió en lema de gobierno: ‘A toda máquina’. En noviembre, Datum llegó a medirle 58% de aprobación. 20 veces más que el dígito con el que se fue Dina.
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La suerte de Jerí estuvo echada una semana antes de la censura (el humorista Andrés Edery pide que no le repitan eso ‘porque se le tira encima’). Un factor fue crucial: la convicción de dos candidatos, Rafael López Aliaga y César Acuña, de que posar como verdugos del inmaduro presidente, les dará rédito electoral. Ello es discutible, pues, según encuesta de Datum publicada aquí el domingo pasado, el 86% cree que quienes promovían la censura lo hacían “en base a sus propios intereses” sin pensar en el país.
“He recibido la propuesta de respaldar al Dr. José María Balcázar, ex magistrado supremo del Poder Judicial, a fin de que asuma transitoriamente la Presidencia de la República…”.
Jerí quedó como sánguche en medio de la bronca entre los celestes (Renovación Popular) y los naranjas (Fuerza Popular), peleando el mismo territorio electoral. Jerí no ha caído a pesar de la cercanía de las elecciones; ha caído por estas. FP, partido emocional, jamás iba a cambiar de opinión pues ello implicaba allanarse ante el guantazo de ‘Porky’. Siguieron en sus 13 y votaron contra la censura. Keiko y sus voceros se encargaron de decir que apostaban a la estabilidad y al orden. Fernando Rospigliosi llamó pronto al pleno (tenía 15 días de plazo, se tomó 3) y la única mano -inútil, gratuita, mal recibida- que dio a la causa de Jerí fue abrir el debate tras la moción de orden que presentó la somista Ana Zegarra.
La soledad de José era patética. Nadie de los que decían que la vacancia era mejor que una censura (perulibristas y fujimoristas) se animaron a presentar una moción. PL, a pesar de haber presentado una moción de vacancia, dijo que se sumaría a la censura. Tuvo que ser la hija política favorita de la presidenta somista Patricia Li, Ana Zegarra, la que se paró, de mala gana, hablando lejos del micrófono, a plantear la moción para salvar a su ‘hermano’ José. Mientras la madre política de Jerí lo despedía con ese gesto; la mamá biológica, adivinemos, estaba preparando la mudanza de Palacio. El primer ministro, Ernesto Álvarez, ansioso por irse, ya había dicho días atrás que el gobierno acataría una censura. Ante la toalla tirada por su premier, Jerí se encogió aún más. Ni siquiera se despidió con un mensaje de un minuto.
Además del presidente encogido y el premier que quería irse; la figura insólita del 17 de febrero fue la de un constitucionalista desubicado. Don Óscar Urviola, ex presidente del TC, llegó a decir en RPP, muy temprano, que si ganaba la censura, ello era un golpe de estado y el presidente podía hacer valer su condición de jefe supremo de las FFAA. Luego reculó. La inestabilidad y la judicialización de todo, puso en tribuna a constitucionalistas cuya opinión pretende, lastimeramente, llenar los vacíos de poder.
Que pase José María
Parecía que a Acción Popular (AP) no se le acababa la suerte. Por tercera vez, se colaba en una transición, tras Valentín Paniagua en el 2000 y Manuel Merino en el 2019. ‘Claro, Maricarmen, su partido no candidatea, ya ha presidido el Congreso, no tiene anticuchos’, se dijeron varios en la derecha, sobretodo Renovación Popular (RP), pensando en María del Carmen Alva. Pero no calcularon -aunque teorías conspirativas dicen que si lo hicieron para echar culpa a terceros y presentarse como la solución al caos- que ganaría el izquierdista José María Balcázar.

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No he encontrado evidencias que impliquen a celestes y naranjas en esos complots. Quedarán, por siempre, las dudas sobre quiénes, en Fuerza Popular (FP), APP y hasta en la propia RP, pudieron traicionar a la candidata de las derechas, pues (ver mi perfil de Balcázar publicado ayer) hay fracturas entre limeños/regionales y blancos/andinos que se parapetan en el voto secreto. Matemáticamente, los votos de Balcázar pueden explicarse sin traiciones naranjas; echando culpas a APP, a AP y a Somos, que ofrecieron apoyarla, según me confirma su entorno. Pero, ojo, dos fujimoristas, Héctor Ventura y Cruz Zeta, no fueron a votar porque estuvieron acompañando a Keiko en su gira por sus regiones del Norte. Otro naranja, David Jiménez, no se quedó a la segunda votación. Tres votos perdidos. De APP, faltaron dos, según la lista que me ha proporcionado fuentes del Congreso (sin embargo, César Acuña, ha dicho, malinformado, que acudieron 10 de sus 17 congresistas y todos votaron por Alva. Más creíble hubiera sido decir que fueron 15 y solo 10 habrían votado por Alva). De JPP, faltaron tres votos de izquierda que hubieran ido a Balcázar. ¡Y así los castillistas le reclaman a Balcázar indultar a castillo! De hecho, la derecha tuvo la ‘grieta’ que Vladimir Cerrón, en un largo post en FB, se jacta de haber explotado estratégicamente.
Alva hizo poca y corta campaña. Estuvo de viaje hasta una semana antes. Si aceptó el reto es porque se sintió lanzada por dos figuras disímiles que la mencionaron como presidenciable: Rafael López Aliaga desde la política y Rosa María Palacios, desde la prensa. Recién horas antes del cierre de inscripción, tuvo que extraer el aval de una mayoría simple de su díscola bancada para registrarse. Podemos no iba a votar por ella, por varias razones. José Luna está en modo izquierda y se lo dijo claramente a su variopinta bancada en una reunión previa a la primera votación. Según me contó uno de los asistentes, Luna propuso a Balcázar y hubo cierta resistencia de las mujeres del grupo por las polémicas declaraciones de aquel a favor del matrimonio de menores de edad. Decidieron dejar al grupo en libertad. Es probable que en la segunda vuelta todos y todas votaran por Balcázar. Un podemista me dijo: “¡Cómo íbamos a votar por la candidata de Rafael [López Aliaga], que nos insulta y nos dice delincuentes!”.
Balcázar hizo más campaña que Alva. Está demostrado en un post de Guido Bellido del 11 de febrero, una semana antes de la elección. Dice este: “He recibido la propuesta de respaldar al Dr. José María Balcázar, ex magistrado supremo del PJ, a fin de que asuma transitoriamente la Presidencia de la República. El doctor no postula a ningún cargo de elección popular y es una figura de consenso, adecuada para el escenario crítico que atraviesa el país”. Llamé a Bellido para que me dé más detalles. Solo me dijo que un colega, es decir, otro congresista, lo llamó y le pidió el apoyo. Guido replicó la propuesta con ese post. No me quiso decir quién lo llamó. Teniendo en cuenta que Bellido, hoy en la bancada de Podemos, ha sido perulibrista, no descartemos que Balcázar con otros miembros de PL, buscaran que la propuesta la lanzara un tercero. PL, en ese momento, estaba comprometido con una moción de vacancia propia y aún no había decidido apoyar la censura. El fin de semana previo a la elección sí hablaban de censura; lo que hace pensar que ya habían hecho el cálculo de votos y de bronca derechista, que hacía viable a Balcázar. Es presumible que Podemos, a través de Guido, estuviese muy al tanto de las expectativas de PL y de las posibilidades de Balcázar.
“El presidente empezó a hacer anuncios en el limbo del poder, flanqueado por ministros del gobierno pasado”.
Hay varias versiones de presuntas reuniones o coordinaciones entre Luna, Richard Acuña de APP, Julio Chávez de AP y los somistas, negociando prebendas con el nuevo gobierno; pero no he podido confirmar que las haya habido. Hay también, una narrativa que afirma que Balcázar hizo declaraciones previas a su toma de mando a favor de indultar a Castillo (no he encontrado ninguna cita de este al respecto), cuando lo que sí ha hecho es descartar que el tema esté en agenda. La congresista perulibrista Kelly Portalatino confirmó el trascendido de que el nuevo secretario general del despacho presidencial era el perulibrista Loly Herrera, pero no se ha oficializado su designación. La presión de PL sobre Balcázar es tan evidente que la ronda de diálogo con los partidos empezó con ellos.
Ya en el poder, Balcázar es una incógnita. Su discurso ‘collage’ dio pasó a respuestas prudentes; descartó el indulto, evitó autodefinirse de izquierda o derecha, fue aún más prudente en política exterior. Ha repetido, incluso, que va a evaluar a los ministros, sobrentendiéndose que algunos podrían quedarse. Esto último revela, también, la ausencia de cuadros y de operadores hábiles en su entorno. Vladimir Cerrón se jacta de haberlo puesto, pero en el mismo post en que lo hace, le manda una agenda con la esperanza -quizá vana, como le sucedió con Castillo- de que la haga suya: anular la compra de los aviones F16; revertir las ampliaciones de las concesiones de los puertos de Paracas y Matarani; parar la reorganización de Petroperú; no vender la Base Naval del Callao; cerrar la ATU, Sutran y Servir, pasar a retiro al comandante general ONP, Óscar Arriola; beneficios laborales para el sector público; y pedir perdón en nombre del Estado por las víctimas de las protestas del 2022 y el 2023. Noten que no menciona el indulto a Castillo. APP, otros partidos y gremios, también hicieron sus pedidos. APP coincidió con los empresarios en pedir la continuidad de la ministra Miralles. Tiene razones y algunos votos congresales para hacerlo. Veremos cómo queda el checklist.
Al cierre de estas líneas solo se sueltan nombres y perfiles. Me abstengo de citarlos. Consulté al experto en derecho electoral José Tello si es posible fichar a candidatos congresales como ministros. Me dijo que ello no está explícitamente regulado. Sí lo está que ministros tengan que renunciar 6 meses antes de las elecciones para ser candidatos; pero no se dice nada sobre lo inverso. José estima que, de suceder, el JNE podría comunicar su desacuerdo y exhortar a no hacerlo (porque afecta de alguna manera el principio de neutralidad), pero no tiene las herramientas para impedir que el presidente lo haga. Se abre, por lo tanto, el abanico de especulaciones y la cantera para el casting que abruma al presidente que empezó a hacer anuncios en el limbo del poder, flanqueado por ministros del gobierno pasado.














