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La computadora que Laura Huere Guerra llevaba en brazos aquella noche terminó convirtiéndose en una de las primeras pistas del caso. La joven, de 31 años, salió de su casa para devolver el equipo que le habían prestado y nunca regresó. Cuando estaba a pocos metros de volver a su vivienda, en Ate, un hombre que llegó en bicicleta la interceptó, sostuvo una breve discusión con ella y la asesinó de una puñalada en el cuello. Todo ocurrió en cuestión de segundos.
La computadora que Laura Huere Guerra llevaba en brazos aquella noche terminó convirtiéndose en una de las primeras pistas del caso. La joven, de 31 años, salió de su casa para devolver el equipo que le habían prestado y nunca regresó. Cuando estaba a pocos metros de volver a su vivienda, en Ate, un hombre que llegó en bicicleta la interceptó, sostuvo una breve discusión con ella y la asesinó de una puñalada en el cuello. Todo ocurrió en cuestión de segundos.

Lugar donde asesinaron a Laura.
Foto: GEC
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Luego de cometer el crimen, el hombre tomó sus pertenencias y escapó del lugar a bordo de su bicicleta. Lo que no imaginó fue que parte su crimen había quedado registrado por las cámaras de seguridad instaladas en la zona. Según las imágenes, la última vez que Laura fue vista con vida fue alrededor de las 7:00 p.m. de ese día, cuando salió de su vivienda llevando una computadora dentro de una caja. Antes de partir les comentó a sus familiares que devolvería el equipo que le habían prestado.
Fue durante el trayecto de regreso cuando el agresor la interceptó y acabó con su vida. Los vecinos presenciaron el ataque y alertaron de inmediato a la familia de Laura. Sus seres queridos acudieron al lugar para auxiliarla y trasladarla de emergencia al Hospital de Vitarte; sin embargo, la joven llegó sin signos vitales. Hasta ese momento, sus familiares desconocían si Laura mantenía una relación sentimental o quién podía estar detrás del crimen.
Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables se acercó hasta Ate a brindar acompañamiento a los familiares de la víctima. Foto: GEC
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Mientras trataban de comprender lo ocurrido y exigían justicia por el asesinato, la familia buscó cualquier pista que pudiera ayudarlos a entender qué había sucedido aquella noche. Una de ellas estaba en la computadora que Laura había salido a devolver antes de ser asesinada.
Su hermana recogió de la calle el aparato y decidió encenderlo con la esperanza de encontrar alguna información que permitiera identificar a la persona que estaba detrás del dispositivo y, quizá, del crimen. Al iniciar la computadora apareció un único usuario registrado que solicitaba una contraseña para ingresar: “Chris”. No sabían quién era ni qué relación podía tener con Laura. Era la única pista que tenían.
Entretanto, el responsable del asesinato ya había abandonado Lima. Según información policial, se ocultó en la vivienda de unos familiares en Cerro de Pasco, donde permaneció durante varios días intentando evitar ser ubicado por las autoridades.
Christian Cruz, feminicida confeso de Laura. Foto: Facebook
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La respuesta que tanto buscaba la familia llegó casi veinte días después. El 20 de julio, un hombre identificado como Christian Cruz publicó en sus redes sociales dos videos en los que confesó ser el autor del asesinato. En una publicación también escribió que sabía que estaba por “llegar su final”.
La confesión pública del feminicida
Vestido completamente de negro y con lentes oscuros, Christian Cruz apareció en los videos difundidos en su perfil de Facebook para confesar el crimen y contar cómo conoció a Laura. Con las manos entrelazadas y visiblemente agitado, reconstruyó, desde su versión, la relación que aseguró haber mantenido con la víctima durante varios años.
En los videos relató que conoció a Laura a finales de 2022 y que, en 2023, le pidió iniciar una relación formal. También sostuvo que nunca llegó a conocer a la familia de la víctima y que ella tampoco conoció a la suya.
Explicó que mantuvieron una relación prolongada, durante la cual realizaban compras juntos y que él sabía que Laura estudiaba y trabajaba. Aunque en un primer momento evitó referirse directamente al asesinato, sostuvo que durante la relación solicitó un préstamo de dinero, que venía recibiendo supuestas amenazas contra su vida y que la relación con Laura estaba desgastada, por lo que había decidido ponerle fin.
“Tomé mi bicicleta. Habíamos quedado a las 6:50 p.m. Llegué hasta la casa de Laura, y hay algo que no saben. Entre las cosas que había traído, ella tenía una cuchilla que yo le había dado anteriormente (…) Me la estaba devolviendo. Yo le reclamé por qué no me apoyaba (…) Ella me dijo que denunciara (…) Ahí es donde yo discutí más con ella y le metí un golpe”, confesó Cruz.
Sin embargo, su relato presenta contradicciones. En un primer momento reconoce que fue él quien inició la agresión física al golpear a Laura durante la discusión. Después sostiene que actuó para defenderse porque la joven le habría provocado un corte con la misma cuchilla.
“Yo reaccioné a la discusión y eso terminó en lo que terminó (el asesinato). No era algo premeditado. Estaba muy dolido, muy humillado (…) Así es como acabó todo. Que me perdone su familia (…) Exploté”, afirmó al finalizar su confesión.
Dos días después de publicar esos videos, Christian Cruz fue visto merodeando los exteriores de la comisaría de Yanacancha, en Cerro de Pasco. El coronel PNP Edward Flores, jefe de la División de Investigación Criminal de Lima Este, explicó que la permanencia del hombre en actitud sospechosa llamó la atención de los efectivos policiales, quienes decidieron intervenirlo para realizar un control de identidad.
“Estuvo ahí observando, tanto así que un efectivo policial, al notar que permanecía demasiado tiempo en el lugar, le realizó un control de identidad. En ese momento confesó que había causado la muerte de una fémina”, señaló el jefe policial.
Tras admitir el crimen, Cruz fue trasladado a Lima por la Policía Nacional del Perú (PNP) para continuar con las diligencias correspondientes al caso. Entre ellas se realizó la reconstrucción de los hechos, en la que participó brindando detalles de cómo ocurrió el asesinato.
Reconstruyen feminicidio de Laura Huere en Ate. Foto: Latina
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Jennifer Huere, hermana de la víctima, pidió que se imponga cadena perpetua contra el feminicida. “Todo ha sido premeditado. Mi hermana no sabía que él iba a acabar con su vida”, expresó. Asimismo, sostuvo que Christian Cruz intenta presentarse como víctima en sus confesiones para justificar el crimen y pidió que las investigaciones continúen hasta esclarecer completamente los hechos.
El último domingo 26 de julio, el Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria de Lima Este dictó nueve meses de prisión preventiva contra Christian Cruz. Además, el proceso fue calificado como feminicidio, tal como lo solicitó la Fiscalía, y no como homicidio calificado, figura por la que la defensa del acusado buscaba que se investigara el caso para acceder a una eventual reducción de la pena. Mientras duren las investigaciones, el imputado permanecerá recluido en un establecimiento penitenciario de la capital.




