“El Fantasma” fue creado por el escritor y hombre de teatro Leon Harrison Gross. Nacido el 28 de abril de 1911, el autor adoptaría el nombre de Lee Falk apelando a un sobrenombre de su niñez y al apellido del segundo esposo de su madre. Falk era fanático de las obras teatrales y, sobre todo, sentía una gran fascinación por los magos de los espectáculos circenses. Gracias a este interés peculiar, creó a “Mandrake el Mago” (1934), el protagonista de su primera tira de aventuras (‘daily strip’) presentada al King Features Syndicate, con un juego de 15 tiras dibujadas por Phil Davis, amigo de Falk. La tira tuvo un éxito inmediato y el sindicato le pidió otra serie de aventuras.
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Las historias medievales, lecturas preferidas de Falk, sirvieron para que este concibiera su segunda historieta, la cual, al no encontrar un dibujante como él deseaba, fue presentada inicialmente con sus propios bocetos. Rechazada por el sindicato, Falk buscó entonces al dibujante Ray Moore, artista que impresionaba por superar los 100 kilos de peso, con sus más de dos metros de estatura y enormes manos que hacían parecer pequeños sus lápices y pinceles. Con Falk en los guiones y Moore en el dibujo, crearon una de las más exitosas tiras de aventuras: “El Fantasma”. Casi de inmediato, el King Features Syndicate aceptó al nuevo personaje y esta pareja creativa se hizo cargo de las tiras diarias y de la página dominical.
La historia descrita genialmente por Falk y su selva salvaje, dibujada en modo impresionista y aspecto aparentemente tosco por Moore, contribuyeron a que “El Fantasma” fuera por muchos años un éxito rotundo. Según estadísticas del sindicato, se calcula que, en sus años de apogeo a principios de la década del cuarenta, más de cien millones de personas leían diariamente sus aventuras. Ante el retiro de Moore por motivos de salud a causa de su participación en la Segunda Guerra Mundial, su joven discípulo Wilson McCoy tomó los lápices, manteniendo el estilo y características del dibujo original.
El King Features Syndicate creó para el personaje una historia de heroísmo iniciada en 1536, cuando el padre del marinero británico Christopher Walker murió durante un ataque pirata. Christopher se transformó en el primer Fantasma y juró, ante la calavera del asesino de su padre, dedicar su vida a combatir la piratería y la injusticia. Este juramento lo hizo en la Cueva de la Calavera, a donde fue llevado por los pigmeos de la tribu Bandar, que lo rescataron del naufragio. Es un juramento que repiten los fantasmas siguientes, siendo el actual el Fantasma vigésimo primero. Lo curioso de este ritual en la cueva es que, en los dibujos, solo se observan las tumbas de los padres, mas no las de las madres.
Tengo la impresión de que nadie como Moore y McCoy ha sabido plasmar una selva de manera tan fascinante. La jungla tan bien dibujada por Alex Raymond para ilustrar las aventuras del cazador Jim Bradley en “Jungle Jim” (Jim de la Selva) no posee el candor ni el exotismo ni la simpleza del dibujo de Moore. Asimismo, los dibujos de Sy Barry, Fred Fredericks, Paul Ryan y Terry Beatty, entre los tantos artistas responsables de ilustrar los textos de Falk, fueron muy estilizados. Todos ellos son “muy de ciudad” y carecen de lo rústico de la selva.
En los años sesenta, Charlton Comics adquirió la licencia para publicar las aventuras de “El Fantasma” en Estados Unidos. A diferencia de las tiras de prensa, breves y seriadas, los cómics de Charlton permitieron desarrollar historias completas de veinte páginas, explorando más a fondo el folclor de la selva de Bangalla. Para narrar estas nuevas aventuras fue convocado el artista Pat Boyette, cuyo estilo gráfico y manejo de la trama no convencieron a nadie.











