Los efectos del cambio climático global y las alteraciones climáticas locales causadas por el Fenómeno de El Niño ya no solo afectan la agricultura o infraestructura, ya que están impactando directamente la salud visual de la población. Eso se evidencia en el incremento inusual en las consultas por alergias oculares, síndrome de ojo seco y blefaritis, condiciones que se ven severamente agravadas por el polvo, la humedad extrema y los cambios bruscos de temperatura, según advirtió César Bernilla, médico oftalmólogo de Oftalmosalud.
Señalo que el aumento de las temperaturas y las ráfagas de viento transportan una mayor cantidad de polvo, polen y partículas contaminantes. Esto desencadena un aumento drástico en las alergias oculares, caracterizadas por un picor intenso, enrojecimiento y lagrimeo constante.
A este escenario se suma el síndrome de ojo seco. Las olas de calor ambientales y el uso prolongado de aire acondicionado evaporan la lágrima natural del ojo mucho más rápido de lo normal. Sin una película lagrimal estable, el ojo pierde su principal escudo protector, quedando expuesto a irritaciones crónicas y microlesiones en la córnea.
Uno de los problemas más preocupantes asociados al calor y la humedad del Fenómeno de El Niño es el aumento de la blefaritis, que es la inflamación de los párpados debido a la obstrucción de las glándulas sebáceas.
El clima cálido incrementa la producción de grasa cutánea, lo que favorece un hábitat ideal para el Demodex, un ácaro microscópico que vive de forma natural en los folículos de las pestañas. Cuando el clima altera el ecosistema de nuestra piel, este parásito se multiplica descontroladamente.
César Bernilla, manifestó que la blefaritis por demodex no solo causa una incómoda “caspa” en la base de las pestañas, sino que provoca un picor difícil de calmar, pérdida de pestañas y, si no se trata a tiempo, perpetúa un cuadro severo de ojo seco al dañar las glándulas que lubrican la superficie ocular.
Para proteger la visión ante esta crisis climática, el especialista recomienda:
Higiene palpebral: Limpiar los párpados con soluciones o toallitas específicas (especialmente aquellas con aceite de árbol de té si se sospecha de demodex).
Lubricación constante: Usar lágrimas artificiales sin conservantes para mantener la superficie ocular protegida frente a la evaporación por calor.
Protección física: Utilizar gafas de sol con protección UV y laterales para bloquear el viento y las partículas de polvo.
Evitar la automedicación: El uso incorrecto de colirios con corticoides para “aliviar el ojo rojo” puede derivar en problemas graves como glaucoma o cataratas.
El tratamiento con gotas o pastillas que brinda el oftalmólogo es solo para calmar la sintomatología. Lo más importante es identificar al alergeno si queremos tener la cura adecuada.
La limpieza de su habitación es básica para el tratamiento. Use ropa de cama antialérgica, especialmente las fundas de almohadas. Lave la ropa de cama con frecuencia. Al limpiar pisos no levante polvo, de preferencia hágalo con trapos húmedos.




