La caída de Jose Jerí estuvo llena de simbolismos: chifas, hamburguesas y el caballo de fuego de la cultura oriental acompañaron los últimos días del expresidente en Palacio de Gobierno. Lo que vino después fue inesperado, porque la única máquina que no se detiene en el Perú es la caja de sorpresas.
La caída de Jose Jerí estuvo llena de simbolismos: chifas, hamburguesas y el caballo de fuego de la cultura oriental acompañaron los últimos días del expresidente en Palacio de Gobierno. Lo que vino después fue inesperado, porque la única máquina que no se detiene en el Perú es la caja de sorpresas.
La mañana después de la censura, ni el tipo de cambio ni la bolsa local expresaron movimiento alguno. En los días posteriores, el dólar se apreció ligeramente, pero el mensaje fue el mismo: el corto plazo no quiebra la sólida macroeconomía nacional.
El presidente elegido por el Parlamento, José María Balcázar, parece entender la relevancia del terreno económico, a pesar de sus enredadas alocuciones. En su primer mensaje, mencionó más de una vez que buscaría conversar con la ministra de Economía: “podemos ver si se puede rascar la olla más”, sentenció. Y sí, se reunieron el viernes pasado. Además, no tardó en sostener una reunión con Julio Velarde, presidente del BCR, durante poco más de 15 minutos.
Mientras que los partidos políticos con representación en el Congreso se dan de ‘tuitazos’ y emiten comunicados que evaden responsabilidades, los ciudadanos pueden hacer algo más que mirar y compartir links. Pueden, por ejemplo, comenzar a leer. El Comercio viene publicando análisis económicos de los planes de gobierno de instituciones independientes que contribuyen activamente a generar información sencilla para quien esté mínimamente interesado en el proceso electoral.
En un Perú en el que la gente, y especialmente muchos políticos, ya no se sienten responsables de lo que pasa a su alrededor, las consecuencias se muestran en varios niveles. ¿La más difícil para el empresariado y el ciudadano? La falta de institucionalidad.
Que la economía no se afecte de inmediato no significa que las consecuencias sean inexistentes. Las deudas más grandes que sostiene la sociedad actual radican en recuperar interés por la información veraz y entrenarse en el ejercicio del razonamiento. No siempre el que grita más fuerte tiene la razón.













