miércoles, febrero 18

Paraguay volvió a ser territorio de advertencias. Hace un par de semanas, Alianza Lima regresó con una derrota que selló su eliminación. Y la noche de este martes, en ese mismo escenario donde el eco de la frustración todavía parecía rondar los pasillos, Sporting Cristal sufrió un partido de dientes apretados, expulsiones, remontadas instantáneas y un empate agónico que, aunque valioso, deja una sensación inquietante: la racha negativa de visitante en Copa Libertadores sigue vigente. Y su peso emocional, también.

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Lo que sucedió en la previa ya había alimentado la conversación en redes y entre periodistas. Paulo Autuori, con la serenidad que lo caracteriza, decidió mover piezas de manera inesperada: puso a Catriel Cabello en el mediocampo y apostó por Luis Iberico como extremo. La sorpresa no radicó en los nombres, sino en los que quedaron afuera: Ian Wisdom y Maxloren Castro, dos proyectos de consolidación que parecían haber ganado un lugar en el equipo.

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El once inicial formó con Enríquez, Juan Cruz, Araujo, Lutiger y Cristiano; Cazzonati, Yotún y Catriel; Santiago González, Vizeu e Iberico. Un equipo que, por momentos, recordó la versión del Cristal que somete, que circula la pelota con intención y que pisa el área rival con convicción. El primer tiempo fue una prueba de eso. Hubo posesión, buenos movimientos y situaciones claras. Una de ellas, seguramente la que cambiaría el curso emocional del partido, llegó desde la cabeza de Juan Cruz, que definió debajo del arco y la mandó afuera. La postal inevitable del hincha fue recordar el partido de Alianza en ese mismo césped: generar y no concretar, dominar y no golpear. Y al final quedarse con el sabor amargo de un resultado adverso.

Y como si el libreto estuviera condenado a repetirse, la desgracia llegó antes del descanso. A los 38 minutos, Luis Iberico fue expulsado por una acción imprudente que desfiguró el plan de Autuori. La cámara captó al entrenador brasileño desencajado, superado por una mezcla de incredulidad y frustración. Luego, como suele hacer, bajó la mirada, respiró hondo y aceptó la realidad: había que jugar con diez más de medio partido. Y había que hacerlo con cabeza fría.

El Cristal que volvió del túnel no fue un equipo replegado ni angustiado. Fue, más bien, un equipo que decidió hacer caso a su entrenador. Autuori pedía calma, circulación, pausa, evitar correr detrás de la pelota. Y eso se vio en el campo. Con un hombre menos, Cristal administró la posesión, eligió mejor sus esfuerzos y construyó desde la serenidad.

El premio llegó tras una gran jugada por la banda izquierda que terminó en penal. Yoshimar Yotún, el capitán, ejecutó con categoría. No solo abrió el partido: le devolvió a Cristal la sensación de que, incluso en la adversidad, podía competir. Pero ese equilibrio emocional duró lo que dura un parpadeo.

En un minuto fatal, 2 de Mayo dio vuelta al partido: primero con el gol de Fernando Cáceres y luego con un autogol desafortunado de Cristiano da Silva. En la banca, Autuori volvió al gesto del primer tiempo: incredulidad, resignación, y otra vez ese hilo obligado de concentración para sostener al equipo.

Los minutos finales fueron un ejercicio de resistencia. Cristal, lejos de desmoronarse, encontró piernas donde no había y orgullo donde parecía haberse agotado. Y a los 87’, cuando el golpe anímico ya era duro de ocultar, apareció Martín Távara con un centro envenenado que se coló en el arco paraguayo. Un empate inesperado, necesario, algo reparador.

En el cierre, Felipe Vizeu habló como quien entiende que la serie tiene un límite claro: ganar en casa. “En casa debemos ganar, jugar como jugamos acá, pero con un poco más de concentración. Pero sabemos que podemos mejorar y ganar”, dijo. Sus palabras no ocultan la verdad: Cristal hizo un partidazo con diez, pero también cometió errores que casi le cuestan la llave.

“El partido era para ganarlo con facilidad. Nuestro arquero no hizo una tapada; solo llegaron con pelotazos”, señaló Paulo Autuori en conferencia de prensa, quien además felicitó a 2 de Mayo por su clasificación. “Felicité a 2 de Mayo por la clasificación histórica y reconozco al público que estuvo aquí emocionado. El hincha lo puede pasar todo”, agregó.

Hay datos que pesan más que un análisis. Mr. Chip lo recordó en redes: el cuadro celeste sigue sin ganar fuera de casa en fases eliminatorias de la Libertadores desde el 08 de mayo de 1997 ante Vélez. Casi tres décadas de viajes infructuosos, estadios ajenos y regresos silenciosos.

El 2-2 en Paraguay no rompe esa maldición, pero ofrece algo más que un resultado: muestra carácter, expone deficiencias y deja la llave abierta. El Miguel Grau del Callao decidirá si esta vez la historia cambia. Pero por ahora, Cristal sigue siendo un equipo que sufre, resiste y respira en una Copa que nunca le regala nada.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista en Deporte Total de El Comercio desde 2018, el mismo año que Perú cumplió el sueño de volver a un Mundial. Siete años en el diario con coberturas de Eliminatorias, Copa América, Mundial, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos, en vivo y streaming. Ver más
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