Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Primero fueron las grandes incisiones, después llegó la laparoscopía y ahora la cirugía robótica comienza a ganar terreno. La medicina atraviesa una nueva etapa de transformación tecnológica y el siguiente paso será la incorporación de la inteligencia artificial para asistir a los especialistas durante las intervenciones.
Primero fueron las grandes incisiones, después llegó la laparoscopía y ahora la cirugía robótica comienza a ganar terreno. La medicina atraviesa una nueva etapa de transformación tecnológica y el siguiente paso será la incorporación de la inteligencia artificial para asistir a los especialistas durante las intervenciones.
Luciano Poggi, médico especialista en cirugía general y laparoscópica de la Clínica Anglo Americana, conversó con El Comercio sobre este proceso durante una demostración del sistema Da Vinci Xi realizada en la Feria Internacional del Libro de Lima 2026. El médico explicó cómo funciona esta plataforma, qué beneficios puede ofrecer al paciente y por qué, pese a los avances tecnológicos, el cirujano continuará a cargo de las decisiones.
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—¿Desde cuándo utilizan el sistema robótico da Vinci?
En la clínica, lo utilizamos de manera frecuente desde hace aproximadamente un año y se está convirtiendo en el estándar para la gran mayoría de las cirugías abdominales que realizamos.
—¿Cómo deciden entre realizar una operación convencional o utilizar el sistema robótico?
Es una pregunta interesante porque, en realidad, la cirugía robótica va camino a convertirse en el estándar. A largo plazo, creo que la pregunta será en qué casos no utilizar un robot. Y la verdad es que son muy pocas las situaciones en las que la cirugía robótica no resulta beneficiosa para el paciente. Esta tecnología forma parte de la evolución de lo que podemos hacer en cualquier campo quirúrgico. Lo que hoy puede parecer reservado para situaciones excepcionales terminará siendo habitual en las cirugías.
La principal diferencia frente a la laparoscopía es que el robot posee brazos articulados y ofrece una visión tridimensional inmersiva.
/ Cortesía
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—Desde la experiencia del cirujano, ¿dónde radica la principal diferencia entre una operación convencional y una cirugía robótica?
Primero pasamos de la cirugía abierta, que requería grandes incisiones, a la cirugía laparoscópica, realizada a través de pequeños puertos de entre cinco milímetros y uno o dos centímetros. Esto permitió una recuperación mucho mejor, porque las incisiones pequeñas reducen el dolor y los problemas respiratorios, y ayudan a que los pacientes se recuperen más rápido.
Después pasamos a la cirugía robótica. La principal diferencia frente a la laparoscopía es que el robot posee brazos articulados y ofrece una visión tridimensional inmersiva. No se trata solamente de ver en 3D, sino de sentir que uno se encuentra dentro de la cavidad abdominal. Además, los brazos del robot pueden replicar los movimientos de una mano humana. Esto permite una manipulación mucho más delicada y precisa de los tejidos, que es precisamente uno de los principios de la cirugía. Para el paciente, esto puede traducirse en menos dolor posoperatorio, menor sangrado y, eventualmente, tiempos quirúrgicos más cortos, porque la operación se realiza de manera más eficiente y precisa.
El Dr. Poggi realiza una simulación de une intervención con el sistema Da Vinci.
/ Cortes
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—La tecnología es una gran herramienta, pero ¿pueden producirse problemas de conectividad o latencia?
Hay más de 30 años de experiencia en cirugía robótica. En el Perú la tenemos desde hace aproximadamente un año, pero, durante mi formación en Estados Unidos, realizábamos cirugías robóticas de manera rutinaria.
Los equipos están diseñados para ofrecer una latencia prácticamente imperceptible. Cuando están conectados, esta se mantiene entre 0 y 40 milisegundos y, mediante fibra óptica, alcanza apenas 0,05 segundos. La reducción de la latencia ha permitido que, en algunas partes del mundo, se realicen cirugías en las que el especialista se encuentra en otro continente. Esto podría convertirse en una gran alternativa para el Perú. Un hospital de una región que no cuente con cirujanos especializados podría disponer de una plataforma robótica, mientras que el especialista operaría desde Lima mediante una conexión de fibra óptica. Ya hoy en día se han hecho cirugías de la más larga [en distancia] estando el paciente en Ecuador y el cirujano en China.
—¿El sistema público de salud también cuenta con estos equipos? ¿Se trata de la misma tecnología?
Existen diferentes plataformas robóticas. Actualmente, la que posee mayor evidencia científica y con la que se ha realizado el mayor número de procedimientos en el mundo es la plataforma da Vinci, de la empresa Intuitive Surgical. Es la plataforma por la que han optado la mayoría de los hospitales y clínicas del país que han incorporado cirugía robótica. Creo que esto habla muy bien del interés que existe en el Perú, porque no se trata de comprar un robot por comprarlo, sino de adquirir la mejor tecnología disponible.
—En la Clínica Anglo Americana, ¿qué proporción de las cirugías se realiza actualmente con el robot?
Nuestro objetivo es realizar por vía robótica todas las cirugías en las que esta tecnología pueda emplearse. Sin embargo, todavía existen algunas limitaciones de gestión. Cuando una tecnología es nueva, muchas pólizas de seguros no la incluyen. Una diferencia importante en nuestra institución es que, desde que incorporamos el robot, su uso fue incluido en los planes de seguros de la propia clínica. Esto es favorable porque debemos entender que esta tecnología puede traducirse en mejores cirugías para los pacientes y eso, sin duda, beneficia a todos.
Un asistente a la FIL 2026 prueba el software de Da Vinci, una demo interactiva de cómo operan realmente los médicos con este sistema.
/ Cortes
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—¿Los pacientes todavía sienten temor ante la posibilidad de ser operados por un robot?
Creo que, históricamente, el temor del ser humano ha sido que un robot pueda actuar de manera autónoma y hacer algo contrario a lo que una persona desea. La ciencia ficción también ha alimentado esta idea. Incluso existen las leyes de Asimov, según las cuales un robot no debe actuar contra el ser humano ni poner en riesgo su vida. Sin embargo, el robot quirúrgico es operado completamente por una persona. No existe la posibilidad de que actúe por sí solo. Si se produjera algún problema técnico o de conectividad, estos sistemas cuentan con mecanismos de emergencia que permiten detener el procedimiento sin poner en riesgo al paciente.
—¿Con el desarrollo de la inteligencia artificial, podríamos llegar a un escenario en el que el robot opere por sí solo?
Acabo de regresar del congreso mundial de la Society of Robotic Surgery, realizado en Florida, y uno de los principales temas abordados fue precisamente la integración de la inteligencia artificial con la cirugía robótica. Una de sus primeras aplicaciones consistirá en integrar información durante el procedimiento. Se podrán superponer imágenes de tomografías, resonancias y otros exámenes para evaluar mejor la anatomía del paciente dentro del sistema robótico. Esto permitirá realizar cirugías todavía más precisas y versátiles.
Durante el último año también se han realizado procedimientos autónomos en modelos animales. Se ha probado esta tecnología en operaciones rutinarias de vesícula y los resultados han sido exitosos. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de pensar que un robot vaya a operarnos por completo. Esta tecnología no está aquí para reemplazar al ser humano, sino para potenciar sus capacidades. Incluso cuando las cirugías autónomas avancen, habrá un cirujano experto supervisando y controlando todo el procedimiento al milímetro. No debemos pensar que los médicos serán reemplazados, sino que esta tecnología podría permitirnos atender a muchas más personas que necesitan especialistas.




