Un reciente informe de la Iniciativa para los Derechos y los Recursos (RRI) y la Alianza de Mujeres en el Sur Global (WiGSA) revela datos preocupantes sobre el financiamiento destinado a los derechos de las mujeres indígenas, afrodescendientes y de comunidades locales.
El informe de RRI destaca la falta de datos sobre financiación específica para la igualdad de género, a pesar de que la financiación internacional para derechos de tenencia de tierra y bosques de los pueblos indígenas aumentó en la última década. Sin embargo, el apoyo financiero para movimientos y organizaciones centradas en cuestiones de igualdad de género ha disminuido, profundizando las barreras que enfrentan las mujeres en su lucha por la justicia.
Ketty Marcelo, presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), se ha convertido en una voz fundamental que alza esta preocupación en el ámbito internacional.
Desde hace más de 27 años, Marcelo trabaja por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, especialmente de las mujeres, quienes desempeñan un papel esencial como guardianas de la tierra y la biodiversidad en la Amazonía peruana.
“Ser una mujer indígena es un acto de reivindicación cultural. Es un recordatorio de nuestras luchas históricas y de nuestras raíces. Como líder comunitaria, me siento responsable de asegurar que la identidad de nuestros pueblos no se pierda y de transmitir las memorias ancestrales a las futuras generaciones.”, afirma, y recalca su compromiso de proteger y preservar la identidad y el conocimiento ancestral de sus comunidades.
A lo largo de su trayectoria, ha presenciado los múltiples desafíos que enfrentan las comunidades indígenas, especialmente el racismo y la discriminación que impiden que sus demandas sean escuchadas con seriedad. “Nuestros territorios están amenazados constantemente por intereses externos, como la tala ilegal y el narcotráfico”, denuncia Marcelo, señalando también la falta de voluntad política para la titulación de tierras indígenas como una de las principales causas de esta vulnerabilidad.
La falta de financiamiento específico es un problema constante, especialmente en proyectos que empoderan a las mujeres indígenas en la lucha por la justicia climática. Según Marcelo, a pesar de ser las más afectadas por fenómenos como la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad, las mujeres indígenas suelen ser ignoradas en los espacios de toma de decisiones y no reciben el apoyo necesario para enfrentar estos problemas. “No hay fondos suficientes para apoyar nuestras iniciativas frente al cambio climático”, lamenta.
El cambio climático ha tenido un impacto devastador en las comunidades de la Amazonía. Las heladas, plagas y crecidas de los ríos están afectando gravemente sus cultivos y recursos. “Somos los pueblos más vulnerables y las políticas públicas no nos protegen adecuadamente”, asegura la líder indígena.
Ante esta realidad, las mujeres indígenas han asumido la responsabilidad de transmitir los conocimientos ancestrales sobre el uso sostenible de los recursos naturales.
A pesar de las adversidades, Marcelo ha llevado su mensaje a foros internacionales, como la COP16 y la ONU, y ha logrado avances importantes para los pueblos indígenas en el plano internacional, aunque considera que los avances nacionales siguen siendo insuficientes y el camino aún es largo.




