Por Elizabeth Gómez, Jefa de proyectos estratégicos, Universidad del Pacífico
Actualmente estamos presenciando una transformación sociodemográfica en el Perú y el mundo. La cantidad de personas mayores de 50 años continúa en aumento, mientras que la tasa de fecundidad sigue disminuyendo, una tendencia que a largo plazo implica una menor proporción de jóvenes en la población mundial. Más allá de los retos que plantea este escenario, es necesario reconocer la oportunidad que el segmento 50+ representa.
Este cambio redefine la composición de la población y la dinámica económica del país. El crecimiento del segmento silver está generando nuevas demandas de consumo, transformando hábitos financieros y abriendo espacio para el desarrollo de productos y servicios adaptados a una población con mayor expectativa de vida y necesidades específicas. Asimismo, sus años de experiencia les permiten emprender en diferentes rubros y posicionarse como talentos estratégicos para el desarrollo económico.
Sin embargo, aún existen brechas que deben ser cerradas para garantizar su inclusión en el mercado laboral peruano. Según el estudio “Barreras de empleabilidad” de la Fundación Romero y Datum, el 61% de los encuestados considera que los prejuicios por edad constituyen una barrera estructural que restringe las posibilidades de inserción laboral de las personas mayores de 50 años. Esta percepción se refuerza por otros obstáculos, como los retos asociados a la tecnología (41%) y la preferencia por candidatos más jóvenes (37%). Estas cifras evidencian que el edadismo sigue presente en el mercado laboral y resulta fundamental reconocer la experiencia como un factor estratégico.
El envejecimiento forma parte natural del ciclo de vida, pero nuestra sociedad aún no termina de adaptarse a esta nueva realidad. Por ello, es importante empezar a reconocer y valorar el potencial del segmento 50+, ya que será clave para crear una economía más inclusiva, preparada y sostenible a largo plazo. Hoy vemos cómo muchas personas continúan aportando activamente a la economía, desarrollando nuevos proyectos y generando impacto incluso después de los 50 años.
Esta realidad continuará transformándose con el tiempo y exigirá una mirada estratégica. Entre 2025 y 2030, la población peruana de 50 años a más alcanzará los 9.7 millones de personas, lo que hace necesario dejar atrás los prejuicios asociados a la edad y reconocer el aporte activo de este segmento en la sociedad y la economía.




